Día de perros en el Metro

El gobierno se está equivocando, pero es que tenemos a unas autoridades preocupadas más por una campaña política que por todo lo demás que pasa en la ciudad.

El metro de la Ciudad de México puede inundarse, puede haber carteristas, pueden colapsarse estructuras, haber ambulantaje y acoso a mujeres, pero no se nos ocurra, bajo ninguna circunstancia, ingresar con perros guía, porque eso sí es criminal y entonces tendrá a los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para desalojarlo, a pesar de que el Reglamento de la Ley de Movilidad en el Metro permite la entrada con animales de asistencia o de servicio.

Eso sí, cuando llega un convoy chino lo presume en redes sociales como si fuera la verdadera transformación de la eficiencia, la jefa de Gobierno se toma la foto y luego desaparece entre los andenes, y los problemas operativos del Metro se vuelven el calvario de los miles de capitalinos que lo utilizan diario y el Metro sigue de mal en peor; como si de una ruleta del infortunio se tratara, un día cae en incendio, otro en inundación, en corto o la vía truena, en la 3, la 7, la 2 y el día menos pensado, en la fatídica y trágica L12, el monumento de la grosera corrupción e impunidad de un gobierno que posa en selfies de corcholata intentando ocultar el desastre de la administración.

Ahora fue el turno de la fundación Owen, dedicada al entrenamiento de perros de asistencia para personas con debilidad, cuyos miembros fueron desalojados por traer perros guía. Que nos expliquen por qué en el gobierno de Claudia Sheinbaum son buenos para la pose, pero atropellan los derechos de los capitalinos sin ningún reparo o se les olvida que es precisamente para todos los capitalinos para los que tienen que gobernar.

De acuerdo con la normativa en la Ciudad de México, en su artículo 34, señala que los perros de asistencia tienen acceso libre al espacio público, establecimientos mercantiles, instalaciones o transportes individuales o colectivos, privados o públicos, siempre y cuando estén acompañados de la persona a la que asisten. Mientras que estas condiciones aplican de igual modo para los canes que están en proceso de entrenamiento. ¿Por qué negarles la entrada? ¿Qué riesgo representan? Ninguno.

El gobierno se está equivocando, pero es que tenemos a unas autoridades preocupadas más por una campaña política que por todo lo demás que pasa en la ciudad. No es cosa menor, los animales de guía sirven a personas con discapacidad y es indispensable, prioritario la inclusión de estas personas, la promoción de la protección de sus derechos.

Los animales de guía son entrenados, tienen un propósito para un sector que ha sido históricamente invisibilizado, insisto ¿por qué desalojarlos de esa manera? Y por si faltara un remate a la historia, está la pregunta de si alguien sabe dónde está el director del Metro, triste jilguero de los “avances” de una supuesta modernización inexistente. Cero en capacitación del personal y cero atención en sensibilidad para prestar atención y servicios a grupos vulnerables, bastaba con un poco de sentido común o ¿no?

A Guillermo Calderón la única función que le interesa acreditar es la de tapadera y encubridor de Florencia Serranía, su antecesora y responsable de la tragedia de la Línea 12, por lo demás sólo es director del caos subterráneo, aunque pedir que fuera distinto es mucho, difícilmente conecta una vía con otra.

Será que este funcionario del Sistema no comprende que en el Metro los que se ponen de tapete de sus jefas acaban muy pisoteados, porque los millones de usuarios que son sometidos, y que no tienen otra opción de transporte, tienen muy claro que podrán cobrarse el abandono y el sistemático maltrato muy pronto.

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