Así fueron los primeros desfiles de la Revolución
Desde una cabalgata y maratones en 1930 hasta un evento institucional, así se forjó el desfile del 20 de noviembre en México

Iniciada en 1910 bajo el plan de San Luis, proclamado por Francisco I. Madero, la Revolución Mexicana buscaba derrocar al régimen de Porfirio Díaz que había permanecido más de tres décadas en el poder.
De acuerdo con información del Archivo Histórico de Excélsior, las celebraciones de la gesta revolucionaria se han convertido en una tradición desde 1928. En aquel año, un maratón de relevos Toluca – México sirvió para recordar uno de los movimientos sociales más relevantes en la historia del país.
Ya para 1929, en el marco del 20 de noviembre, el presidente en turno, Emilio Portes Gil, encabezó una solemne ceremonia de inauguración de maniobras y entrenamiento militar en los hangares de Balbuena. En el acto, estuvieron representantes del gabinete, así como elementos del ejército.

Una exhibición de los diferentes equipos deportivos militares, una demostración de ejercicios de gimnasia, y la entrega de condecoraciones a soldados distinguidos fue parte del protocolo oficial. El Campo Deportivo Militar recibió a niños, grupos de mujeres, obreros y un sinfín de participantes que presenciaron el paso de carros alegóricos de la Secretaría de Guerra y Marina.
El primer desfile
El 20 de noviembre de 1930 se llevó a cabo una serie de eventos conmemorativos del XX aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Los denominados “Juegos Deportivos de la Revolución” deslumbraron a propios y extraños por su innovación.
Parte de las actividades se desarrollaron en las instalaciones recién inauguradas de Balbuena, con una cabalgata de caballos y una carrera con obstáculos con la participación de más de treinta jinetes en su mayoría pertenecientes a diferentes regimientos del ejército mexicano. El ganador fue el teniente coronel Pedro Amaro, miembro del Estado Mayor.

Verdaderamente brillante resultó la fiesta hípico militar organizada por la Secretaría de Guerra y Marina para conmemorar el aniversario de la Revolución”, puede leerse en la edición de Excélsior del 21 de noviembre.
Posteriormente, una carrera de velocidad ecuestre de 2 mil cuatrocientos metros, una de las competencias más esperadas por los asistentes. Al evento asistieron el presidente de la República, Pascual Ortiz Rubio, acompañado de una nutrida comitiva de funcionarios de diferentes instituciones.
Por su parte, el Partido nacional Revolucionario (PNR) organizó un festival deportivo en las instalaciones del Frontón México, donde se llevaron a cabo competencias de basquetbol en diferentes modalidades y categorías. En el evento estuvieron presentes el presidente del partido, Lázaro Cárdenas del Río y el director de Educación Física, el general Tirso Hernández, quienes dieron apertura a los juegos al hacer el primer lanzamiento de balón.

Completaron las actividades del festival deportivo una carrera de ciclismo que partió de Puebla hasta Palacio Nacional en la capital del país; y un maratón de relevos por equipos que siguió la misma ruta y cuyo último relevista del equipo ganador entregó un mensaje al presidente Ortiz Rubio de parte del gobernador poblano Leonides Andreu Almazán y del ayuntamiento del estado.
Por otro lado, en el Estadio Nacional, se efectuó un desfile convocado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el que participaron estudiantes de diversas escuelas de diferentes niveles educativos. Entre música, presentaciones de danza, arreglos florales, declamaciones poéticas y otras representaciones artísticas alusivas a la lucha revolucionaria, se desarrolló el programa durante el cual permaneció en las gradas Ortiz Rubio quien se multiplicó en tiempos para hacer acto de presencia en cada evento del día.

Más tarde, a las 16:00 horas, partieron de la esquina de Paseo de la Reforma y avenida Juárez, un amplio número de contingentes de jóvenes pertenecientes a varios grupos deportivos con rumbo a la Plaza de la Constitución. La denominada “columna atlética” avanzó por avenida Juárez y Madero hasta llegar al primer cuadro capitalino donde ya eran esperados por el primer mandatario para tomarles juramento como competidores en sus respectivas disciplinas.
De ese modo, concluyeron los primeros antecedentes del desfile cívico militar que desde entonces año con año reúnen a la sociedad entorno a las conmemoraciones del inicio del movimiento armado que dio pie al largo periodo histórico de la Revolución Mexicana.
La consolidación
Años más tarde, ya bajo el régimen cardenista, la tradición del desfile se arraigó con mayor énfasis. En 1936 el Congreso aprobó un dictamen para marcar como día feriado oficial cada 20 de noviembre. Ese mismo año, en sesión solemne, se develó el nombre de Belisario Domínguez en el muro de honor de la Cámara de Diputados en sustitución del de Agustín de Iturbide retirado por aprobación de los legisladores el 20 de mayo de 1935.

“A continuación, se procede a la ceremonia del descubrimiento del nombre del doctor Belisario Domínguez, inscrito con letras de oro en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados. La cortinilla negra que cubría ese nombre del senador sacrificado por Victoriano Huerta, la descorrió el licenciado Silvestre Guerrero en medio de una ovación nutrida de la concurrencia que se puso de pie en ese sencillo acto”, relató Excélsior el 21 de noviembre de 1936.
Además, el Banco de México puso en circulación un billete de cien pesos conmemorativo de la Revolución con la imagen de Francisco I. Madero; en el reverso presentaba una alusión al edificio del Banco de México con detalles en color azul, morado y rosa.

Finalmente, como parte del compromiso del presidente Cárdenas con los veteranos de la Revolución, en Torreón, Coahuila, se hizo entrega de parcelas y tierras a los exdivisionarios pertenecientes a los Dorados de Villa, muchos de los cuales a su vez le hicieron diferentes regalos al general Cárdenas como carabinas y otros objetos en agradecimiento.
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