Sólo 7 de 10 están satisfechos con la educación básica; derecho constitucional en entredicho

El INEGI revela que la mitad de la población considera que el servicio no es gratuito en realidad

Alumnos de educación básica llegando a un plantel escolar de la SEP.
Alumnos de educación básica llegando a un plantel escolar de la SEP.Especial

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La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 3º que uno de los principios y a la vez pilares más relevantes de la educación pública en su nivel básico, es el de la gratuidad. Sin embargo, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que al menos la mitad de la población de 18 años y más considera que el servicio en realidad no es del todo gratuito, y en general, hay un bajo nivel de satisfacción con los servicios de educación básica que se reciben.

La silenciosa y permanente crisis educativa

La distribución territorial de la satisfacción con los servicios de educación básica revela que el acceso al derecho a una educación de calidad continúa profundamente condicionado por el lugar de residencia. La distancia entre las entidades con mejores y peores evaluaciones evidencia la persistencia de desigualdades estructurales en la capacidad de los sistemas educativos para responder a las necesidades de la población. Este patrón muestra que la calidad percibida no depende únicamente del desempeño escolar, sino también de las condiciones institucionales, la inversión pública, la infraestructura y las brechas históricas de desarrollo regional, lo que plantea la necesidad de fortalecer políticas de justicia educativa con un enfoque territorial que garantice oportunidades equivalentes para todas las niñas, niños y adolescentes.

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Los datos oficiales

De acuerdo con la información captada a través de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), habría en México 14.6 millones de personas mayores de 18 años que forman parte de hogares en los que hay al menos una persona usuaria de la educación, pública obligatoria, es decir, la que va del preescolar al bachillerato.

De esa cantidad, hay 7.55 millones que se declaran “satisfechos” con los servicios que reciben en alguno de los niveles de educación señalados. Esa cifra equivale al 51.9% del total, lo que significa que prácticamente la mitad de la población de hogares usuarios se encuentra insatisfecha con la gratuidad de la educación pública.

No es totalmente gratuita

La percepción sobre la gratuidad de la educación básica pone de manifiesto que el reconocimiento formal de este derecho dista de traducirse en una experiencia cotidiana para millones de familias. Las marcadas diferencias entre entidades sugieren que los costos indirectos -como uniformes, materiales escolares, cuotas, transporte o actividades complementarias- siguen representando una carga económica significativa y desigual. En ese contexto, la gratuidad deja de ser un atributo homogéneo del sistema educativo y se convierte en una experiencia condicionada por las capacidades financieras de los hogares y por las políticas implementadas en cada estado. El resultado es una forma de desigualdad que limita el ejercicio pleno del derecho a la educación y reproduce brechas sociales que la propia escuela debería contribuir a reducir.

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Aunque no existe un registro oficial, se estima que los hogares mexicanos cubren alrededor del 16.2% del gasto en educación básica y media superior; y es importante destacar que ese dato es del doble de lo que en promedio destinan las familias en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las entidades de la República donde se obtienen los mayores porcentajes de satisfacción con el nivel de gratuidad son: Baja California, con 77.2%; Sonora, con 75.2%; Ciudad de México, 75.1%; Baja California Sur, 73.1%; Guanajuato, 63.4% y Yucatán, con 61.7% En el extremo opuesto, con los más bajos niveles de satisfacción se encuentran: San Luis Potosí, con 37.3%. Tlaxcala, 37.2%; Tabasco, 36.8%; Michoacán, 35.6%; Puebla, 35.4%; Morelos, 35.3%; Nuevo León, 35.1% y Oaxaca, con 27.8%. En ese sentido, es importante subrayar las profundas desigualdades que hay entre los estados de la República pues entre la entidad con mayor porcentaje y la de menor es de 2.77 veces.

Respecto del buen estado de las instalaciones y mobiliario de las escuelas, sólo hay 10 entidades donde 75% o más de la población usuaria se dice satisfecha. A nivel nacional, el promedio es de apenas 71.2%; y las entidades con mejores evaluaciones son: Chihuahua registra 75.2%; Durango, 77.6%; Coahuila y Yucatán, 77.9%, respectivamente; Tamaulipas, 78%; Sonora, 79.9%; Colima, 80%; Sinaloa y Nayarit, 80.3% en cada uno de ellos y Baja California, 84.6% En el extremo opuesto, los estados con más bajos indicadores en este rubro son: Estado de México, con apenas 65.5% de satisfacción; Chiapas, 63.5%; Querétaro, 62.7%; Hidalgo, 62.3%; Quintana Roo, 60.2% y Oaxaca, 59.4%

En general, considerando otros rubros de evaluación, el Inegi documenta que, en 2025, apenas el 69% de la población a nivel nacional se decía satisfecha con los servicios de educación básica. Las 5 entidades con mayores porcentajes son: Nayarit y Durango, 77.1% en cada una de ellas; Sinaloa, 80.1%; Colima, 80.5% y Sonora, 81.7%; las que obtienen las peores evaluaciones ciudadanas: Quintana Roo, 62.8%; Querétaro y Tlaxcala, 62%, respectivamente; Morelos, 60.9% y Puebla, 58.1%.