Repican campanas por curas asesinados; se cumple un año del homicidio de jesuitas

Lugareños de la sierra Tarahumara chihuahuense realizaron una misa para recordar a los sacerdotes

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Indígenas de la sierra Tarahumara realizaron un baile y una misa al cumplirse ayer un año de los curas jesuitas asesinados. Foto: Carlos Coria

Indígenas rarámuri danzaron en la iglesia de Cerocahui —donde hace un año fueron asesinados a tiros los sacerdotes jesuitas Joaquín César Mora Salazar y Javier Campos Morales —y participaron en una misa donde se repicaron constantemente las campanas, mientras eran resguardados por un centenar de policías estatales, militares y guardias nacionales.

Las actividades iniciaron desde el lunes, con una peregrinación desde el poblado de San Rafael a Urique, donde repicaron las campanas en cada iglesia, hasta llegar al poblado de Pito Real, sitio donde fueron arrojados los cuerpos de los sacerdotes.

En la Misión de Cerocahui, los rarámuri y decenas de turistas también fueron cuidados por policías estatales y del Ejército, encabezados por el secretario de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya.

DANZAN

Los indígenas danzaron y realizaron el “nutea”, la tradicional celebración o ritual rarámuri por los fallecidos, como un proceso en su elevación al rewegáchi o cielo.

Las distintas comunidades ralámuli de lo alto de la sierra Tarahumara hicieron la velación de los sacerdotes frente a sus tumbas, con danzas pascolas y matachines para despedir en su última morada a los sacerdotes Gallo y Morita.

Al amanecer del martes, los lugareños bebieron tesgüino —maíz fermentado— y comieron tortillas de nixtamal azul con sal, acompañadas de cocido de res llamado tónare, además de café y otros alimentos.

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Sobre la inseguridad en la zona por pugnas entre los cárteles del Pacífico y Juárez, Loya aseguró, luego de una reunión con jesuitas en Cerocahui, que “hay una percepción positiva por la presencia policiaca en la región”.

Explicó que “más allá de los números que pudiéramos decir, de cómo se han reducido los delitos, y que desarticulamos la organización de El Chueco, creo que el indicador más importante de que la seguridad se está recuperando en la zona es ver gente en la calle a todas horas”.

Al momento, hay una recomendación por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde se establecen algunas medidas cautelares que implica mantener vigilancia estrecha en las comunidades indígenas de Chihuahua y en torno a la seguridad de los sacerdotes de la Tarahumara.

RECONOCEN A JESUITAS

Por su parte, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) acompañó las conmemoraciones en Cerocahui. Durante las actividades, la ONU-DH reconoció la labor de la comunidad jesuita y recordó “que las comunidades indígenas de la sierra Tarahumara necesitan ver garantizados sus derechos a la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo”.

PADRE COLOMBIANO

Mientras tanto, el sacerdote jesuita colombiano Francisco José de Roux Rengifo lamentó el asesinato de Campos y Mora Salazar.

Me da pena. Nos sigue doliendo el asesinato de Javier y Joaquín, hace un año”, dijo José de Roux, tras recibir ayer el doctorado Honoris Causa, en la Universidad Iberoamericana, en la Ciudad de México

-Con información de Verónica Mondragón

TEMPLOS DEL PAÍS SE UNEN AL RECUERDO

El primer aniversario luctuoso de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, así como del guía de turistas Pedro Palma, asesinados en el altar del templo de Cerocahui, Chihuahua, por el criminal José Noriel Portillo, alias El Chueco, encontrado sin vida hace unos meses en Sinaloa, se cumplió ayer.

En memoria de estos hechos que, de acuerdo con la Compañía de Jesús y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), sacudieron a la sociedad mexicana, las campanas de los templos católicos de todo el país se escucharon durante un minuto a partir de las 3 de la tarde.

El repicar de las campanas, además de recordar el triste acontecimiento ocurrido en la comunidad de la sierra Tarahumara hace un año, también busca llamar a la sociedad en su conjunto a trabajar para construir la paz y no cesar en la demanda de justicia.

Las parroquias de Tepic, Nayarit, se sumaron al llamado, al igual que iglesias de Durango y de Coahuila. La Arquidiócesis de Morelia se unió con el repique de las campanas.

-Isabel González, Karla Méndez, Alma Gudiño y Miguel García

cva