Gobernar en la impunidad
Lo que queda es la cultura de la impunidad e ilegalidad en dónde se puede torcer la ley y salirse con la suya.
El cinismo con el que Morena viola la ley y la impunidad con la que se conduce no dejan de sorprenderme día con día.
Siete alcaldes de Morena en la Ciudad de México violaron la ley al difundir propaganda gubernamental promoviendo la consulta de revocación de mandato a través de un desplegado en un periódico de circulación nacional.
La presión que tenían para darle resultados a su jefe supremo era mayor a su miedo a quebrar toda ley.
Cobijados bajo el amparo de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y envalentonados por el desprecio que ella y el presidente Andrés Manuel López Obrador tienen por las instituciones, los alcaldes lanzaron un llamado a los ciudadanos durante un periodo que estaba prohibido y bajo un formato de propaganda gubernamental, determinó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Desde su concepción, la Consulta sobre Revocación de Mandato se caracterizó por el uso de recursos públicos para su promoción.
Gobernadores usando espacios públicos, diputados pidiendo licencia, propaganda gubernamental por todos lados, para promover un ejercicio ególatra alrededor de la figura presidencial, alrededor de Andrés Manuel López Obrador.
Con la mediocre participación en la consulta, el actuar de los alcaldes no debe sorprendernos. Pagaron 125 mil 860 pesos para promover la consulta porque, al igual que la jefa de Gobierno, estaban aterrados de no entregarle buenos números a su jefe supremo; de todos modos no lo lograron y le fallaron.
Lo que queda es la cultura de la impunidad e ilegalidad en dónde se puede torcer la ley y salirse con la suya. En donde se sienten intocables y que están por encima de las instituciones que regulan el actuar de las autoridades porque se sienten superiores a todos y todas, pero, sobre todo, porque siguen el ejemplo de una jefa de Gobierno que encabeza el desprecio a todo aquello que esté en contra de sus ideales.
La lección a la ciudadanía es que el fin justifica los medios y que la sed de poder está sobre las leyes, las instituciones y los habitantes de la ciudad.
Estamos ante un legado peor que el que dejaba el PRI antes de 1997. En donde pretendían ser hipócritas en el uso del poder y cuando eran descubiertos en malas prácticas, por lo menos eran cínicos. Pero lo que vemos hoy con Morena es sin precedentes, y se convierte en una forma arriesgada de gobernar, atacando a la democracia.
