El gobierno de los abrazos
Me sorprende la libertad con la que impunemente se mueve la droga en el país.
En el gobierno de los abrazos se protege a la delincuencia organizada. En la administración de Andrés Manuel López Obrador se permite que, camiones repletos de droga recorran más de 760 kilómetros del territorio nacional sin que nadie los moleste.
Esta semana todos los titulares de los medios de comunicación destacaron el mayor decomiso de cocaína en la historia de la Ciudad de México, gracias al trabajo de inteligencia llevado a cabo por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que dirige Omar García Harfuch.
En total, 1,680 kilos de cocaína proveniente de Colombia, y que entró a México a través de las costas de Puerto Escondido, fueron decomisadas en un operativo sin violencia, sin muertos ni disparos, y sin recular en la detención de los presuntos responsables por transportar el cargamento que tenía como objetivo distribuirse una parte en Tepito, y otra más en Estados Unidos.
Más allá del tamaño del cargamento, que, por cierto, es mucho más que lo que la Secretaría de Marina decomisó en 2020 (1,021 kilos) o, incluso, la Secretaría de la Defensa Nacional entre enero y junio de 2021 (545.2 kilos), lo que más me sorprende es la libertad con la que impunemente se mueve la droga en el país.
Protegidos bajo el manto del narcogobierno federal, los capos de la droga tienen bajo su control a todos los niveles de gobierno. No hay otra forma para explicar cómo se evadieron controles aduanales o retenes militares.
El decomiso más grande en lo que va de este gobierno no lo encabezó la Sedena o la Semar. Lo coordinó y ejecutó la policía de la Ciudad de México, por sus propios méritos y —si hacemos caso a algunas versiones periodísticas— gracias a información proporcionada por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
De ser cierto éste último dato, pondría todavía más de relieve cómo es que el gobierno federal ha perdido toda credibilidad ante el gobierno de Estados Unidos, quienes han preferido confiar en una dependencia local y en su titular.
Sea cual haya sido la fuente que informó a García Harfuch del cargamento, lo que dejó en claro es que no necesita grandes operativos ni montajes. Con precisión y coordinación de su equipo, logró lo que nunca ha hecho Andrés Manuel López Obrador y, en el camino, lo ha exhibido por la ineficiencia de los operativos federales.
¿De qué otra forma se podría explicar que el mayor decomiso del año se haya realizado en la Ciudad de México y no en Sinaloa, Michoacán, Guerrero o Sonora? Estados cuna de grupos criminales productores de droga. La respuesta son los abrazos, no balazos.
El camión recorrió todo el país protegido por los “abrazos” de Andrés Manuel López Obrador. Por una política que prefiere proteger a los criminales que enfrentarlos.
Por una estrategia que voltea la mirada a la nada y eso es lo mismo que entrega.
García Harfuch vuelve a dar cátedra de cómo enfrentar a los criminales. Demuestra que no se necesitan balazos para hacerlo, se necesita voluntad, y eso es algo que le falta al gobierno federal y a muchos estados del país gobernados por Morena.
