A la cárcel por un tuit
Una frase célebre de Beatriz Paredes Rangel en una respuesta a Vicente Fox, como presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, fue: “Las intenciones nos significan, pero los hechos nos califican”
Una frase célebre de Beatriz Paredes en una respuesta a Fox, como presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, fue: “Las intenciones nos significan, pero los hechos nos califican”.
Esa frase viene frecuentemente a mi mente ante las incongruencias y bipolaridades de Claudia Sheinbaum. También es frecuente que me congratule de no haber votado en favor de Ernestina Godoy como fiscal carnal en la Ciudad de México.
En un país donde el Presidente predica que “la venganza no es lo suyo”, sin embargo la promueve desde el púlpito matutino a diario y la ejecuta a través de la Fiscalía General de la República, no debería sorprender que ese nefasto ejemplo se replique con fines electorales en la CDMX, con su propia versión nicaragüense de justicia, que se aplica con criterios eminentemente políticos para castigar, callar, amedrentar y encarcelar a la oposición.
Castigar a exfuncionarios que se excedieron en su poder y cometieron abusos es una línea de acción correcta, pero querer encarcelar a alguien porque piensa diferente a la 4T y lo manifiesta en las benditas redes sociales es una canallada tan indescriptible como inédita en nuestra ciudad, a la que propagandística e ilusamente le han denominado “innovadora y de derechos”.
Ya antes Morena había amenazado con denunciar penalmente a la diputada América Rangel por publicar un tuit con un meme cuestionando la ausencia de Sheinbaum en la CDMX por sus giras proselitistas, dejando atrás como letra muerta su frase en el discurso de toma de protesta que rezó así: “La Ciudad es también vanguardia en derechos de las mujeres y reconocimiento de familias diversas y tiene hoy una Constitución de avanzada que resalta los derechos y la dignidad humana”.
Continuando en el sendero de acribillar esa vanguardia de derechos de las mujeres en nuestra ciudad, la Fiscalía logró humillarse y denigrarse en los confines de la ignominia que ni siquiera Dante Alighieri hubiera jamás imaginado para el más nauseabundo y deleznable de los pecadores. Ernestina Godoy obtuvo su lugar en las mazmorras de la vergüenza el pasado viernes en Santa Martha Acatitla, al acudir en persona junto con seis ministerios públicos a judicializar una carpeta de investigación y pedir, fracasando monumentalmente, la vinculación a proceso de Alessandra Rojo de la Vega por haber publicado un tuit con su voto a favor de Mauricio Tabe y al PVEM para la Cámara de Diputados.
En su discurso el día de la toma de protesta, Claudia Sheinbaum condenó lo que fue “un gobierno que se dedicó al espionaje político, privilegió el interés clientelar y de grupos por encima de los derechos sociales, que utilizó la fuerza para reprimir y regresó la corrupción”. Muy rápido se le olvidó, y ella misma comandó una venganza porque Alessandra no se calló y confirmó el gas lacrimógeno utilizado contra las mujeres en marzo de 2020. Decidió callarla y utilizó a Godoy para intentar meterla a la cárcel.
Otra cita muerta de Sheinbaum es: “Por ello, lo primero que haremos es acabar con los abusos. A partir de ahora se restablece la democracia y la libertad política, nunca más ejerceremos o permitiremos la persecución y la violencia directa o simulada por pensar y actuar de forma distinta de quien gobierna”. Seguramente fue por ello que el 10 de diciembre una diputada de Morena presentó un punto de acuerdo para que la Fiscalía capitalina investigara a Rojo de la Vega por haberle dado un abrazo a una mujer encapuchada el 25 de noviembre, esa venganza tampoco prosperó, pues ganamos la votación y el debate.
Tal vez si Alessandra hubiera votado por Romo y no por Tabe, entonces Sheinbaum no se habría tenido que tragar sus palabras: “Como primera mujer electa jefa de Gobierno, vamos a trabajar con mucha energía para erradicar la violencia de género”, incluso al extremo de traicionar sus compromisos con las mujeres y cito: “La protección de los derechos humanos se fortalecerá para todos, pero en particular los derechos de mujeres”.
Después del uso de las instituciones para ejercer su fallida venganza, Sheinbaum decidió no dar la cara en conferencia y prefirió salir de la ciudad para evitar la vergüenza de asumir las consecuencias de la venganza que orquestó en contra de Alessandra.
