Universidad de Morelos cumple 132 días en paro; rectora se niega a renunciar

A pesar de que el nuevo ciclo escolar arranca el próximo 17 de agosto, no existe certeza jurídica ni operativa de que se pueda concretar el regreso a las aulas.

Rectora de la Universidad de Morelos, Viridiana Aidé León Hernández
Rectora de la Universidad de Morelos, Viridiana Aidé León HernándezExcèlsior

Tras 132 días de paro en la Universidad de Morelos, casi todas las unidades académicas del campus Chamilpa, en Cuernavaca, siguen sin clases presenciales y aún no hay certeza de que se dé un regreso el próximo 17 de agosto, cuando arranca el nuevo ciclo escolar.

Varios alumnos que ingresaron tras aprobar su examen de admisión pagaron su propedéutico, pero no pueden acudir a él de forma presencial porque las unidades académicas siguen en paro y los alumnos de la llamada resistencia se niegan a entregar esas escuelas.

Tras cinco meses de "diálogo" infructuoso, la rectora Viridiana Aidé León Hernández respondió con ambigüedad.

Reportero: ¿Cuándo regresarán finalmente a clases los estudiantes en Chamilpa?

Rectora: El semestre inicia el próximo 17 de agosto. Ahora está la parte del verano con los propedéuticos, el Verano de la Investigación Científica... estamos en esa etapa en este momento.

Los reporteros insistieron:

¿Hay acuerdo ya para poder regresar a clases presenciales?

Doctora: Hemos ido avanzando, construyendo siempre buenos acuerdos; hoy estamos con el propedéutico. Muchísimas gracias.

Sin embargo, no hay visos de solución y los alumnos de la llamada resistencia siguen en poder de las escuelas.

Reportero: Doctora, ¿no está rebasada por esta situación, después de tanto tiempo sin acuerdos? ¿No estará rebasada usted?

Rectora: Hemos estado construyendo siempre acuerdos, siempre haciendo un espacio importante hoy en el marco de la seguridad y el bienestar universitario, y trabajamos. Prueba de ello son todas estas acciones contundentes en el marco del trabajo universitario. Les agradezco a todos, muchísimas gracias.

Pese a no tener una solución para este conflicto, la rectora se niega a dejar el cargo y mantiene a una universidad en crisis de seguridad, financiera y de gobernabilidad, al no garantizar a los alumnos el ingreso a sus aulas para tomar clases.