El tamaño del miedo

En México, violentar o matar a una mujer, por el simple hecho de ser mujer, es parte de nuestra intolerable cotidianidad. Entre 2015y enero del 2022 han sido asesinadas 17 mil 842 mujeres.

El movimiento feminista se apoderó legítimamente de la plaza y de la opinión públicas, pero el gobierno federal, así como el de la Ciudad de México sólo han sumado lamentables desatinos en el tema, una vez más, bajo la premisa de que lo que no es puramente en su favor, es abiertamente en su contra, las descalificaron y literalmente ambos gobiernos arremetieron desde el micrófono contra el movimiento y edificaron una valla de metal entre las mujeres y el palacio presidencial.

Hoy, el primer cuadro de la Ciudad luce protegido con vallas y además tienen carta abierta para usar gas lacrimógeno al negarse a aprobar un punto de acuerdo en el Congreso local para no usarlo.

El gobierno federal ha sumado varios desencuentros con el movimiento feminista. El sustento legítimo que posee el reclamo feminista le da el poder de enfrentar al gobierno y casi que nutrirse para fortalecerse del desprecio presidencial y de la mezquindad de la mujer que gobierna la CDMX, quien, de ser la candidata de Morena, cargará con el señalamiento de haber reprimido una manifestación de mujeres con gases lacrimógenos y granaderos.

El movimiento feminista nació con ideas claras, creció bien estructurado con reclamos atendibles, con una correcta articulación para las movilizaciones, al grado de que la radicalización de algunos de sus colectivos que generaron actos violentos en las marchas, no han podido ser descalificadas con éxito por nadie.

López Obrador ha incendiado los ánimos feministas y ha obtenido respuesta por ello, porque las mujeres han ido a protestar hasta el Palacio Nacional.

Ese desprecio le está cobrando la factura a las mujeres. Llegamos al Día de la Mujer con un aumento de 50% en los feminicidios. En lo que va del año se han registrado 11 casos y, en total, durante este sexenio en la ciudad ya suman 239 casos. Se abre un caso de violencia familiar cada 15 minutos y Xochimilco está en el top 3 de feminicidios en todo el país, y en la demarcación Iztapalapa, desde que Clara Brugada es alcaldesa, la comisión del delito de violación se ha incrementado en 29%, pues en 2019, en su primera gestión, hubo 252 carpetas por ese delito; al año siguiente subieron a 265 y en 2021 fueron 325, siendo la alcaldía con más investigaciones abiertas por la comisión de este delito. Pero esto no les parece suficiente para atender de manera urgente este tema.

En México, violentar o matar a una mujer, por el simple hecho de ser mujer, es parte de nuestra intolerable cotidianidad. Entre 2015 y enero del 2022 han sido asesinadas 17 mil 842 mujeres. En ese mismo periodo se ha incrementado 135.2% el feminicidio en nuestro país, al pasar de 412 a 969. Sumando los casos de este delito entre 2015 hasta enero de 2022, van 5 mil 522. En promedio, 9.4 mujeres fueron asesinadas diariamente durante enero del presente año en México.

Y cuando tienen la oportunidad de respetar el movimiento, respetar las movilizaciones, de respetar el legítimo reclamo, lo que hacen es votar en contra de un punto de acuerdo para evitar el uso de gas lacrimógeno. ¿A qué le tienen tanto miedo?

¿En serio creen que las mujeres quieren celebrar el 8M, no entienden el enojo, la frustración, el reclamo? Se equivocan quienes afirman que se trata de una celebración, pues no hay nada que celebrar en esa fecha. De lo que se trata es de hacer conciencia, de traer a la memoria de todas y todos los habitantes de este planeta que, en casi toda la historia de las sociedades humanas, la mitad de la población ha sufrido discriminación, desigualdad, violencia física y emocional, sojuzgamiento, humillaciones, prejuicios que han evitado el libre desarrollo de su personalidad; todo lo anterior por una sencilla razón: por el hecho de ser mujeres.

¿Dónde está la sororidad, el sentido de acompañamiento de la jefa de Gobierno? No es un tema menor en ninguna circunstancia.

No debe haber silencio ante esta recurrente violencia en contra de las mujeres. Tan difícil de entender es que esto también es resultado de la incapacidad del gobierno para garantizar su seguridad, que debe sí o sí garantizar el derecho constitucional de todas las mujeres a la libre manifestación de sus ideas y que debe cumplir con su deber de cuidar el orden

Las mujeres saldrán a las calles y si este gobierno tanto pregona una ciudad de derechos y libertades, nadie deber reprimir a ninguna mujer por el único motivo de alzar la voz. El tamaño de su desprecio que los llevó a amurallar todo es el tamaño de su miedo por haberles fallado.

Como colofón de la intolerancia queda el intento de la venganza intolerante contra una que es todas como Alessandra Rojo. La represión y la cárcel como repuesta al reclamo social.

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