Jugar el sistema
El próximo sábado a las 12:00 horas se inicia el gobierno del presidente Peña Nieto. Será una administración con grandes retos por delante en materia de competitividad económica, un rubro rezagado en gran medida porque la mayoría de los actores políticos, ...
El próximo sábado a las 12:00 horas se inicia el gobierno del presidente Peña Nieto. Será una administración con grandes retos por delante en materia de competitividad económica, un rubro rezagado en gran medida porque la mayoría de los actores políticos, económicos y sociales están acostumbrados a jugar el sistema. Esto es resultado de la falta de decisión de pasadas administraciones presidenciales; ante el vacío, los particulares toman las decisiones con sus intereses en mente.
Por jugar el sistema, me refiero a una práctica frecuentemente utilizada en sectores como los mercados financieros, el sistema judicial y el de las telecomunicaciones, entre otros, en donde se usan las normas y los procedimientos creados para proteger al interés general para —al contrario— manipular dicho sistema para conseguir un fin particular. En las telecomunicaciones se judicializan por los regulados todas las decisiones de la Cofetel y de la SCT. En el mercado laboral es frecuente ver que se juega el sistema en los tribunales para beneficio de un sindicato o de particulares, en detrimento del interés superior.
Es ahí donde radica una parte importante de la falta de competitividad económica de nuestro país. Esta cosmovisión sin duda surge de muchos años de doblar las reglas y donde cada actor se siente empoderado para únicamente exigir, en vez de también contribuir. Se firman desplegados, se llevan audiencias ante diversas autoridades y se pregunta, ¿por qué me tocan a mí? El más crítico y vocal es el más temido.
En el sector de las telecomunicaciones muchos actores piden más y mejores reglas, pero al momento de que alguna de ellas les afecte, se combaten ante el Poder Judicial. Las decisiones de la Cofetel y la Comisión Federal de Competencia se sobrelitigan mediante el juicio de amparo ante tribunales federales, lo que ocasiona que sean muy poco eficaces. Un ejemplo reciente son las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en materia de interconexión, donde se le dieron facultades a la Cofetel, no mediante el proceso legislativo, sino mediante resoluciones de la Corte, confirmando la autoridad de este órgano sobre los operadores de telecomunicaciones y, en este caso, jugadores del sistema.
Por ello, será absolutamente indispensable retomar la disciplina y la decisión en el gobierno. Sin duda se deben de reconocer los cambios democráticos que ha vivido nuestro país, lo que no contraría también contar con un gobierno fuerte y decidido para que se respeten las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo, las normas aprobadas por el Poder Legislativo y las sentencias del Poder Judicial. De ahí la aseveración del Presidente electo de alcanzar un Estado eficaz. En la medida que se actúa con la máxima de John F. Kennedy de “preguntar no sólo lo que el país puede hacer por mí, sino lo que yo puedo hacer por el país”, tendremos un Estado más eficaz y democrático.
*Abogado y político. Especialista
en telecomunicaciones y tecnología
Twitter: @rperezalonso
