El sello que cobra vidas

Los resultados presentados por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México sobre los accidentes de las líneas 3, 7 y 12 del Metro a principios de año no ofrecen nada nuevo, es la película de siempre: buscar culpables donde no los hay y apostarle al tiempo ...

Los resultados presentados por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México sobre los accidentes de las líneas 3, 7 y 12 del Metro a principios de año no ofrecen nada nuevo, es la película de siempre: buscar culpables donde no los hay y apostarle al tiempo y el olvido de la gente para que queden impunes.

¡Ése es el sello del gobierno de la morenista Claudia Sheinbaum!

Reeditan, y mal, el guion de acusar a los trabajadores del Transporte Colectivo Metro de los accidentes, justo como cuando ocurrió el choque de trenes en la estación Tacubaya de la Línea 1 del Metro, señalaron a una operadora y conductor del tren y, al final, no pudieron sostener sus acusaciones y quedaron en libertad.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, debería tener claro que el único sabotaje que existe en el Metro es el que ella misma y toda la izquierda que ha gobernado, hicieron al dejar de invertir en el mantenimiento del principal sistema de transporte colectivo de la Ciudad de México y del país.

No son los pernos Nelson satánicos, ni las latas malévolas, las aspas diabólicas o los conductores suicidas los que han puesto en jaque al Metro, es su indiferencia y necedad para aceptar que se ha equivocado al dejar de atender el tema de mantenimiento, por lo que está a un “metro” de perder la candidatura a la Presidencia de la República.

De la fiscal carnal, Ernestina Godoy, nada nuevo se puede esperar, tenemos claridad cuál es su modus operandi: hacer como que investigan, buscan a especialistas y cuando los resultados no son los que ellos quieren, los desechan y buscan a culpables a modo, que terminan siendo, otra vez, los trabajadores.

La Fiscalía debe asumir su responsabilidad porque un boicot no los salva de su obligación, las fallas de mantenimiento y estructurales eran evidentes y las víctimas no se merecen esa narrativa. No se merecen impunidad.

Por eso nunca vamos a ver que citen a declarar a los directores del Metro como Florencia Serranía o Guillermo Calderón. A ellos los cubre el manto protector de la impunidad morenista.

Lo peor de toda esta farsa montada para proteger a la jefa de Gobierno, es que de nuevo ponen en riesgo a los más de cinco millones de usuarios del Metro, que cada vez que abordan un vagón parecen estar jugando a la ruleta rusa, porque no saben si perderán la vida por un choque de trenes o porque se incendiaron las llantas, se intoxicaron por una humareda o cualquier otro desperfecto.

Está más que claro que los protocolos y manuales de operación del Metro no sirven y su operación es vulnerable a cualquier error humano.

Claudia Sheinbaum debe asumir su responsabilidad por no atender la crisis del Metro, y que entienda que no es limpiando vagones o señales como se resolverá, sino con inversión y mantenimiento. La Fiscalía debe actuar, no pueden pretender limpiar a través de Ernestina, que trapea la justicia y la avienta al cesto de la basura, como si el dolor de las víctimas fuera un asunto administrable o algo así.

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