3 por mi salud
La actividad física es un componente esencial para la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida. Desde la infancia hasta la vejez, su práctica regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, fortalece el sistema inmunológico y mejora la calidad de vida. Sin ...
La actividad física es un componente esencial para la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida. Desde la infancia hasta la vejez, su práctica regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, fortalece el sistema inmunológico y mejora la calidad de vida. Sin embargo, México enfrenta una crisis sanitaria derivada del sobrepeso y la obesidad, afectando significativamente a la población. Nuestro país ocupa los primeros lugares en obesidad infantil y adulta a nivel global. Los datos de la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut-2023) refleja la crisis, 34% de niñas y niños en edad escolar se encuentran en tal condición; lo mismo ocurre en la edad adolescente, cuyo porcentaje de la población alcanza 38% y en adultos, 75 por ciento.
La condición de obesidad está vinculada a múltiples enfermedades, como la diabetes, la hipertensión y padecimientos cardiovasculares, condición que, en un corto plazo, aumentará la carga al sistema de salud. Ante este desafío, el gobierno de México, ocupado por esta “pandemia silenciosa”, refuerza sus acciones e intervención, apoyado en evidencia científica, en experiencias internacionales y en los principios definidos a través de las Funciones Esenciales de la Salud Pública, que desempeñan un papel crucial en la formulación de estrategias de prevención y atención médica, promoviendo hábitos saludables y políticas públicas que incentiven la práctica habitual de actividad física, en combinación con los principios de los Determinantes Sociales de la Salud, priorizando la atención primaria y la labor que desempeña el primer nivel en la prevención de enfermedades y promoción de la salud.
En este contexto, fomentar la actividad física en todas las edades es una prioridad de salud pública. México se basa también en las intervenciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), consistentes en iniciativas globales para combatir el sedentarismo.
En México, programas como Vive Saludable, Vive Feliz, Salud Casa por Casa y 3X1 por mi Salud articulan esfuerzos que acercan el ejercicio a la población, facilitando el acceso a recursos y espacios para la actividad física. De manera complementaria y desde un enfoque integral, el Protocolo Nacional de Atención Médica al Sobrepeso y Obesidad establece lineamientos para la detección y tratamiento de estas condiciones, integrando medidas nutricionales y promoción de la actividad física en la atención médica. Además, la acción interinstitucional e intersectorial, junto con el apoyo del sector social, fortalecen políticas de prevención y atención para una respuesta integral ante el problema de la obesidad.
En un enfoque académico, desde la educación básica, la actividad física debe ser un eje central obligatorio en la formación de hábitos saludables, y su práctica continua contribuirá en la prevención de enfermedades y, además de promover un estilo de vida activo, abonará en diseñar e implementar un Programa Nacional de Cultura Física y Deporte, que consolidaría esfuerzos para que el deporte y la actividad física sean elementos esenciales en la vida cotidiana de los mexicanos. Sin duda alguna, la lucha contra el sedentarismo y la obesidad exige un compromiso conjunto y sostenido. Promover espacios accesibles, fortalecer políticas públicas y la educación sobre el valor del movimiento son aspectos clave para construir un México más saludable y con mejor calidad de vida.
