Obesidad y diabetes infantil, problemas de educación en la infancia
Tal vez, la mayoría de nosotros, como mamás y papás, no les negamos todo lo que piden de comida chatarra, sin reparar que puede verse afectada su salud
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial; este padecimiento es causante de otras enfermedades, tal es el caso de la diabetes mellitus (DM), y los factores de riesgo en común que están asociados para ambas son el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios.
Uno como padre y madre procura el bienestar físico y emocional de sus hijos, así como cubrir sus necesidades básicas, dentro de las cuales se encuentran el vestido y calzado, atención médica, educación, diversión, tiempo de calidad, amor y alimentación.
Además, estamos en una época en la que la tecnología juega un papel ambivalente, ya que es positiva y negativa; en este caso, sus efectos son perjudiciales al permitir que tanto los niños como las niñas pasen horas frente al ordenador, tableta o celular, sin que nosotros les fomentemos la práctica de alguna actividad física.
Tal vez, la gran mayoría de nosotros, como mamás o papás, no les negamos todo lo que piden de comida chatarra y/o dulces, sin reparar en que puede verse afectada su salud, debido a que muchas familias tienden a repetir dichas conductas por falta de tiempo y/o ignorancia sobre el tema, a la vez que se desarrollan en ambientes con condiciones similares.
Una de las múltiples causantes de la diabetes Infantil es la de aquel niño que fue producto de una mamá que tuvo obesidad a lo largo de su vida y que durante el embarazo presentó diabetes gestacional, lo cual repercute, directamente, en el peso del recién nacido.
Mejor conocido como bebé macrosómico, nace con un peso mayor a 3.900 kg de término y tiene mayor probabilidad de padecer DM infantil en cualquier momento, en comparación a uno nacido con peso normal.
Para cualquier persona, ya sea adulto o infante, primeramente, se presenta el aumento de peso, cambios paulatinos y progresivos en el organismo; después, resistencia a la insulina y, finalmente, diabetes.
Entre algunos síntomas con los cuales podríamos pensar que nuestros hijos padecen DM infantil están que tengan más hambre y sed de lo habitual, que orinen constantemente y, finalmente, que bajen de peso llevando un estilo de vida poco saludable.
Si en casa tenemos niños con obesidad, cuello ennegrecido (acantosis nigricans) o un historial familiar con diabetes, es necesario que se les realicen los estudios pertinentes para descartar la enfermedad o, en su defecto, para tener mejor calidad de vida.
Invito a que seamos padres responsables y cuidemos la alimentación de nuestros niños, enseñémosles a nutrirse e inculquémosles la práctica de algún ejercicio.
Con nuestro ejemplo será más sencillo que lo realicen, a la vez que también cuidamos de nuestra salud.
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