Ingratitud de cuarta
El martes pasado, vimos en los medios de comunicación imágenes realmente indignantes: policías de la CDMX “encapsularon” por no decir, que secuestraron por más de una hora a personal médico de la capital que se manifestaba en calles del Centro Histórico. Se trata ...
El martes pasado, vimos en los medios de comunicación imágenes realmente indignantes: policías de la CDMX “encapsularon” —por no decir, que secuestraron por más de una hora— a personal médico de la capital que se manifestaba en calles del Centro Histórico. Se trata de los mismos médicos que hace algunas semanas cerraron varias vialidades de la ciudad, pero ¿qué es exactamente lo que demandan?
Cuando López Obrador llegó a la Presidencia, 20 millones de mexicanos carecían de acceso a servicios de salud; hoy son 50 millones de mexicanos los que no pueden acceder a los servicios de salud, de acuerdo con el Coneval. De ese tamaño es la tragedia que ha vivido este país, y de ese tamaño es la negligencia y la responsabilidad —incluso legal— de este gobierno.
El obradorismo ha enfermado, literalmente, a los mexicanos. Al desaparecer el Seguro Popular, hizo nugatorio el derecho constitucional a la salud de millones de mexicanos. Su alternativa, el Insabi, fue uno de los mayores fracasos gubernamentales de la historia, tan es así, que apenas tuvo una existencia de tres años y medio.
La ocurrencia con la que Obrador sustituyó al Insabi fue el IMSS-Bienestar (que no es lo mismo que el IMSS), un organismo “descentralizado” que, en la práctica, está haciendo lo contrario, está centralizando todos los servicios de salud de las entidades federativas (absurdamente, a esto el gobierno le llama “federalizar”); es decir, le está quitando los recursos humanos, materiales y financieros a los estados y a la CDMX, en materia de salud, para que todo lo administre este organismo.
Pero como la marca de este gobierno es la improvisación, no comprendieron las implicaciones laborales de hacer este cambio. Es aquí donde entran los médicos que se han manifestado. Se trata de trabajadores del gobierno de la capital, bajo el régimen denominado “Galeno Salud”, un régimen que precariza al personal de salud, porque no tienen estabilidad laboral ni seguridad social, ni se les reconoce antigüedad (algunos llevan más de diez años así). Cuando se creó el Insabi, por esa vía se contrató a nuevo personal, con mejores condiciones laborales y mejores sueldos, pero a ellos no los voltearon a ver. Con la creación del IMSS-Bienestar han pedido que ahora sí se les incorpore a un mejor régimen laboral, pues ni siquiera tienen la certeza de que serán recontratados, pero las autoridades sólo les han dado largas y, ahora hasta les avientan a los granaderos (los que, según Sheinbaum, ya no existen).
Al no contar con seguridad social, durante la pandemia fueron estos médicos los que no tenían otra opción más que atender a los enfermos de covid-19, ya no sólo sin seguro médico o seguro de vida, ni siquiera con el equipo médico necesario, pues ellos tuvieron que comprarlo con sus propios recursos. El resultado de semejante negligencia gubernamental: en los primeros 18 meses de la pandemia por covid-19, en México habían fallecido más de cuatro mil trabajadores de la salud, uno de cada cinco laboraba en la CDMX (fuente: Secretaría de Salud federal).
Aquellos que arriesgaron su vida para salvar la vida de miles de mexicanos durante la pandemia, le están pidiendo al gobierno de Obrador —porque el gobierno de Sheinbaum nunca les resolvió— que les den mejores condiciones laborales; sólo piden igualdad de condiciones que aquellos médicos que han sido contratados recientemente por este gobierno. Pero a sus demandas, la respuesta fue aventarles a los granaderos. No, éste no es un gobierno humanista, es un puñado de políticos embriagados de poder y con una actitud miserable. Ni ellos, ni la ciudad, ni las personas a quienes les salvaron la vida en la pandemia, merecemos que traten así al personal médico.
Desde este espacio quiero decirle al personal médico del Movimiento Galeno que cuentan conmigo, que su causa es mi causa, y que así como logramos que el gobierno de la CDMX reconociera mejores condiciones laborales a los trabajadores del Movimiento 469, desde el PAN vamos a seguir apoyando su causa. No los vamos a soltar, como ustedes no soltaron a los capitalinos durante la pandemia.
