Despoblación mundial
La despoblación se ha convertido en una amenaza, las cifras de fertilidad a nivel global están disminuyendo de forma consistente
En México, en 2024, de acuerdo con cifras de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), publicadas recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), fallecieron 818 mil 437 personas; subrayando como causales de muerte enfermedades del corazón e hígado, diabetes, tumores malignos, accidentes, influenza, neumonía y homicidios; registrando mayores defunciones en las entidades del Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Puebla y Guanajuato.
En contraparte, de acuerdo con las estimaciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), este año habrá alrededor de un millón 900 mil nacimientos, es decir, cada minuto hay tres nacimientos; cada hora, 216, y cada día, 5 mil 200, que redundaría en un acumulado sexenal de 11 millones 400 mil nacimientos, que serán parte del requerimiento de políticas públicas al respecto; no obstante, de acuerdo a investigaciones de carácter internacional, la despoblación se ha convertido en una amenaza, las cifras de fertilidad a nivel global están disminuyendo de forma consistente, hoy en día, el promedio de bebés que puede tener una mujer en su vida es de 2.25, tasa que la Organización de las Naciones Unidas ubica como la más baja registrada en la historia, en el entendido de que la tasa de reemplazo de 2.1 es la que ubicaría estable a la población, al respecto, diversos expertos señalan esta cifra a menos del 2%, como ya ocurre en un tercio de los países de todo el mundo. Hoy en día, la población mundial es de más de 8 mil millones de personas y se espera una población máxima de 10 mil millones para el año 2080, posteriormente habría una disminución considerable de la población humana.
La disminución demográfica es vista como una oportunidad, por un lado, para mejorar las condiciones de vida, no obstante, se infiere que la despoblación podría generar problemas económicos y sociales que no han sido calculados, en este sentido, los investigadores Dean Spears y Michael Geruso, economistas de la Universidad de Texas, han publicado artículos sobre las consecuencias de que se permita la caída poblacional, bajo el argumento de que se necesitan trabajadores y mano de obra para impulsar el crecimiento económico, en este contexto, ubican que la presencia de la gente en el planeta es algo bueno, suponen que, a mayor población, mayor número de ideas para resolver problemas, en el entendido de que el costo por desarrollar cualquier tecnología o avance científico médico será lo mismo para una persona o para miles de millones.
Se ha apostado como solución a la caída de la fertilidad el fortalecimiento de la familia, entre otros, sin embargo, al revisar las experiencias de los países desarrollados, a pesar de que tienen los mayores estímulos pronatalistas, las nuevas generaciones ubican la preferencia de gastar sus recursos en otro tipo de necesidades que en tener hijos. Las políticas de cuidado infantil, licencia parental, costo educativo y las observancias religiosas no son hoy en día los argumentos que prevalecen para lograr la tasa de reemplazo antes aludida.
Estamos ante un debate por demás interesante que pudiera derribar teorías ideológicas acompañadas de los intereses y vocaciones de quienes integran las nuevas generaciones que detectan el alto costo de criar hijos y de la capacidad de distinguir entre lo que son los proyectos personales y los familiares. Sabedores de que este análisis deberá darse en un contexto multidisciplinario, multisectorial y en apego a las realidades socioeconómicas y educativas de la población.
