Tultitlán, entre el abandono y la simulación de Castro Fernández

Calles en mal estado, baches que se multiplican, falta de alumbrado. La ecuación es simple, infraestructura deficiente más oscuridad equivale a más riesgo.

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Excélsior / Raúl Flores Martínez

Las vialidades deterioradas, con baches profundos y signos evidentes de abandono, junto con asaltos que ocurren sin distinción de horario y una percepción generalizada de corrupción dentro de la policía municipal, delinean el perfil de la administración encabezada por Ana María Castro Fernández en Tultitlán, Estado de México.

Testimonios recabados por Excélsior en diversas colonias del municipio coinciden en un señalamiento que resulta incómodo para el gobierno local, la inseguridad ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una constante en la vida cotidiana de sus habitantes.

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Excélsior / Raúl Flores Martínez

En la noche roban mucho… asaltan y cuando llega la autoridad ya no sirve de nada”, aseguró Felipe Valentin vecino de la colonia Ampliación El Fresno, quien reconoce que salir a ciertas zonas implica medir el riesgo y saber que no habrá autoridad que los ayude.

“Hay en partes, colonia de aquí, que allá, hay partes donde está feo, ahora sí que ya en la noche, ya en la tarde, roban mucho. Ahora sí que asaltan y pues luego la autoridad no llega, ya llega, ya cuando pasaron las cosas y ¿De qué sirven? Ya los asaltantes, pues ya no están”.

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Excélsior / Raúl Flores Martínez

César Ramírez de la colonia Francisco Chilpan, resume sin rodeos el actuar de la policía municipal “la seguridad es mala”. Y no se queda ahí. Señala prácticas que evidencian desorden institucional, elementos municipales realizando funciones que no les corresponden, mientras las tareas esenciales, como la vigilancia o la prevención del delito, quedan relegadas.

La seguridad es mala porque, por ejemplo, no hay autoridad, o sea, la municipal ejerce funciones que no debe, o sea, por ejemplo, tránsito, hace multas o para gente, o sea, que no tiene nada que ver con su función y las cosas que deben de hacer, pues no las hacen. Entonces, siento que es esa parte que existe la corrupción en las autoridades”.

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Excélsior / Raúl Flores Martínez

El deterioro no se limita a la seguridad. Basta recorrer las vialidades para entender otra parte del problema. Calles en mal estado, baches que se multiplican, falta de alumbrado. La ecuación es simple, infraestructura deficiente más oscuridad equivale a más riesgo. Y en Tultitlán, esa ecuación parece haberse vuelto política pública por omisión.

Las calles están muy malas… no hay alumbrado, nadie hace nada, todo es olvido, solo se enfocan en lo que da reflector de las calles cercanas al municipio, las alejadas son olvidadas”, aseguró Germán Robles de la colonia Santa Clara.

A esto se suma el abandono en temas que, aunque parecen menores, terminan reflejando la misma falta de atención. En la colonia Santa Clara, por ejemplo, vecinos denuncian la proliferación de perros en situación de calle, convertidos ya en un foco de riesgo sanitario y de seguridad. Han pedido apoyo. Han insistido. La respuesta ha sido, otra vez, el silencio.

Erick Meneses vecino de la zona, resaltó que se ha solicitado en distintas ocasiones a las autoridades municipales que se lleven a los perros que están sobre el canal de la avenida Margarita Maza de Juárez, aun costado de la secundaría general N.82 Rosario Castellanos, debido a que han atacado a diversas personas.

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Excélsior / Raúl Flores Martínez

Los animales aquí están, nadie los cuida. Los animales en un momento se enojan y han atacado a niños, han atacado a personas, han hecho desastre de tirar basura”.

Aseguró que han hablado en diversas ocasiones a la administración de Ana María Castro Fernández; sin embargo, no han sido escuchados y el problema crece cada día más. 

Se le ha hablado a la perrera, se le ha hablado al municipio y nadie hace nada. Y así como aquí hay otros puntos adelante donde hay otros perros y así van, van de punto en punto con más perros y más perros en la colonia”.

Para delinear el cuadro es la desconexión entre gobierno y ciudadanía. Hay quienes, simplemente, no conocen a su alcaldesa. No porque no quieran, sino porque no la perciben presente en la solución de los problemas cotidianos.

El resultado es un municipio donde la inseguridad, la corrupción y el deterioro urbano no sólo coexisten, se alimentan entre sí. Donde el ciudadano aprende a adaptarse más que a exigir, porque la respuesta institucional rara vez llega a tiempo.

«pev»