Claudia Sheinbaum y Morena se hunden cada día más en sus propias mentiras y su corrupción.
Con el mismo modus operandi que la renta de la Casa Gris en Houston al hijo del presidente, propiedad de un contratista del gobierno de Morena; así se las gasta ahora el gobierno de la Ciudad de México, sacando beneficios particulares de empresas con las que mantienen contratos de servicios.
Hoy se lleva a cabo la consulta de revocación de mandato, empujada por Morena y por su líder supremo, Andrés Manuel López Obrador, como un inútil instrumento para justificarse a sí mismo para continuar en la Presidencia –como si el voto que lo llevó a dicho cargo ejercido hace cuatro años no contara para ello– y con el que sólo busca ensimismarse en alabanzas de sus más fieles seguidores.
La consulta ha sido cuestionada desde un inicio, no por su legalidad, ya que sí es un instrumento de nuestra democracia, sino por su uso faccioso y político. El INE ha alertado una y otra vez sobre el uso de recursos públicos que los gobiernos de Morena han destinado a promover la participación, como si se tratara de una competencia para ver quién le puede dar más votos a AMLO. Aquí es donde juega nuestra jefa de Gobierno, quien no puede volver a quedarle mal a su líder, como ocurrió en la gran derrota de las elecciones intermedias, y está haciendo uso de sus conferencias, foros públicos y espacios publicitarios para promover por todos lados la consulta, como lo vemos hoy en el Metro, a través de proveedores de su administración.
Desde el 18 de marzo y hasta el 6 de abril, los pasillos y vagones del Metro se convirtieron en uno de los principales foros de promoción de la consulta con publicidad que fue contratada por Luz Alicia Ramos Pineda, quien gastó 473 mil pesos de “su bolsillo” para pagar la propaganda.
Sin embargo, una investigación del periódico Reforma descubrió que ese dinero no vino de los bolsillos de Ramos Pineda, sino de los impuestos de los ciudadanos.
El INE investigó a la particular para descartar que hubiera una afinidad política, y si bien no es militante de Morena, el diario mencionado descubrió que Luz Alicia es la apoderada legal de la empresa GP Construcciones, que ha firmado al menos 30 contratos por más de 63 millones de pesos con gobiernos locales y estatales del partido en el que militan Sheinbaum y López Obrador.
Esta empresa se ha enriquecido de los gobiernos de Morena, con los impuestos de los ciudadanos, y ahora en tributo –casi ofrenda–le regala a Sheinbaum casi medio millón de pesos en propaganda política en las instalaciones del Metro.
Mientras se hace uso discrecional del Metro, éste vive una de sus peores épocas de mantenimiento, servicio y calidad por la falta de recursos en la que el Gobierno de la Ciudad de México lo tiene. No en balde, el Sindicato de Trabajadores marchó esta semana para exigir que se cumplan las condiciones más elementales del contrato: recursos para el mantenimiento de instalaciones y trenes, contar con condiciones saludables de trabajo y medicinas, y justicia laboral.
- Pero todos sabemos que para Sheinbaum sólo hay ojos para el 2024, no importa lo que le cueste llegar ahí ni muchos menos importa lo que suceda en el ínter. Así sean más accidentes en el Metro, trenes descarrilados, puentes colapsados. No ponen bien un solo perno, no dan mantenimiento, no se dan cuenta de que las vías están quebradas, pero qué tal los carteles invitando a que hoy salgan a cumplirle el capricho a su jefe.
