El carnaval del desgobierno
No se trata de una consideración personal el desastre en el que Morena tiene sumida a la CDMX
Al asistir a una elección los ciudadanos, con su voto fundamentalmente están contratando a un político para cuidar y administrar el lugar en el que viven o para representar sus intereses en un congreso, por un tiempo definido y determinado. Los políticos deberían asumir que no les están regalando una beca y, mucho menos, un trampolín para conseguir nueva posición.
Ella lo aseguró en campaña y lo ha repetido cada que ha sido necesario, ha dicho que no se irá, que se quedará hasta al final, porque para eso la contrataron los electores, para ser la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Pero lo que nunca explicó es que se quedaría para cobrar la quincena y no que estaría aquí para gobernar, cuidar y administrar la ciudad. Pero que nadie la culpa; ser la corcholata mayor la obligó a entrar en campaña apenas en su cuarto año de gobierno. Pero sus ausencias tienen convertida a la Ciudad de México en un carnaval del desgobierno, de las tragedias evitables, de los feminicidios sin resolver, de la impunidad, la corrupción, de los ineptos y los ineficaces, a los que les ha encargado su despacho para que ella pueda andar diciendo por todos lados, como si de alguna revelación se tratara, que ella “es Claudia”.
Apenas cruzamos el cuarto año de gobierno y, salvo que su jefe logre materializar sus aspiraciones autoritarias, desaparezca al INE y se autonombre el gran hermano elector y la unja su sucesora, serán dos largos y tortuosos años de desgobierno.
Claudia no está gobernando, está en campaña. Y la ciudad en el carnaval.
Quisiera poder decir que sólo se trata de una consideración personal el desastre en el que Morena tiene sumida a la CDMX y, en general, al país, un Presidente que por cierto, sólo trabaja lo que dura su mañanera.
Pero la realidad y los hechos no aceptan otros datos. Éstas son solo algunas postales del Carnaval del desgobierno de los últimos días:
Dos hermanas mueren camino a un concierto al caer en una alcantarilla abierta de una calle oscura. El alcalde de Morena en Iztacalco, impune.
El Metro, que un día sí y otro también, es una tragedia. El transporte más icónico de la ciudad y que mueve a más de 5 millones de personas diariamente no sirve; los usuarios reportan fallas eléctricas, retrasos, explosiones, cualquier Línea falla, no importa la hora ni el día, las cosas están mal.
En la última: es en la estación Pantitlán, un hombre cae a las vías y muere. La explicación oficial es que había mucha gente en el andén. Nadie es culpable.
La Central de Abasto está capturada por cárteles delincuenciales que hacen su voluntad. Hoy predomina el lavado de dinero, el tráfico de droga y almacenes de armamento en el centro de abasto más grande del mundo.
La Línea 12, en la que murieron 26 personas, sigue sin funcionar. Y la exdirectora Florencia Serranía, impune, no ha ni pisado el MP.
En tres días cuatro niñas fueron reportadas como desaparecidas. Los feminicidios han tornado con tintes políticos y para hacer campaña, y la jefa de Gobierno sale en los medios haciéndola de fiscal, perito, criminalista y policía, tratando de explicar los desaciertos de su carnala fiscal.
- Cuando no las causas, sí las consecuencias, se explican en la desatención y el abandono de la autoridad. Sí “es Claudia” la que privilegia como virtual su candidatura presidencial por encima de la responsabilidad para la que fue electa. Sí es López el principal animador del Carnaval del Desgobierno en la CDMX.
