Juanitos electorales
Pero el acto de vanidad sólo tiene sentido si la ciudadanía sale a votar, pues, si ese día las casillas lucen vacías, habrán sido 1.7 mil millones de pesos gastados de forma absolutamente inútil para el grupo en el poder.
Los nuevos Juanitos y Juanitas están aquí. De los 35 diputados y diputadas de Morena y sus aliados en el Congreso de la ciudad, 15 han pretendido solicitar licencia; de ellos, 13 se han solicitado en las últimas dos semanas. El motivo: poder hacer proselitismo libremente en favor de López Obrador para la consulta del 10 de abril.
No perdamos de vista lo que va a pasar ese día: todas las ciudadanas y ciudadanos estamos convocados a responder si estamos de acuerdo con que a López Obrador se le revoque el cargo. ¿Y quién promovió que se nos hiciera esta consulta? El propio López Obrador y Morena. ¿Con qué objetivo? Para que el Presidente siga sintiendo que el pueblo lo ama y que él sigue siendo el centro de la discusión pública. ¿Y cuánto nos va a costar a los mexicanos este acto de vanidad de Obrador? Cerca de 1.7 mil millones de pesos.
Pero el acto de vanidad sólo tiene sentido si la ciudadanía sale a votar, pues, si ese día las casillas lucen vacías, habrán sido 1.7 mil millones de pesos gastados de forma absolutamente inútil para el grupo en el poder, porque Morena, haciendo uso de todo el aparato gubernamental, habría quedado mal con su líder supremo, al no haber sido capaz de sacar a la gente a votar.
Así que, para los morenistas, desde hoy y hasta el 10 de abril, no hay otro tema más importante en sus agendas, que operar para que la gente salga a votar. La competencia no es para que AMLO gane en las urnas (pues nadie va a ir a votar para que se le revoque el cargo), sino para ver qué político de Morena saca a votar a más gente. En realidad, el 10 de abril se trata de una competencia entre morenistas por ser el máximo acarreador de votantes. Y en esa feroz lucha están compitiendo gobernadores –incluida la jefa de Gobierno–, además de los líderes territoriales que ocupan otros puestos, como el secretario de Gobernación, Augusto López, o el senador Ricardo Monreal. Y en esa competencia, hay un nerviosismo más que justificado de Sheinbaum. En efecto, no debe olvidarse que hace siete meses, también los morenistas nos recetaron a los contribuyentes el gasto de millones de pesos para la supuesta “consulta contra los expresidentes”; en aquel ejercicio –igual de ocioso que éste– se notó la capacidad operativa territorial de los morenistas, y Sheinbaum no salió bien librada.
En aquella ocasión, las tres entidades con mayor porcentaje de participación fueron Tlaxcala, Tabasco y Guerrero; la operación de Sheinbaum en la CDMX con recursos públicos sólo le alcanzó para ocupar el cuarto lugar. Pero el escenario ha cambiado, pues ahora hay más gubernaturas de Morena y más competencia, pues personajes como Layda Sansores, en Campeche, o la familia Monreal, en Zacatecas, aspiran a operar de tal manera en sus estados, para que se lleven un reconocimiento de su jefe máximo.
En ese contexto se inscriben las recientes solicitudes de licencia de 13 diputadas y diputados de Morena (además de las dos diputadas que están con licencia desde hace algunos meses) en el Congreso capitalino; todos quieren quedar bien con Sheinbaum y con López Obrador, sin que los impugnen por hacer proselitismo en días y horas laborales. Pero en lo que no repararon es que su pretensión es ilegal, y es que el Reglamento del Congreso establece los supuestos en los que se puede solicitar licencia, y obviamente, ninguno refiere a que lo puedan hacer para realizar proselitismo, y, por otro lado, el mismo Reglamento dispone que no se puede conceder licencia, simultáneamente, a más de la quinta parte de los diputados, es decir, hasta 13, por lo que llegaría a 15 el total de diputados con licencia. Y estas disposiciones tienen una razón de fondo: evitar el fenómeno de las Juanitas que, durante años, conllevó a que fueran unos los que tomaran protesta como diputados, renunciaran, y de inmediato asumieran el cargo otros, los que originalmente pretendían los partidos. Así que estas restricciones legales, que pusieron un alto al fraude a la ley que continuamente practicaban algunos partidos, Morena pretende hacerlas a un lado para realizar un nuevo fraude a la ley. Estas 15 diputadas y diputados tienen 47% del trabajo legislativo, con un rezago de sus asuntos de más de 96%. Así el compromiso de quienes les urge dejar “aventado el changarro” para ir a hacer campaña. Y todo para que Sheinbaum quede bien en el acto de vanidad de su jefe político. En la sesión del 10 de marzo, cuando se iban a votar nueve de esas licencias, la oposición lo evitó. Algún día Morena habrá de entender que la ley está para cumplirse, y no para que se aplique de manera flexible conforme a los intereses de su jefe máximo.
