Congreso circense

Reconozco y destaco el trabajo de Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Circo, maroma y teatro. Aplausos, risas y abucheos. La pasarela de comparecencias ante el pleno del Congreso de la Ciudad de México sólo reafirmó que la única función de esta Legislatura es ser los paleros del gobierno de Claudia Sheinbaum.

El circuito de comparecencias como parte de la glosa del Informe de Gobierno han sido menos que intrascendentes. No ha habido una rendición de cuentas sino una plataforma de exhibición, una pasarela de aspirantes a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, en donde no hubo ningún debate sino un concurso de imagen con aplausómetro. Todas las porras desbordadas convirtieron al Congreso en un desfile de políticos.

Uno creería que, a estas alturas, el servilismo político de quienes se prestan a ser el tapete para ser pisoteado ya no debería de sorprendernos. Pero lo visto en la comparecencia del secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, cobró nuevos niveles de servilismo con el Partido Verde Ecologista de México y el PRD, caricaturizando los resultados de secretario y destapándolo como candidato a la Jefatura de Gobierno.

Antes que nada, me detengo a reconocer y destacar el trabajo de García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, destacando como un escudo para la CDMX en contra de la narcopolítica y los grupos criminales en la ciudad, a diferencia del resto de sus compañeros de gabinete, él no necesita un circo de focas que le vayan a aplaudir.

No hay cifras maquilladas ni montajes mediáticos, los resultados en seguridad y los golpes al crimen organizado en la ciudad hablan por sí mismos y no requieren mayor explicación. Pero que el PVEM lo satirice como el superhéroe “guardián de la ciudad” y que el PRD lo quiera destapar y empujar a la candidatura, son actos que no le hacen ningún bien al funcionario. Suponiendo sin conceder que no fue él quien lo planeó, este tipo de montajes circenses no hacen nada más que afectarlo.

Comparar a García Harfuch con Batman o Spiderman reduce sus logros a una caricatura. Pero son las candideces de un partido rémora que busca su lugar recolectando las migas de la 4T. Su interés servil se llevó la nota de la comparecencia y convirtieron al Congreso en la tribuna de lo ridículo, desdibujando todo logro a destacar.

Pues así es el Congreso de esta “Ciudad Gótica”. Inexistente para lo necesario y fundamental, pero presente para el servilismo a Morena y Claudia Sheinbaum. Vale también decir que es resultado de una ley electoral astringente que provoca estas maromas para darse a conocer y ganar algunas cuantas notas en los medios de comunicación.

Pero después de una comparecencia tan intrascendente como la de Martí Batres, que ni con el gasto millonario en comunicación social que se despilfarró pudo destacar una buena nota en medios de comunicación, lo que queda es recurrir al circo, maroma y teatro.

Pero viene entonces el PVEM, que siempre ha sido bueno para la mercadotecnia electoral, y se inventó este chiste del superhéroe en una ciudad gótica. Lo que nos convirtió en un Congreso de cómic.

En cualquier otro Legislativo que se respete, jamás se permitiría este espectáculo y debate de circo. No lo necesitaba García Harfuch y no lo merecían los ciudadanos.

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