Histórica caída del PRI: por primera vez en casi un siglo no presidirá la Cámara de Diputados

Desplazado al quinto puesto como fuerza política, el partido tricolor pierde el control anual de la Mesa Directiva en San Lázaro frente al PVEM; su crisis se extiende a 31 congresos locales

En la recta final para cumplir 100 años de historia, el PRI tiene un poder disminuido en los congreso.
En la recta final para cumplir 100 años de historia, el PRI tiene un poder disminuido en los congresos.Pável Jurado

Dominante durante 68 años consecutivos, al grado que sólo los suyos tuvieron el gobierno interno del Poder Legislativo, por primera vez en 97 años el PRI no presidirá la Cámara de Diputados en toda una Legislatura. La escasa votación que obtuvo disminuyó al partido a la quinta fuerza política interna en San Lázaro, por lo que su lugar en la Mesa Directiva será ocupado por el que fuera su aliado histórico: el PVEM.

Esta debacle no es exclusiva del ámbito federal. La representación priista también descendió en 31 de los 32 Congresos estatales, donde su presencia actual es ínfima. Aunque oficialmente las cifras públicas muestran que sus militantes superan el millón de personas, en los hechos, el partido tricolor enfrenta severas dificultades para promover el voto en su favor a lo largo del territorio nacional.

El origen de la hegemonía y la caída paulatina

El PRI dominó el Poder Legislativo federal y estatal desde 1929 hasta 1979, cuando la introducción de los diputados plurinominales permitió una creciente participación de la oposición. Fue hasta 1997 cuando perdió por primera vez la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, mientras que a nivel estatal mantuvo el dominio, aunque ya con síntomas de una disminución paulatina.

A partir de la desaparición de la Gran Comisión y el consecuente nacimiento de la Mesa Directiva como órgano de gobierno anual, se estableció que la titularidad del Congreso debía alternarse entre las tres principales fuerzas políticas. Bajo ese esquema, el PRI siempre tuvo la presidencia de la Cámara de Diputados al menos uno de los tres años de cada Legislatura, pero ahora, en la LXVI Legislatura, se verá imposibilitado de hacerlo.

Desde 1940 hasta 1997, el PRI tuvo 273 veces la presidencia de la Mesa Directiva de forma ininterrumpida. Incluso tras las reformas que modificaron el estatus jurídico de este órgano, el partido logró presidirlo en 13 ocasiones más durante este siglo, siendo la diputada Marcela Guerra la última militante tricolor en encabezar el recinto legislativo.

De la mayoría absoluta al olvido en los estados

El dominio del partido fue abrumador desde la XXXIV Legislatura, cuando nació bajo las siglas del Partido Nacional Revolucionario (PNR) impulsado por Plutarco Elías Calles. La fuerza numérica se mantuvo cuando Lázaro Cárdenas lo transformó en el PRM en 1938, y posteriormente en 1946 cuando adoptó el nombre de PRI bajo el sexenio de Manuel Ávila Camacho, conservando las mayorías calificadas que permitieron setenta años de un monólogo político que comenzó a fracturarse en el año 2000 con la pérdida de la mayoría en el Senado.

Curiosamente, el diseño institucional que sepultó la Gran Comisión y democratizó San Lázaro fue ideado por Porfirio Muñoz Ledo, un destacado exmilitante y expresidente nacional del PRI que unió a la oposición para acorralar al viejo régimen. Hoy, la realidad numérica arrincona al partido: a nivel local, el PRI cuenta con apenas 89 legisladores en todo el país, de los cuales sólo 35 llegaron por mayoría relativa y 54 son plurinominales. En 14 estados, su bancada se reduce a un solo integrante.

Actualmente, el PRI sólo conserva el poder gubernamental en dos entidades federativas: Coahuila y Durango. Sin embargo, el control político real se diluye. En el Congreso de Durango la mayoría la encabeza Morena con 11 legisladores frente a siete priistas. Coahuila se mantiene como el último bastión absoluto del tricolor, donde tras el reciente proceso electoral local, el partido logró ganar los 16 distritos de mayoría relativa, asegurando el único espacio de control legislativo total que le queda en el mapa nacional.