Sueño que no se hizo realidad
Un millón de migrantes pudieron entrar de manera legal a EU desde que operaba la aplicación CBP One.

TIJUANA.– El cambio en la política migratoria de Estados Unidos, impulsado por la administración de Donald Trump, ha dejado a miles de migrantes atrapados en la frontera, sin citas y con la incertidumbre sobre su futuro en el país vecino. Uno de los mecanismos más utilizados para gestionar las solicitudes de asilo era la aplicación CBP One, que proporcionaba a los migrantes la posibilidad de obtener una cita para ingresar a Estados Unidos. Sin embargo, esta herramienta, que antes ofrecía esperanza, ahora ha generado frustración, lágrimas y desesperación en los migrantes.
Melanie Mendoza, una venezolana que esperaba ingresar a Estados Unidos, compartió su desilusión ante la nueva situación: “Es injusto porque tenemos año y medio aquí, esperando, y a la mera hora ya nos dicen que no, que las citas ya no son válidas”, expresó, visiblemente afectada. La aplicación, que anteriormente ofrecía una vía para el asilo, ha dejado de ser una opción viable para muchos, al menos en su forma actual.
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Con la llegada de Trump al poder, las políticas migratorias cambiaron drásticamente, haciendo más difícil para los migrantes obtener un permiso de entrada. La falta de citas disponibles en CBP One ha dejado a quienes dependían de ellas en un limbo, sin una vía clara hacia el asilo.
Una de las decisiones más impactantes fue la reciente invalidación de las citas ya programadas a través de la plataforma. Al intentar acceder a sus datos, los migrantes se encontraron con un mensaje que decía: “Las citas ya no son válidas”, lo que provocó una ola de reacciones de angustia y frustración.
Melanie Mendoza relató que la espera fue larga y difícil: “No sabemos qué va a pasar, si nos quedamos aquí en México... Mucho esfuerzo, mucho trabajo, hemos pasado hambre, hemos vivido en la calle, y todo lo que hemos juntado para llegar hasta aquí ha sido en vano”. Su situación, aunque dolorosa, no es la única. Miles de migrantes han estado viviendo en condiciones precarias en la frontera, con la esperanza de un futuro mejor en EU.
El impacto de esta nueva política se siente particularmente en lugares como la garita del Chaparral, en Tijuana, donde los migrantes se agrupan cada día en espera de poder acceder a sus citas. Ayer por la mañana, sin embargo, se encontraron con una nueva sorpresa: la garita cerró dos horas antes de su horario habitual, aumentando la incertidumbre. Las caras tristes y los rostros largos eran el reflejo palpable de la frustración y la desesperación.
Gabriela, una migrante ecuatoriana, expresaba su angustia: “Ahorita yo quiero ingresar, pero no puedo”. Su cita estaba programada para la 13:00 horas, pero no pudo acceder al sistema.
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