Radionovela

Permitió al radioescucha trasladarse a la escena, el género pretendía una cercana vinculación con su público, desde la cotidianidad o la fantasía.

El fin de semana pasado tuve oportunidad de reencontrarme con un formato de comunicación que nos marcó a varias generaciones, fue en el teatro Helénico con el espectáculo teatral La Hora Radio Roma que recrea en un formato vivo dos pasajes radionovelescos que retratan no sólo la capacidad histriónica y el talento multidisciplinar de las actrices y actores, sino también nos llevan a un paseo histórico.

La radionovela o serial radiofónico es un tipo de radioteatro que comenzó a transmitirse a principios del siglo pasado; se establece una diferencia entre lo que es radionovela y radioteatro, puede decirse que mientras la primera es una dramatización emitida por capítulos, el radioteatro engloba todo tipo de montaje radiofónico escenificado y de raíz dramático o género teatral. Algunos estudios le otorgan a la XEW la paternidad del primer serial emitido en México, señalando que en 1932 el cineasta Alejandro Galindo y su hermano Marco Aurelio realizaron la primera radionovela transmitida en esa emisora, una adaptación del clásico de Dumas, Los Tres Mosqueteros; no obstante, la década dorada del serial de la XEW llegaría hasta 1941 con la serie Ave sin Nido, que narraba la vida de Anita de Montemar.

Entre las radionovelas más populares estuvieron Porfirio Cadena, el famoso Ojo de Vidrio y Kalimán el hombre Increíble, que ha sido uno de los héroes de radionovela más populares en México y después en Centroamérica, Colombia y Ecuador, siendo su lanzamiento en 1963 y hecho historieta en 1965.

Un profesional del medio radiofónico, como Vicente Leñero, articuló pautas o recursos literarios para conseguir un melodrama radionovelero, según su propia experiencia como guionista, destacando en seriales como: Entre mi amor y tú, La sangre baja del río, Boda de plata, La fea, entre otras; tuvo el mérito de estructurar sinopsis mensuales, semanales, diarias, bocetar análisis psicológicos de los personajes, planear suspensos suaves antes del comercial, suspensos inquietantes al final del capítulo y suspensos tremebundos de final de semana.

Los recuerdos de las voces, historias y sonidos aún siguen vivos, la historial melodramática que cautivaron a las audiencias con sus relatos de amor, odio y pasión, heredadas de una rica tradición oral.

Las radionovelas fueron muy escuchadas y permitían al radioescucha trasladarse a la escena, porque el género pretendía una cercana vinculación con su público, desde la cotidianidad, la maravilla o la fantasía, el radioyente visualizaba los hechos, con una particularidad, era la perspectiva de cada quien y no existía una igual a otra, porque el sólo escuchar permitía la singularidad del mensaje, no desde el emisor, porque lo que se radiaba era un capítulo de la historia, pero sí, en el receptor que interpretaba de modo diverso lo narrado.

Las voces de enormes histriones nos recuerdan como las radionovelas invitaban a las familias a reunirse para escuchar el juego de voces y efectos que les permitía trasladarse a un mundo fantástico, que se vivían con cada una de nuestras expectativas y experiencias.

La radionovela cuenta con una trama, un argumento, los personajes, la descripción, los diálogos, los efectos dramáticos, las metáforas auditivas y un narrador.

Las radionovelas tuvieron un gran éxito porque es la forma de contar historias en donde hay un inicio, una trama y un desenlace, fue una etapa de la radio que tuvo una gran capacidad de producir imaginación y que hoy se recuerda con alegría y con añoranza.    

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