Tregua por informe presidencial

Los estudiantes no descartaban tener un mitin al término de la ceremonia en la Cámara de Diputados; la Defensa Nacional reportó hoy hace 50 años un día tranquilo en la Ciudad de México

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En las imágenes del 30 de agosto de 1968 se observa a los estudiantes cuando salen de los separos de la Procuraduría del Distrito Federal, tras ser liberados.

CIUDAD DE MÉXICO.

Previo al IV informe de gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) ofreció una tregua durante el desarrollo de esa ceremonia. Los estudiantes, sin embargo, no descartaron realizar una manifestación en el Zócalo de la Ciudad de México, una vez que hubiese concluido el acto en la Cámara de Diputados.

Jaime Reyes Estrada, reportero de Excélsior, firmó la nota en primera plana del diario del 31 de agosto de 1968, titulada “Están los estudiantes atentos al informe”.

En esta información, surgida a partir de una conferencia de prensa realizada en lo que se consideraba como el “cuartel general” del CNH, en la Escuela Superior de Física y Matemáticas, donde estudiaba Raúl Álvarez Garín, los estudiantes anunciaron “no realizar acto alguno contra el gobierno el próximo primero de septiembre”.

La dirigencia estudiantil, que también había hecho el anuncio en una conferencia similar en la Facultad de Medicina de la UNAM, recomendó a los estudiantes universitarios, del Poli, la Normal de Maestros y Chapingo y al pueblo en general escuchar el informe presidencial.

La noticia publicada hoy hace 50 años refiere que el acuerdo, establecido en cinco puntos había sido entregado a los Comités de Huelga de los planteles en paro desde hace más de un mes.

Los cinco acuerdos que se tomaron fueron: que el domingo primero de septiembre, día del informe presidencial, el CNH no realizaría mítines y manifestaciones; que el CNH estaba dispuesto a iniciar el diálogo con las autoridades lo antes posible, a condición de que éste sea público y cese la represión policiaca y del Ejército; que las comisiones estudiantiles para el eventual diálogo ya habían sido nominadas; que el CNH desarrollará una ofensiva política entre los sectores populares, a través de brigadas, que estaban comprometidas a no caer en provocaciones: y reiteraron que el Movimiento Estudiantil no tenía relación alguna con la celebración de los Juegos Olímpicos.

En la nota de Excélsior dice textual: Uno de los líderes estudiantiles dijo al reportero: Usted puede ver que hoy no han ocurrido incidentes entre estudiantes y tropas. Los muchachos están conscientes de que lo mejor es la razón.

La propuesta de no realizar actos contra el gobierno, sin embargo, dijeron los jóvenes no quería decir que abandonaran la lucha o que estaban derrotados. “Simplemente queremos aportar nuestra colaboración para que exista la paz y no queremos que se siga derramando más sangre de estudiantes”. Insistían los estudiantes en que el Ejército debía retirarse de las calles y de la cercanía de los planteles educativos.

“Que lo hagan y nosotros sabremos responder a esa confianza, porque el  Movimiento es netamente popular y no pretende alterar el orden público ni causa molestias a México”.

Ese mismo 31 de agosto, y después de los enfrentamientos de estudiantes con policías y efectivos del Ejército del 28 y 29 de ese mismo mes y también como previo al informe presidencial, el jefe del Estado mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general Mario Ballesteros Prieto, informó que todo estaba en calma.

Jesús M. Lozano, reportero decano de la fuente de las fuerza armadas, publicó la información en Excélsior sobre esta declaración.

La información dice que la Sedena resumió así la situación de la capital de la República: ayer (30 de agosto) fue un día tranquilo, sólo en algunos lugares hubo actos de protesta por grupos de estudiantes, o bien de supuestos estudiantes. El Ejército ha disminuido al mínimo el patrullaje en las calles.

Según la nota, publicada hoy hace 50 años, al defensa nacional estaba lista para intervenir si elementos agitadores tratan de alterar el orden.

El general Ballesteros Prieto, se lee en la información, consideró que la capital de la República ha entrado en una fase de tranquilidad.

En otra información publicada en El Periódico de la Vida Nacional, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Miguel Alessio Robles, declaró que “deplora la intervención de fuerzas e ideologías extrañas en el Movimiento Estudiantil, destinadas  a crear un ambiente de agitación y desorientación como los últimos acontecimientos lo han demostrado en forma patente”.

El empresario consideró que se llegaría a una solución satisfactoria cuando los problemas fueran planteados con cordura y en sus justas dimensiones.

De acuerdo con la declaración de Alessio Robles, la tasa de desarrollo económico que México había logrado en los últimos cuatro años, es decir, en el gobierno de Díaz Ordaz era una de las más altas del mundo, más del 7 por ciento anual en promedio. Dijo que eso fue posible gracias al clima de tranquilidad y confianza en que se ha discurrido nuestra vida institucional.

En las páginas de Excélsior continuaba el debate sobre el izamiento de la bandera rojinegra en el asta bandera del Zócalo.

La Coalición de Organizaciones para la Defensa de los Valores nacional pagó una inserción firmada principalmente por el arquitecto Mauricio Gómez Mayorga, Javier Covarrubias, Enrique Rivero Borrell, Fernando Robert y Bernardo Ardavin Migoni.

En su desplegado titulado “desagravio a los símbolos patrios. Mexicanos”, escribieron:

“Agitadores extraños a nuestra nacionalidad creyeron que los mexicanos hemos perdido todo amor a nuestra Patria, a nuestras tradiciones y creencias espirituales, y que estamos dispuestos a renunciarlos para adoptar ideologías importadas con un desprecio absoluto de nuestra convicciones”.

Se refirieron a que el 29 de agosto se habían cometido dos hechos “infamantes”:

“Mientras que la plaza principal del país, un grupo de comunistas izaba su bandera, otro penetraba en el sagrado recinto de la Catedral Metropolitana y echaban a vuelo las campanas, no para bendecir a Dios ni para corear la estrofas de nuestro Himno Nacional, sino para festejar tan ignominiosas profanaciones”.

Hoy hace 50 años, una comisión del Poli recorrió las instalaciones de la Vocacional 7, de Tlatelolco para tomar nota de los daños que sufrió después del ataque de que fue objeto. El plantel se cerró a los estudiantes y se descubrió en el auditorio de la escuela una bomba con cuatro cartuchos de dinamita que no estalló durante el atentado.

Para apuntalar la posición gubernamental, el Presidente de México estuvo en la asamblea del LXXIII Consejo Nacional Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), donde, según el periodista Guillermo Velarde, la clase trabajadora hizo un llamado a quienes, teniendo el privilegio de ser jóvenes, tienen también el deber ineludible de poner su vigor de juventud al servicio de la patria.

La información, publicada como nota principal, bajo el título: “Dramático llamado de la juventud obrera a la estudiantil”, señala que el joven líder Arturo Romo Gutiérrez, del Sindicato Industrial de la Construcción, en representación de los delegados participantes, dio la bienvenida al Primer Mandatario, quien fue vitoreado por los obreros.

Entre 1992 y 1998, Romo Gutiérrez fue gobernador del estado de Zacatecas.

“El llamado a la juventud estudiantil lo hizo en nombre de la esperanza, que es la propia juventud, en nombre de su prestigio y tradición histórica, en el de México, al que pretenden robarle su recurso más valioso, que es el amor, y respeto de sus jóvenes, en el de los muertos de nuestras gestas libertarias, porque dijo, aún vive su pensamiento en la lección perenne pública de civismo”.

Romo Gutiérrez, quien entregó la gubernatura a Ricardo Monreal Ávila (a partir de mañana senador de la República por Morena), cuando éste era militante del PRD, después de haber renunciado al PRI, dijo hoy hace 50 años:

 “No podemos tolerar que en nombre de la libertad se cometan actos de libertinaje, tampoco podemos tolerar que al invocar el principio de la autonomía universitaria –que además no se ha violado–, se oculten intereses contra”.