El presupuesto de Claudia Peña Nieto
La mediocridad del Congreso de la Ciudad de México volvió a brillar. El sometimiento de Morena a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, es servilmente grosero para la ciudadanía y para el mismo Legislativo. Esta semana “aprobamos” –y lo entrecomillo porque ...
La mediocridad del Congreso de la Ciudad de México volvió a brillar. El sometimiento de Morena a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, es servilmente grosero para la ciudadanía y para el mismo Legislativo.
- Esta semana “aprobamos” –y lo entrecomillo porque lo del jueves pasado no fue un ejercicio democrático– el presupuesto de la ciudad para el 2021. Sin embargo, lo ocurrido fue un acto servil para rendir tributo a Sheinbaum, al más puro estilo de Peña Nieto, por los absurdos de su contenido y de un Congreso sometido como en tiempos de López Portillo, claramente para seguir construyendo las aspiraciones presidenciales.
El presupuesto fue conservador y su aprobación lo fue, incluso, más. No se le cambió ni una sola coma a la propuesta enviada por Claudia Peña Nieto Sheinbaum. En otras palabras, el Congreso no aportó ni un solo ápice, no construimos nada de fondo ni adicional para el beneficio de la capital.
- Recibimos un documento impreso que tal cual se avaló sin chistar la voluntad autoritaria de la jefa de Gobierno.
Es por eso que el Ejecutivo avasalla al Legislativo, porque dicho con honesta autocrítica, no estamos siendo una oposición ni un contrapeso real, sometidos a su voluntad, casi en calidad de comparsa.
Este nuevo Congreso no tiene altura democrática y se conforma con la mediocridad de servirle a una jefa de Gobierno que se siente omnipotente, con la mirada y ambiciones instaladas en 2024, y para ello está echando mano de los recursos de la ciudad, en detrimento de sus habitantes.
Lo que la mayoría en el Congreso aprobó fue un presupuesto electorero porque lo que más subió fue el gasto a la nómina, un cargo burocrático, pero para quienes recolectan firmas para presentar ante el INE para agradarle a López, para quienes desde hoy construyen la candidatura y promueven a una suspirante presidencial.
Pese a beneficiar el gasto burocrático, Claudia Sheinbaum no se sensibilizó –¿por qué habría de hacerlo?– con la legítima y justa regularización del Movimiento 469, con los más de 9 mil trabajadores del Gobierno de la Ciudad, que cobran mil 380 pesos a la quincena y que han demandado desde hace años, contar con una plaza con un ingreso que les permita tener una mejor calidad de vida.
El presupuesto tampoco ayudará a la reactivación económica de la ciudad. Se reducen en 7 mil millones de pesos la inversión pública, lo que contribuirá a que continuemos con la tasa de desempleo más grande del país. El gasto en obra pública es mediocre con sólo 20 mil 362 millones de pesos, por debajo del promedio de sus antecesores.
Lo único transversal en todo el presupuesto es el que asignaron para la promoción personal de Claudia Sheinbaum, con 541 millones de pesos en gastos en comunicación social y publicidad.
- En resumen, el presupuesto es el clavo en el ataúd que ponen Morena y Sheinbaum al 2021, preparando el camino al 2022. Es el colmo del servilismo al cual se sometió el Congreso y un ejemplo de la mediocridad de los diputados que no supieron defenderse de la voluntad de la Regenta.
