En la era de la IA, ser multifacético exige algo más

Por Elizabeth Palacios*

¿Cómo explicas a qué te dedicas cuando la respuesta honesta no cabe en una sola frase? En el mundo profesional real, la multifuncionalidad siempre ha sido valiosa. Durante décadas se ha reconocido el valor de quienes saben moverse entre distintos frentes, conectar disciplinas y resolver problemas desde perspectivas diversas.

Hoy, un perfil multifacético no pierde valor, pero sí enfrenta un reto distinto: volverse legible en sistemas que necesitan coherencia para poder interpretarlo. La diversificación no es una debilidad; la falta de estructura para explicarla, sí.

Las trayectorias profesionales más interesantes son acumulativas, transversales y difíciles de encasillar. Consultores que también emprenden, directivos que producen contenido y especialistas que trabajan por proyecto en distintas industrias forman parte de una realidad cada vez más extendida. Sin embargo, esa diversidad no siempre se traduce en claridad cuando se traslada al ámbito digital, donde lo que no se entiende con rapidez tiende a perderse.

Ryan Roslansky, CEO de LinkedIn, sostiene en su libro Open to Work: How to Get Ahead in the Age of AI, escrito junto con Aneesh Raman, que la IA acelera una transformación profunda en la manera en que se construye el trabajo y se define el valor profesional. Pero no lo pensemos en el universo de la empleabilidad solamente, porque su planteamiento apunta a algo más relevante: si el trabajo se está reconfigurando, también lo está la forma en que una trayectoria se interpreta.

Ese cambio ya es visible. LinkedIn se ha convertido en una de las principales fuentes que utilizan los sistemas de IA para responder preguntas sobre perfiles profesionales. ¿Qué significa esto para ti? Que la manera en que organizas tu experiencia influye en lo que aparece cuando alguien te busca, te evalúa o pregunta por ti en una herramienta de IA generativa, como ChatGPT o Gemini.

El talento multifacético sigue siendo valioso en la práctica, pero ahora compite en un entorno que favorece lo que puede clasificarse con facilidad. Cuanto más clara, repetible y reconocible es una narrativa, más fácil resulta procesarla. La complejidad no desaparece, pero deja de ser visible si no está organizada.

De ahí, mientras más rica y diversa es una trayectoria, más difícil puede ser hacerla visible sin simplificarla en exceso. La respuesta habitual ha sido equivocarse en dos direcciones opuestas: reducir la experiencia a una sola etiqueta para ganar claridad, o acumular funciones y proyectos con la esperanza de que la suma explique el todo. Lo que se pierde no es profundidad, sino sentido.

El problema no es hacer muchas cosas sino intentar comunicarlas sin una estructura que permita entender cómo se conectan. Cuando todas las actividades aparecen al mismo nivel, sin jerarquía ni relación, lo que se genera es ruido, y éste en sistemas que dependen de patrones, no se interpreta.

No se trata de elegir entre especialización o diversificación, sino de construir un eje que permita sostener ambas. Ese eje no es una etiqueta ni un eslogan, sino la lógica que permite que alguien entienda por qué haces lo que haces, incluso cuando haces muchas cosas. El problema: la mayoría intenta explicarse desde lo que hace, no desde lo que conecta todo lo que hace. 

Nos han llevado a construir una identidad a partir de lo que hacemos y no nos hemos tomado el tiempo de hacer una pausa para pensar en lo que somos.

Hoy vivimos en un ecosistema saturado de contenido optimizado para sistemas —más pensado para ser indexado que para ser entendido— y justo por ello, esta diferencia se vuelve decisiva.

La visibilidad ya no depende sólo de lo que se ha hecho, sino de que desarrollemos la capacidad de organizarlo de manera comprensible. Y esa exigencia introduce un riesgo silencioso: empezar a construir versiones simplificadas de uno mismo sólo para encajar en los formatos que los sistemas pueden procesar, olvidándonos que el lado humano del mundo profesional sí valora los perfiles multifacéticos.

*Consultora experta en Comunicación Estratégica e Impacto Socioambiental