Termina la incertidumbre y Ciudad Universitaria cobra vida

Miles de alumnos de primer ingreso  iniciaron clases en la UNAM, luego de sortear la reposición presencial del examen de admisión

Miles de estudiantes iniciaron clases en la UNAM tras superar el examen de control presencial, realizado por irregularidades en la prueba en línea.
Miles de estudiantes iniciaron clases en la UNAM tras superar el examen de control presencial, realizado por irregularidades en la prueba en línea.Laura Toribio

Cuatro minutos. Eso fue lo que tardó José Alfonso en inscribirse este lunes en la Facultad de Filosofía y Letras.

Tres años le había tomado llegar hasta esa ventanilla.

En dos intentos previos no logró quedarse en la carrera de Historia, así que se dedicó a trabajar con sus padres en una tienda y a ayudar a un primo dentista a limpiar su consultorio.

Este año volvió a intentarlo, ahora para Estudios Latinoamericanos. En el examen en línea obtuvo 60 aciertos y, esta vez, sí fue seleccionado.

Estaba feliz, hasta que llegó la crisis por las irregularidades detectadas en el examen en línea. Pensó en tirar la toalla, pero decidió darse una última oportunidad.

En el examen de control presencial obtuvo 63 aciertos y conservó su lugar.

Este lunes entregó sus documentos y salió de la facultad convertido, por fin, en universitario.

“Estoy feliz, feliz, feliz”, dijo con una sonrisa que no podía ocultar.

Como José Alfonso, miles de jóvenes ocuparon este lunes las islas, las explanadas y las facultades de Ciudad Universitaria.

El campus recuperó su vida habitual, pero con una atmósfera distinta. Entre las mochilas nuevas y las credenciales recién impresas, la conversación recurrente en los pasillos no era sólo sobre horarios o salones: también aparecía una y otra vez la historia de quienes tuvieron que presentar un segundo examen para llegar hasta ahí.

A los foráneos, el ingreso también implicó hacer y deshacer maletas, recorrer cientos de kilómetros y volver a empezar.

Para Ayrton, de 19 años, el aviso de la UNAM lo sorprendió a más de 2,700 kilómetros de su casa. Él ya estaba instalado en la Ciudad de México, listo para empezar la carrera de Química tras obtener 109 aciertos en el examen en línea.

Pero cuando la universidad anunció la prueba presencial tuvo que volar de regreso a Tijuana para verificar sus resultados.

Obtuvo 102 aciertos —siete menos que en la prueba en línea—, pero en el nuevo escenario de evaluación le bastaron para colocarse con el tercer puntaje más alto de toda la Facultad de Química.

“Cuando vi que me había quedado por segunda vez, la emoción fue mucho más grande. Confirmé mi lugar de manera limpia”, platica hoy desde los pasillos del campus, con la tranquilidad de quien sabe que el viaje de ida y vuelta valió la pena.

A esa misma odisea de maletas a medio cerrar se sumaron estudiantes como Anniel, quien llegó desde Hidalgo con una mezcla de incertidumbre y fe. En la prueba en línea sacó 89 aciertos y se quedó fuera para ingresar a la Facultad de Derecho; en la presencial bajó a 85, pero la reestructuración de los cortes institucionales le abrió la puerta.

“Salí de la prepa y el examen de control me metió a la Universidad”, expresó tras salir de sus primeras clases.

Esa misma emoción la compartieron Emiliano y Diego, quienes ingresaron a Derecho tras librar un examen de control que sintieron más complicado. Emiliano registró 88 aciertos frente a los 106 del primer examen, mientras que Diego cerró con 90 después de haber obtenido 113 en línea.

Volver a presentar el examen significó para ambos un esfuerzo adicional. Ahora, con los lugares confirmados, lo dicen sin rodeos: después de todo, estar en la UNAM sigue siendo un sueño.

Axel llegó por otra puerta. Egresado del CCH Sur, entró por Pase Reglamentado y no tuvo que repetir ninguna prueba. Ahora comparte salón con quienes sí pasaron por el examen de control y dice que la diferencia se nota: son pocos frente a los de pase, pero están entre los que más participan.

“Vienen con muchas más ganas”, relató.

Ivana es una muestra de ello. Después de revisar qué trámites tenía que realizar para estudiar Relaciones Internacionales a distancia, tomó una bicicleta y salió a recorrer Ciudad Universitaria.

“Quiero aprovechar muchísimo mi carrera y disfrutar que estoy en CU”, explicó la joven originaria de Colima, que en el primer examen obtuvo 100 aciertos y en el de control 80.

En la Facultad de Arquitectura, el primer día se construyó a pie. Los alumnos de noveno semestre salían al encuentro de los de primer ingreso y los iban metiendo, poco a poco, en los pasillos, los talleres y los rincones que todavía no sabían nombrar.

Claudia caminaba entre ellos con 89 aciertos en la prueba de control a cuestas. En la primera había obtenido 110. La diferencia le recordó, por última vez, los nervios y la incertidumbre de las semanas anteriores.

Pero ese lunes ya no había preguntas de opción múltiple ni pantallas que vigilar. Había recorridos, salones por encontrar, amigos por hacer.

Patricia, alumna de noveno semestre, encabezaba uno de esos recorridos. Les señalaba dónde serían sus clases, dónde comer y hasta dónde estaban los baños. Pequeñas coordenadas para quienes acababan de llegar a un lugar que, después de semanas de incertidumbre, por fin podían llamar suyo.

En la Facultad de Ingeniería la estampa del día se la llevaron los robots que dieron la bienvenida a los alumnos de primer ingreso.

Eran tres figuras humanoides que capturaron la atención de los estudiantes que sacaron sus celulares para grabar el momento.

Pero al cruzar hacia Medicina, la atmósfera cambiaba por completo. Ahí la conversación en los pasillos no giraba sobre la tecnología o la novatada, sino sobre el filtro ético que representó repetir la prueba.

Ángel, de Naucalpan, caminaba aliviado tras amarrar su bata blanca. En la prueba en línea obtuvo 114 de 117 aciertos requeridos; en la presencial sacó 103, pero el desplome generalizado del corte a 92 lo puso adentro en la Facultad de Medicina.

“Al principio sentí frustración, pero estuvo bien que la UNAM filtrara. Imagínate un médico sin conocimientos atendiendo gente; era un peligro grande. La segunda vuelta nos dio el lugar a los que sí estudiamos”, opinó.

Para Estrella, esa segunda prueba fue la diferencia entre estar fuera o dentro de la universidad. En el examen en línea sacó 94 aciertos y quedó descartada para Odontología, que exigía 112. Mantuvo el estudio, se presentó a la prueba presencial y subió a 95. Con el nuevo corte de 70 aciertos, amarró su lugar.

“Estuve repasando como loca todo el tiempo. A mí me benefició y aquí estamos”, contó.

Y ahí estaban.

Con su llegada a Ciudad Universitaria y a otras sedes de la institución, se cierra el primer capítulo de una crisis que todavía tiene asuntos pendientes: las investigaciones, las responsabilidades y las preguntas sobre lo que ocurrió en aquel examen en línea.

Pero para esta generación, una parte de la historia ya quedó atrás. Después de semanas de incertidumbre, finalmente están en las aulas.