Entre la muerte y la mentira
Decidieron mentir, negar la realidad como siempre. El tronco seco quedará como monumento a la ineficacia de este gobierno.
Está muerto, aunque digan que no.
El ahuehuete de Paseo de la Reforma será sustituido por otro árbol de su misma especie.
No está muerto, pero lo van a quitar por feo, no porque esté muerto, algo así aseguró la titular de la Sedema, Marina Robles, al anunciar el retiro del ahuehuete que se instaló el año pasado en lo que fue la Glorieta de la Palma.
Como si importara la ocurrencia para aderezar las mentiras fúnebres aseguraron que el nuevo árbol es hermano del que se va. Y que al árbol muerto lo llevarán a un vivero en Nezahualcóyotl para revivirlo. Vaya, cómo si importara.
Cabe mencionar que ya el diario El País había publicado la opinión de expertos que, cualquier causa por salvar al ejemplar era pérdida. Pero decidieron mentir, negar la realidad como siempre. El tronco seco quedará como monumento a la ineficacia de este gobierno.
Durante un año se atrincheraron en su propia falacia: florecerá y todo será mejor que antes. Pero no se puede revivir lo que está muerto. Tan seco e inerte como el ahuehuete está el gobierno de Claudia. No tiene signos vitales.
La gravedad del caso radica, no sólo en la incapacidad para sembrar y cuidar un árbol, sino fundamentalmente en la mentira como sistema de gobierno.
Esta vez con un árbol, pero igualito fue que negaron la red de corrupción en el Registro Civil cuando los muertos por covid-19 —en este mismo espacio nos sumamos entonces a las denuncias— y ahora trabajadores enfrentan acusaciones por los delitos de falsificación de documentos, ejercicio ilegal del servicio público y asociación delictuosa.
Así se les muere todo, así se les va de las manos, aunque lo intenten ocultar. Parece que creen que la ciudadanía está ciega y no se da cuenta, pero que no se le olvide que sí sabemos que no ha sido única la ocasión que utiliza evidencia sesgada, incompleta o parcial para obtener lo que quieren.
A eso hay que sumar el abandono de todos los problemas: el Metro, el ahuehuete y todo por las giras artísticas ilegales y sus ausencias en el gobierno por preferir la campaña presidencial.
No se nos olvida que hasta generan evidencia falsa con el fin de justificar sus acciones, ¿o ya no se acuerda que la administración pública de la Ciudad de México ha utilizado plataformas de la comunidad científica internacional para difundir información falsa sobre la eficacia de posibles tratamientos contra covid-19, primero José Merino los apoyó en sus mentiras y luego ya lo estaban investigando.
El gobierno de la doctora Sheinbaum es también incapaz de reconocer por más espectaculares que cuelguen su imagen se desvanece con su aspiración presidencial, ya sin signos vitales.
Cómo podría ser distinto si lo mismo es incapaz de cuidar de las personas que viajan en el Metro que de plantar y cuidar un árbol.
Pero es un hecho que la agonía de este gobierno no es de la ciudadanía. La realidad se encargará de ellos poniendo al descubierto su ineficacia, corrupción y proclividad por la mentira.
Aunque debo confesar que no puedo dejar de preguntarme si puede morir un gobierno que nunca dio signos de vida.
En fin, la glorieta de la Palma seguirá sin palma y este gobierno pronto ya no tendrá que preocuparse ni siquiera de mentir, porque ya se van y no habrá vivero en donde puedan volver a sembrar sus falsas semillas.
