Fiscalía mágica
La Fiscalía de la Ciudad de México se ha convertido en la burda herramienta de caza de la jefa de Gobierno y ha fracasado en hacer su verdadero trabajo, impartir justicia.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México se ha convertido en una verdadera dependencia de magia e ilusionismo, desapareciendo evidencias, apareciendo chivos expiatorios y engañando a los ciudadanos con elaborados actos de prestidigitación.
La dependencia a cargo de Ernestina Godoy no sólo se ha transformado en la institución inquisidora de Claudia Sheinbaum, sino también en la emisaria de las trampas y desapariciones de evidencias, recursos y aparición de culpables, sin un verdadero castigo detrás.
En marzo de este año, la dependencia encabezó un cateo en la financiera Black Wall Street Capital, protegidos con la orden de un juez por el presunto delito de lavado de dinero en sus operaciones. Sin embargo, el operativo resultó ser un espectáculo de desaparición de dinero, aparición de evidencias y presentación de chivos expiatorios.
El operativo, que pretendía atacar actividades presuntamente delictivas, terminó en un desastre, no por su implementación, sino por sus resultados. Las cámaras de seguridad del establecimiento, ubicado en la colonia Anzures, demuestran que las actividades de los elementos de la Fiscalía resultaron ser poco menos que confiables y mucho más que irregulares.
En las imágenes se pueden apreciar fajos de billetes –3 millones de dólares, de acuerdo con los abogados de los detenidos en el operativo–, los cuales, posteriormente, desaparecieron de los videos de los peritajes, y en la revisión de evidencias sólo se contabilizaron 168 mil dólares como resultado del operativo. Cinco bolsas habrían sido incautadas en total y sólo una se declaró dentro de las cosas presentadas.
La Fiscalía informó que separó de su cargo al agente del Ministerio Público a cargo del cateo en las oficinas de Black Wall Street Capital, por ser omiso en la integración de las carpetas y presuntamente ocultar evidencias. Sin embargo, no hace referencia al dinero desaparecido que señala la parte acusada.
Lo anterior no es la única incongruencia. En los mismos videos de seguridad del inmueble se aprecia que sobre el mobiliario no había las armas, bolsas con droga y los fajos de dinero que sí aparecen en los videos de la Fiscalía, de acuerdo con un reportaje presentado posteriormente por el periodista Ciro Gómez Leyva, quien también se cuestiona si en realidad se trató de un cateo o un montaje.
No entraré al debate ni defenderé a los acusados, no es la intención de este texto. Lo que sí haré es cuestionar la operación de la Fiscalía, que se ha convertido en la burda herramienta de caza de la jefa de Gobierno y que fracasa en hacer su verdadero trabajo de impartición de justicia. Se crean culpables al mayoreo y al mejor postor; se usa para acosar a la oposición que incomoda a la mandataria, pero jamás se usará para investigar a un aliado de Morena. ¿De qué otra forma entender que el encargado de la investigación sólo sea separado del cargo y que no sea sometido a una investigación?
No sólo basta con ser separado de su cargo, tiene que ser detenido y presentado ante un juez por su probable participación en la desaparición del dinero, además de que se debe investigar a sus cómplices. Que no haya sido así sólo demuestra que temen que delate a quienes lo ayudaron a desaparecer el dinero y lo protegen para que no los salpique una vez que empiece a escupir para arriba acerca del paradero de los tres millones de dólares.
La Fiscalía no tiene reparo en dar conferencias de prensa para golpear a la oposición, pero no tiene el mismo valor para dar la cara cuando el funcionario corrupto es del mismo partido que el de su jefe Andrés Manuel López Obrador.
