El informe y la campaña
Las campañas no son baratas y la de Sheinbaum lleva ya varios meses y le quedan otros dos años.
El tiempo me dio la razón con la anticipada y personalizada campaña presidencial de Claudia Sheinbaum.
La jefa de Gobierno movió la fecha de su informe de gobierno del 17 de septiembre al 7 de octubre con fines de propaganda política y promoción personal, con el objetivo de llenar el Auditorio Nacional de morenistas y para que no se tropezara con los eventos de su jefe Andrés Manuel López Obrador por los festejos de la Independencia.
Para ello, Sheinbaum no se andará con medias tintas. Está dispuesta a tirar la casa por la ventana, saqueando las arcas públicas, con 18 eventos masivos a lo largo de toda la ciudad, concentrado –o acarreando– a miles de personas para seguir construyendo su figura presidencial.
Uno de los principales problemas de esta anticipadísima campaña es el uso de recursos públicos, acción que incluso dentro de los mismos morenistas comienza a irritar, pues los espectaculares, bardas y promocionales no son gratuitos y el dinero debe de salir de algún lado. Lo cual, además, es solapado por la misma dirección nacional de ese partido, pues el apoyo a la jefa de Gobierno no lo tienen otros aspirantes.
Más allá de las formas internas de Morena y los apoyos que tengan unos sí y otros no. Lo inaceptable es la forma tan burda, descarada e hipócrita con la que Sheinbaum se pasea por el país construyendo una imagen casi dos años antes de la elección. Jamás se había visto algo así, y con toda impunidad violando la ley.
Sus apariciones televisivas, portadas en revistas y giras por el país no son nuevas y tampoco gratuitas, no son en el marco de su informe de gobierno, pues lleva meses haciéndolo, y la principal pregunta a responder es: ¿de dónde salen los recursos para todo ello? Bien, pues no es lo mismo hacer campaña desde la comodidad de un gobierno, saqueando dinero público, que hacerlo de forma independiente.
¿De qué otra forma se explican 18 eventos públicos? Uno de ellos en el Auditorio Nacional, las giras y toda la propaganda alrededor de ello. Las campañas no son baratas y la de Sheinbaum lleva ya varios meses y le quedan otros dos años por delante.
Por lo pronto, la mandataria capitalina llenará de mentiras y cifras maquilladas su informe. Hablará de seguridad y movilidad, pero dejará fuera el Metro, la Línea 12 y la violencia que se vive en la ciudad. El Informe se convertirá en un escaparate más de su campaña presidencial. Mientras la ciudad vive olvidada, sin una gobernante al frente, pues ésta, hace mucho tiempo que dejó de estar presente.
