Apoyar a micronegocios es la clave
Hay que dotar de tecnología estos espacios para dar beneficios
Para hacer crecer la economía de un país es necesario tomar en cuenta lo pequeño, lo que beneficia a una familia y, poco a poco, se extiende hacia otras, a las que va beneficiando.
Es el caso de los micronegocios, que surgen muchas veces como el salvavidas de personas que, por alguna razón, no encuentran empleo y que apuestan todo su capital para salir adelante.
Los micronegocios contribuyen a preservar las tradiciones de un país, las costumbres de las localidades y a satisfacer las necesidades inmediatas de colonias, barrios y pueblos. En la medida en la que puedan ir creciendo, irán beneficiando a su comunidad.
De ahí la importancia de programas como Yo te Apoyo, implementado en la Ciudad de México y replicado en Hidalgo para que carnicerías, misceláneas, pollerías, cocinas económicas, recauderías, peluquerías, papelerías, panaderías, tiendas de abarrotes, tortillerías, dulcerías y sastrerías, entre otros, tengan un estímulo que les permita modernizarse y ser competitivos.
Consiste en dotar de tecnología a los micronegocios para que cuenten con beneficios como opciones de pago; capacitación en diversas áreas que les permitan hacer más eficaz su operación, acceso a créditos para financiamiento, asesoría legal y apoyo económico.
Quizá el apoyo económico otorgado no reporte tanto beneficio como otras aristas del programa y los comerciantes podrían prescindir de ese dinero. Lo que me parece indispensable es dotarlos de herramientas, insumos, materia de trabajo, renovación de mobiliario, acondicionamiento del espacio, publicidad y conocimientos para que puedan seguir emprendiendo, consoliden su negocio y lo hagan crecer. Sería muy grato para mí que este esquema se realice en otros estados con grandes ciudades y en las que el desarrollo urbano mitiga la importancia de este tipo de negocios.
El Servicio Nacional de Empleo es el que puede extender esta experiencia para que más familias se beneficien y, con ellas, la microeconomía.
El beneficio de ayudar a las microempresas permea principalmente en las mujeres, en las personas de la tercera edad y en las personas con discapacidad, pues son estos tres sectores de la población los que, con mayor frecuencia, emprenden y apuestan por estos negocios para salir adelante.
Otro elemento que no es parte del programa, pero que podría incorporarse como un método de apoyo y acorde a las políticas de un programa de esta naturaleza, es la tregua de los gobiernos locales en la clausura de pequeños negocios. Que la asesoría que reciben valga para que puedan regularizarse en trámites, operaciones y uso de suelo.
De no ser así, se pone en riesgo un esquema tan importante para fomentar el autoempleo y la microeconomía.
Mis redes sociales continúan abiertas a tus comentarios y opiniones. Me gustaría mucho leer lo que piensas y compartir los espacios de diálogo.
En Facebook me encuentras como Dr. Armando Ahued Ortega y en Twitter: @A_Ahued
