Es un ejemplo nacional a nueva cultura de movilidad en la Ciudad de México
Se trata de una nueva cultura adoptada por la capital del país desde hace un par de años que retoma costumbres de otros sitios
Reducir accidentes y disminuir el número de decesos, así como evitar lesiones en las personas y fomentar una mejor convivencia entre los habitantes de un territorio tan diverso como la Ciudad de México, fueron los principales motores para impulsar esta estrategia.
Se trata de una nueva cultura de movilidad adoptada por la capital del país desde hace un par de años.
Es un ejemplo para todo México, ya que retoma costumbres de pequeños lugares de la República en donde prevalece el respeto al peatón y a los conductores de vehículos menos potentes y no contaminantes.
El reordenamiento vial de la ciudad ha sido uno de los grandes aciertos más recientes, porque no sólo consiste en tener los instrumentos legales para aplicar sanciones a quienes incurran en faltas que ponen en riesgo la integridad física y la vida de otras personas.
La construcción de señalización para las ciclovías, la delimitación de carriles para el transporte público, la operación de semáforos inteligentes que benefician tanto a conductores como a transeúntes y vialidades, la operación de cámaras de vigilancia (C5) y la implementación de rampas o zonas peatonales nos pone a la vanguardia mundial en el cuidado de la población.
Toda la tecnología puesta en marcha en la capital del país nos obliga como habitantes a ser partícipes de una nueva cultura vial ad hoc, también de una educación distinta en la materia que nos permita tener una mejor convivencia, vivir más seguros y tener respeto por todos.
La reducción de la velocidad en avenidas principales fue un parteaguas. Está comprobado que el exceso de velocidad es un factor determinante entre la salvación y la fatalidad. Los expertos en el tema señalan que la reducción de 30 kilómetros por hora hace la diferencia entre la vida y la muerte. De ahí la importancia de respetar los límites de velocidad.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en promedio, en nuestro país fallecen más de 11 mil personas en percances viales cada año. En la Ciudad de México se ha reducido el número de muertes, tan sólo en el primer año después de que entró en vigor el más reciente Reglamento de Tránsito se registraron 133 decesos menos.
Como habitante de la Ciudad de México, me da mucho gusto observar que hoy en día, cada vez es más común que los automovilistas se detengan antes de la zona destinada a motociclistas, misma que precede la de peatones. También me enorgullece que quienes conducen motos y bicicletas circulen por los lugares destinados a ellos con medidas de protección, como los cascos y los chalecos viales.
Educación y seguridad van siempre de la mano, sobre todo cuando de vialidad se trata. El respeto por la vida comienza con la conciencia plena de nuestros actos y la responsabilidad que implica conducir un vehículo.
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