¿Sabías que la obesidad puede robarte el oxígeno? Sobrepeso, detrás de deterioro

Altos niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en la sangre reducen la capacidad para oxigenar los órganos, lo que a la larga puede derivar en insuficiencia cardiaca

thumb
Los especialistas subrayan que la obesidad debe ser considerada como una enfermedad.Foto: Canva

La obesidad no es sólo un asunto de estética. Se trata de un enemigo silencioso que “asfixia” la sangre y daña el corazón, ya que altera de forma crítica el transporte de oxígeno necesario para el cuerpo.

Esta baja en el oxígeno en la sangre (hipoxia) representa un peligro para la salud que se traduce en fatiga crónica y bajo rendimiento físico, disminución de capacidades intelectuales, deterioro de órganos vitales y, a la larga, insuficiencia cardiaca, alerta David Montalvo, médico bariatra, en entrevista con Excélsior.

A medida que aumentan los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol y ácido úrico, estos componentes ocupan un espacio vital en el volumen de sangre que el corazón expulsa en cada latido, por lo que disminuye la cantidad de oxígeno que ésta puede transportar, explica el especialista.

Aunque la persona tenga niveles normales de colesterol, triglicéridos, todo lo demás, hay un cierto volumen en esa cantidad de sangre que está ocupado por las grasas, por la glucosa, por células que no son transportadoras de oxígeno— como las plaquetas o glóbulos blancos— y por otros elementos que forman a la sangre, y el volumen restante es el que puede transportar sangre oxigenada.

Cuando una persona tiene sobrepeso u obesidad, suelen aumentar los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol, por ejemplo, y cuando se incrementan estos volúmenes, entonces, en cada volumen de eyección de sangre, la cantidad que puede transportar de oxígeno es menor”, alerta el también expresidente del Colegio Mexicano de Bariatría.

thumb
thumb
El exceso de grasa altera la composición de tu torrente sanguíneo.Infografía: Abraham Cruz

Tejido adiposo, una masa viva

En el sobrepeso y la obesidad, la hipoxia se agudiza debido a que la cantidad de oxígeno que una persona requiere para vivir se incrementa con la acumulación de grasa. Y es que el tejido adiposo no es inerte, sino que exige más energía y recursos del cuerpo, porque se trata de masa viva que debe ser nutrida constantemente a través de la sangre.

thumb
David Montalvo, médico bariatra, en entrevista con Excélsior.Olimpia Ávila

La grasa, el tejido adiposo, es un tejido vivo y recibe sangre, oxígeno, nutrientes, vitaminas, minerales, todo lo que todos los demás órganos, aparatos y sistemas requieren para vivir en el cuerpo humano. Y cuando hacemos que una persona con obesidad o sobrepeso se mueva y tenga sus actividades, aumenta la demanda de oxígeno”, detalla David Montalvo.

Este esfuerzo adicional que el corazón debe realizar para nutrir la nueva masa de tejido adiposo, sumado a la reducción del aporte de oxígeno por el aumento de los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol y ácido úrico en la sangre, marca el inicio de la insuficiencia cardiaca, señala.

Con el tiempo, la falta de oxígeno puede provocar afectación a las células cerebrales, daño orgánico irreversible, pérdida de memoria y, sin tratamiento, y con las complicaciones que se asocian, la muerte.

Diabetes, hipertensión e insuficiencia cardiaca, la tormenta perfecta

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, la insuficiencia cardiaca se produce cuando el corazón no bombea sangre tan bien como debería. “Se describe cuando el corazón no puede soportar su carga de trabajo. Como resultado, el cuerpo puede no recibir el oxígeno que necesita”, indica.

La insuficiencia cardiaca es la cereza del pastel para provocar la tormenta perfecta. Y es cuando las cosas pueden ocurrir de forma dramática y provocar un final dramático para el paciente”, advierte el doctor Montalvo.

La Federación Mundial del Corazón advierte sobre las repercusiones negativas de la insuficiencia cardiaca en la calidad de vida de una persona. “La mitad de las personas diagnosticadas de IC mueren en los cinco años siguientes al diagnóstico, sobre todo por falta de tratamiento”, señala.

¿Cómo puedes actuar a tiempo?

La obesidad debe ser considerada como una enfermedad. No es un estado de estética… cuando la persona decide ponerse en régimen para resolver su problema, tiene que someterse a una revisión médica integral… una persona que está en el límite entre sobrepeso y obesidad ya tiene un exceso de grasa en su cuerpo y ya se están produciendo sustancias nocivas para su salud a lo largo del tiempo”, subraya el doctor Montalvo.

Ante este panorama, asegura que la prevención es la mejor solución. Acciones simples pueden ayudar a restaurar la salud antes de que el daño sea irreversible, entre ellas:

  • Evitar los excesos en la alimentación
  • Mantener una proporción de 30% de proteínas de origen animal y 70% de vegetales en las comidas.
  • Aumentar la actividad física cotidiana.
  • Realizarse chequeos médicos anuales.

Si la persona se agita, o sea, aumenta la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria con esfuerzos de baja intensidad, ésa es una señal de que necesita ver al médico”, concluye.

“Ahora es cuando tengo que dedicarme tiempo”

María Guadalupe Angulo pasó casi cinco décadas de su vida corriendo. Como gerente de display, su vida transcurrió entre el olor a solventes, montajes masivos y noches durmiendo en el suelo de recintos como el World Trade Center. El costo de sacar adelante sola a sus dos hijos, tras enviudar joven, fue su propia salud.

Hoy, a sus 70 años, decidió, al fin, ponerse como prioridad. Diagnosticada con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), Guadalupe inició un tratamiento para bajar de peso que no sólo se refleja en la báscula, sino, también, en sus ganas de vivir.

thumb
María Guadalupe Angulo ya bajó casi 10 kilos, guiada por un bariatra.Olimpia Ávila

Muy pesada, muy cansada, no tenía yo ganas de nada. Vamos, yo me dediqué a trabajar desde los 14 años hasta los 62 años continuamente. Nunca dediqué tiempo para mí. Creo que ahora es cuando tengo que dedicarle tiempo a mi persona”, asevera en entrevista con Excélsior.

Durante 30 años trabajó en una casa productora, donde las jornadas se extendían hasta la madrugada y la alimentación consistía en lo que estuviera a la mano en los montajes de eventos.

Yo llegaba a las 7:30 de la mañana, 8:00, y ¿qué había de comer? pues unos tamales, que un atole. Pues eso comemos y vámonos”, recuerda.

El estrés y la falta de horarios contribuyeron a su aumento de peso, mientras ella se esforzaba por asegurar que sus hijos tuvieran una profesión.

Yo enviudé hace muchos años. Mis hijos estaban muy jóvenes y me quedé con la responsabilidad de sacarlos adelante… era trabajar, llegar, dormir, bañarme, trabajar, llegar, dormir, bañarme y trabajar. Entonces, yo siento que todo eso me llevó a subir de peso. Y a no cuidarme”, lamenta.

Afortunadamente fueron muy buenos muchachos y gracias a Dios logré que sacaran una carrera. Mi hija es física y mi hijo es matemático. Y llegó el momento en que dije: ‘Hasta aquí trabajé’”, relata.

En su retiro, Guadalupe decidió priorizar su salud y ponerse a dieta, guiada por un bariatra, motivada por el cambio físico que observó en su propio hijo.

He bajado 10 kilos, un poquito menos o más, en tres meses. Lo que nunca había conseguido yo, jamás. Me siento muy bien, me siento mucho mejor. Mi estado de salud ha cambiado. Mi ánimo ha cambiado.

¿Qué significa? Jalar con mayor fuerza aire, levantarme con ganas de, no sé, de sacar el carro y irme a dar una vuelta, lo que no tenía yo hace cuatro meses”, celebra.

"No se debe normalizar la enfermedad"

Para Leonardo, la obesidad nunca fue un impedimento para llevar una vida funcional, pero sí una carga que se manifestaba en detalles cotidianos: dificultad para encontrar ropa, incomodidad en los asientos de un avión durante sus viajes de trabajo o huir constantemente de las fotografías. Sin embargo, tras perder 37 kilos en un año, su perspectiva ha cambiado: la aceptación propia no debe ser una excusa para ignorar un problema de salud.

thumb
Leonardo ha bajado casi 40 kilos en un año, con un tratamiento bariátrico.Olimpia Ávila

Obviamente sí nos tenemos que aceptar como somos... Pero he escuchado mucho, e incluso personas muy cercanas a mí me han dicho o me dijeron: ‘también está bien estar gordo. Entonces, si eres gordo, siéntete como eres y sé feliz’. Pero siempre me quedó la idea de que eso está mal, porque hay problemas de salud por atrás”, considera en entrevista con Excélsior.

Él cayó en cuenta tras realizarse un chequeo médico general. Los resultados indicaron que su único problema de salud era el exceso de peso.

Hice mi check-up hace poquito y me dijeron: ‘Estás bien de todo, solamente que estás gordo, y eso si sigues así, en 10 años vas a tener problemas’. Entonces, no, no está bien estar con sobrepeso, creo que es algo que se tiene que que atacar y tratarlo como una enfermedad, porque si eres diabético no vas a decir: ‘Ah, eres diabético, acéptate tal como eres, ¿no?’. Con el sobrepeso es lo mismo”, señala.

Tras encontrar el tratamiento adecuado, de la mano de un médico bariatra, Leonardo ha logrado cambios que se notan a simple vista. Pasó de pesar 100 kilos a 63.

Mi recomendación siempre es la misma: ve con un médico bariátrico. Él va a saber qué hacer... No es tan difícil, o sea, yo lo lo pude conseguir... y tener disciplina, disciplina propia”, afirma.

Finalmente, subraya la importancia de abordar la obesidad como una enfermedad. “Si llegas con la persona correcta y haces las cosas correctas, se puede curar. No es algo incurable, al menos en general. Habrá algunas que no se pueden curar, pero al menos para la mayoría de las personas, creo que es accesible”, asegura.