La Ventanilla, la comunidad de Oaxaca que aprendió a vivir con los cocodrilos

Conoce La Ventanilla, el exitoso santuario comunitario en Santa María Tonameca, Oaxaca, que salvó al cocodrilo y transformó la costa; es un proyecto que demuestra que la relación entre humanos y grandes depredadores no sólo es viable, sino próspera

La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, es un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles.
La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, es un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles.Especial

OAXACA, Oax.— “Si no podemos vender productos, vendamos servicios”. Así nació hace casi tres décadas el centro comunitario La Ventanilla, en Santa María Tonameca, un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles. 

El proyecto insignia de la costa oaxaqueña destaca no sólo por su trabajo colectivo de conservación, sino por estar enfocado en el cocodrilo americano o de río (Crocodylus acutus), especie en peligro de extinción que hoy se ha convertido en su estandarte.

La comunidad de La Ventanilla, ubicada cerca de Puerto Escondido y del Pueblo Mágico de Mazunte, es punta de lanza en la conservación de esta especie con protección especial, según la Norma Oficial Mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2010). 

Aquí, la comunidad aprendió a monitorear las poblaciones de cocodrilos, a proteger sus sitios de anidación y a entender su comportamiento en su hábitat natural.

Honestamente, la conservación del cocodrilo nace en el año 2000, cuando empezamos a hacer monitoreos para saber qué población teníamos y conocer el estado de salud en que se encontraban los animales. Nos apoyaron biólogos para hacer estos estudios y nos han seguido apoyando”, comenta Atanacio Martínez, habitante y guía certificado de La Ventanilla.

De la caza furtiva a la conservación comunitaria

Los lugareños, organizados en cooperativa, descubrieron que al cuidar al gran reptil cuidaban además la red vital del manglar: la circulación de nutrientes, el equilibrio de las poblaciones de peces y la salud integral del humedal. 

Así, no sólo se convirtieron en los guardianes de esta frontera natural, sino también de las especies vinculadas a los humedales, dunas y playas, como tortugas marinas, iguanas, tortugas dulceacuícolas, una gran diversidad de aves, tejones, mapaches y venados cola blanca, entre otros.

La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, es un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles.
Organizados en cooperativa, lugareños de La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, se convirtieron en guardianes del manglar.Especial

Nacho, como le dicen cariñosamente al encargado del grupo de cocodrilos de la cooperativa, recuerda: 

Antes era difícil ver o acercarse a un cocodrilo. Los animales sabían que uno iba a atacarlos, apedrearlos, o a matarlos con un arma o a palos. Entonces, cuando hacemos ese cambio, el cocodrilo empieza a tomar más confianza en nosotros, a acercarse más, para poder admirarlo mejor”.

Este santuario de la conservación es un ejemplo vivo de comunalidad: esa capacidad de tomar decisiones colectivas, de organizarse en asamblea y de entender que el bienestar del vecino, y de la fauna que comparte el humedal, es el bienestar de todos.

Fundada en 1998, la cooperativa comunitaria es reconocida dentro y fuera de México por su labor en favor del desarrollo sostenible, precisamente por su santuario de cocodrilos americanos en libertad y sus extensos manglares, ecosistemas facultados para purificar el agua salada del mar.

La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, es un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles.
La Ventanilla, fundada en 1998, es una cooperativa comunitaria reconocida dentro y fuera de México por su labor en favor del desarrollo sostenible.Especial

La localidad debe su nombre a una formación rocosa en el área de mar abierto que, en uno de sus extremos, asemeja una “ventanita” hacia el horizonte.

Secretos para coexistir con reptiles

En lo que se refiere a incidentes fortuitos derivados de la interacción entre humanos y cocodrilos americanos, Atanacio Martínez señala que, como integrantes de una empresa socialmente responsable y comprometida, invitan constantemente a lugareños y visitantes a respetar la señalética preventiva e informativa instalada tanto en la zona de playa como en la laguna.

La Ventanilla, en Santa María Tonameca, Oaxaca, es un proyecto exitoso de conservación que, tras años de matanza de la tortuga marina, explotación de la piel de cocodrilo y depredación de sus recursos, pasó a salvaguardar a más de 300 reptiles.
Atanacio Martínez, habitante y guía certificado de La Ventanilla.Especial

Nosotros ya sabemos exactamente los secretos del cocodrilo, sabemos a qué distancia podemos acercarnos. El vivir con ellos quiere decir que conocemos su comportamiento y sabemos exactamente cuál es la temporada en que un cocodrilo anda agresivo o en época de apareamiento, que es de octubre a diciembre”.

De cara al 23 de agosto, Día Nacional del Cocodrilo, La Ventanilla representa el recordatorio de que la coexistencia entre comunidades humanas y depredadores no sólo es posible, sino próspera.

Aprendimos que un cocodrilo vivo vale más para nuestra comunidad que un cocodrilo convertido en piel para zapatos o en una pieza disecada. Vivo, genera conservación, educación, trabajo y mantiene su función dentro del ecosistema”, concluye Nacho.

World Croc Day

  • El Día Mundial del Cocodrilo es una iniciativa global respaldada por zoológicos, investigadores y organizaciones ambientales. Su objetivo es visibilizar el peligro de extinción que sufren diversas especies debido a la caza y la contaminación.