Caballo que alcanza, gana

Arrancaron las campañas a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, de inmediato se marcaron las diferencias entre los dos proyectos que están en juego y que definirán el rumbo de la capital del país para los próximos seis años. Santiago Taboada inició con un ...

Arrancaron las campañas a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, de inmediato se marcaron las diferencias entre los dos proyectos que están en juego y que definirán el rumbo de la capital del país para los próximos seis años.

Santiago Taboada inició con un acto austero, pero lleno de alegría y felicidad en el Ángel de la Independencia, donde estuvieron presentes los líderes de las tres fuerzas políticas que conforman la alianza Fuerza y Corazón por México, PAN, PRI y PRD, quienes lo arroparon y dejaron en claro que este bloque político está sólido y firme para conquistar el voto en los próximos 90 días.

Ahí, en el corazón de la ciudad, Santiago Taboada delineó los ejes de su estrategia de gobierno, atender a todas aquellas personas que el actual gobierno les ha dado la espalda en materia de salud; reforzar la seguridad con la estrategia Blindar BJ y dar resultados fehacientes como ha sucedido en Benito Juárez, no maquillar las estadísticas como ha hecho el gobierno de Morena.

El de Taboada es un proyecto serio de atención verdadera a los problemas, es un compromiso con la democracia, con la libertad y con el futuro, para acabar con el gobierno de la ineptitud, la inseguridad, la falta de agua, el abandono del Metro, pero, sobre todo, el abandono de la gente.

Del otro lado, con Clara Brugada se tuvo un arranque de campaña en el Zócalo de la CDMX, al lado de Claudia Sheinbaum, que se caracterizó por actos de mapachería vil, acarreo de miles de personas, a quienes les entregaban entre mil y 500 pesos, de acuerdo con las propias organizaciones que los llevaron. Todos estos actos reprobables y en contra de la democracia fueron captados en video por los morenistas, en los que se ven bolsas con tortas, bebidas, gorras con el logotipo del partido, playeras y sobres amarillos con el dinero.

Ya sabemos que ésa es la forma de operar de Morena, la de compra de conciencias para llenar una plaza, para llevar gente a sus eventos; a pesar de que sus principales candidatas, Clara y Claudia, tengan una relación fracturada, a tal grado de que ni en su principal evento pudieron ocultarlo. Fue evidente para miles de personas que llevaron al mitin, y millones más a través de las redes sociales, la forma en que Claudia Sheinbaum le regateó el abrazo y un beso a Clara Brugada en pleno templete. La frialdad en el trato refleja lo mal que iniciaron.

No es para menos el coraje y encono que pueda sentir la exjefa de Gobierno, pues el clan Brugada-Batres-Chíguil la ha doblado política y electoralmente en varias ocasiones, dejándola mal parada, como una mujer a la que no le sirve de nada ese bastón de mando que le entregó López Obrador.

La primera vez fue cuando se dieron a conocer los resultados de la encuesta para la CDMX, en la que Brugada perdió por un amplio margen ante Omar García Harfuch, pero con una sucia estrategia lo echaron abajo, evidenciando que la entonces candidata a la Presidencia de la República no tenía el peso ni la fuerza para controlar a una camarilla que pretende apoderarse de la capital. En la definición de las candidaturas, personajes impulsados por Sheinbaum Pardo y que operaron en favor de García Harfuch se quedaron fuera, principalmente en el Congreso de la CDMX. Fue una clara venganza.

Ahora, Sheinbaum sucumbió ante el exalcalde en Gustavo A. Madero, Francisco Chíguil, tras el berrinche que hizo porque no le dejaron poner a su sucesor como candidato en la demarcación. El implicado con el terrible caso del News Divine le torció la mano a la candidata presidencial para que dejara pasar a Janecarlo Lozano como candidato a la alcaldía, le dieron la suplencia al Senado de la República en fórmula con García Harfuch. Esta determinación metió en otro brete a la exjefa de Gobierno, porque tuvo que darle la cara a Adrián Rubalcava, para decirle que lo bajarían de la fórmula. Ese exalcalde de Cuajimalpa, que traicionó a la oposición y cedió ante el canto de las sirenas morenistas que le ofrecieron el oro y el moro, al final, se quedó con las manos vacías.

Éstas son algunas de las facturas que dan certeza a los comentarios de la evidente ruptura en un inicio de campaña, donde las diferencias electorales entre Santiago Taboada y Clara Brugada se ha acortado a menos de un dígito. Es momento de que la ciudadanía sepa que la diferencia entre los dos candidatos es de apenas tres puntos y medio, no los 17 o 20 puntos que pretenden hacer creer con las encuestas pagadas para jugar con la percepción de los capitalinos.

Ante el evidente fracaso y rompimiento entre Sheinbaum y Brugada, les podemos recordar con certeza que “caballo que alcanza gana”. Y ese pura sangre que los está rebasando se llama: ¡Santiago Taboada Cortina!

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