Así comienza la preparación de los cadetes de la Semar antes del desfile militar
Mil 180 elementos dejaron sus dormitorios de madrugada, formaron filas y viajaron al Zócalo para participar en el desfile

El sonido del Toque de Diana rompió el silencio de la madrugada de este miércoles 16 de septiembre en el Centro de Estudios Navales en Ciencias de la Salud (CENCIS) de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), un silencio que envolvía gran parte de la Ciudad de México que descansaba después de las celebraciones por el Grito de Independencia; cientos de cadetes de Medicina Naval y Enfermería Naval comenzaron su preparación para participar en el Desfile Cívico-Militar del 16 de septiembre.
El denominado “levante de tropas” marcó el inicio de una jornada que comenzó varias horas antes de que los contingentes militares avanzaran frente a Palacio Nacional.
En los dormitorios, los mil 180 cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar y del CENCIS iniciaron de inmediato sus actividades. Tras dejar sus literas, se alistaron para cumplir una rutina que exigía rapidez, orden y coordinación. No había margen para retrasos: cada agrupamiento debía estar completo antes de avanzar a la siguiente fase de la preparación.

La madrugada de los cadetes antes del desfile militar
El aseo personal fue uno de los primeros pasos. Después comenzó la colocación del uniforme, una tarea que formó parte del protocolo previo a la salida. Camisas, pantalones, insignias, tocados y calzado tuvieron que quedar correctamente colocados antes de abandonar los dormitorios.
El arreglo del uniforme también implicó revisar cada detalle. Los cadetes verificaron que las prendas estuvieran en orden y que los distintivos correspondieran a su grado y escuela. El objetivo era mantener una imagen uniforme al momento de integrarse al contingente naval.
Para la cadete de 2do año de la Escuela Naval de Enfermería, Crisia Vianely Torres Ocampo, su nerviosismo era evidente; era su primera vez en el desfile militar.
Se siente mucha emoción este, pues muy feliz, muy contenta de estar aquí y saber que el pueblo mexicano, mi familia puede verlo, puede verme y no estoy nada más que contenta de estar aquí”.
Originaria de Zihuatanejo, la cadete Torres aseguró que sus padres estaban orgullosos de ella, porque iba a representar a sus seres amados en uno de los desfiles más importantes del país.
Conforme avanzaron los minutos, los pasillos del CENCIS comenzaron a llenarse de movimiento. Los grupos abandonaron paulatinamente los dormitorios y se dirigieron hacia las áreas de formación, donde comenzaron a concentrarse los distintos contingentes de Medicina y Enfermería Naval.
En la explanada se realizó el pase de lista para verificar que cada uno de los cadetes asignados al desfile estuviera presente. Los responsables de las agrupaciones comprobaron la integración del personal y corrigieron posiciones antes de continuar con el programa previsto.
Después comenzaron las formaciones. Filas perfectamente alineadas, distancias medidas entre cada elemento y movimientos coordinados fueron parte de los últimos ajustes antes de abandonar las instalaciones.

Nervios y emoción antes del desfile militar
Para algunos este desfile fue el último como cadete de la Escuela Naval de Enfermería, y el próximo como oficial.
A decir de Alfredo Javier Mora Marqués, cadete de 4to año, los nervios siempre se hacen presentes a pesar de haber desfilado por tres años.
Creo que siempre los nervios van a estar ahí presentes, pero es importante saber controlarnos. Es muy importante saber controlar todo esto para que el pueblo de México nos vea seguros y con gallardía”.
El levante no se limitó únicamente a despertar y colocarse el uniforme. Fue una operación escalonada que permitió reunir, revisar y organizar a cientos de alumnos antes de incorporarlos a uno de los contingentes más numerosos de la Semar.
También se verificó que cada agrupamiento estuviera completo y que los cadetes conocieran la posición que ocuparían durante la ceremonia. Las indicaciones se repitieron antes de la salida para evitar movimientos fuera de coordinación durante el desfile.
La madrugada avanzaba y el movimiento dentro de las instalaciones navales era constante. Las últimas indicaciones fueron transmitidas a los responsables de cada grupo antes de iniciar el desplazamiento hacia el Centro Histórico.
Del CENCIS al Zócalo: comienza la movilización naval
Concluida la preparación, los cadetes abandonaron las instalaciones del CENCIS para dirigirse hacia las inmediaciones del Zócalo capitalino a bordo de autobuses de la institución. El traslado tuvo una duración aproximada de 40 minutos.
Al arribar al Centro Histórico, los cadetes se incorporaron al resto de la Fuerza Naval, cuyos contingentes se encontraban concentrados en la zona desde las 03:30 horas.

Para entonces, distintas unidades de la Armada de México arribaban al primer cuadro de la capital y, de manera sincronizada, se concentraban sobre las avenidas José María Pino Suárez y José María Izazaga, donde permanecían formadas en espera de las instrucciones previas al inicio de la ceremonia.
La llegada del personal procedente del CENCIS permitió completar la integración de los agrupamientos navales. Se realizaron nuevos pases de lista, ajustes en las formaciones y verificaciones del personal antes de ocupar las posiciones asignadas para el desfile.
La movilización formó parte de la “Operación Patria 2026”, dispositivo mediante el cual la Secretaría de Marina-Armada de México participa en la conmemoración de la Independencia de México.
Más de tres mil 156 integrantes de la institución conformaron la columna naval, acompañados por vehículos terrestres, embarcaciones, binomios caninos y aeronaves. Entre ellos se encontraba personal de Sanidad Naval y los cadetes que se preparan profesionalmente en las áreas de Medicina y Enfermería.
Durante seis meses, los cadetes navales intensificaron su preparación con ejercicios de orden cerrado, coordinación de movimientos, disciplina en formación y prácticas de desplazamiento, con el propósito de mantener precisión y uniformidad durante su paso frente a Palacio Nacional.
Algunos cadetes no podían ocultar la emoción ni el nerviosismo. Sus miradas recorrían las calles todavía oscuras en busca de sus familiares, que a su vez trataban de distinguirlos entre las sombras.
Poco a poco, la oscuridad comenzó a ceder con las primeras luces del día y la espera dio paso a la expectativa. Faltaba poco para iniciar la marcha, con gallardía, disciplina y un uniforme que, para muchos de ellos, ya comenzaba a transformar su vida.
*mcam