Pasan de apoyo a aspirantes a red de fraude; usaban lentes con cámaras ocultas
La cofundadora de Más Preparación reveló a Excélsior cómo un proyecto de asesorías derivó en una investigación por trampas en el examen de la UNAM

Lo que inició en 2011 como un proyecto de asesorías terminó en una investigación por presunto fraude cometido durante el examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Miriam Flores García, psicóloga y cofundadora del proyecto Preparación IPN, hoy Más Preparación, reveló a Excélsior que la academia nació con la idea de ayudar a otros jóvenes a superar el proceso de admisión a las universidades públicas.
La idea surgió después de acompañar a Edgar, su expareja, durante su proceso de admisión al Instituto Politécnico Nacional (IPN). En aquel momento, Flores García daba asesorías de matemáticas, cálculo y física. Edgar “N” estudiaba ingeniería en Sistemas Computacionales.
Con el tiempo, la demanda creció y pasaron de las asesorías a rentar un inmueble en Wilfrido Massieu 310, en Lindavista, que se convirtió en la primera sede del negocio.
Flores García relata que tuvo desacuerdos con Edgar “N” por el trato a los colaboradores y las condiciones laborales. Afirma que en 2015, tras ser diagnosticada con cáncer de ovario y comenzar un tratamiento de quimioterapia, quedó fuera de la gestión del negocio y perdió el control de la empresa mientras ésta continuaba su expansión.
Un exadministrador confirmó a este diario que el esquema original se distorsionó ante la demanda y las ganancias. Fue entonces que adquirieron lentes con cámara oculta para registrar los exámenes de manera ilegal.
Al ser cuestionada sobre la reciente indagatoria en la que se detectó la resolución de pruebas desde un mismo punto de red, Miriam Flores García confirmó la práctica con base en lo que le reportaron colaboradores que aún tienen contacto con la empresa.

Fraudes y acoso, tras red de trampas en la UNAM; exhiben red de corrupción
Lo que comenzó en 2011 con cuatro jóvenes, ocho alumnos y un pequeño proyecto de asesorías terminó, 15 años después, en el centro de una investigación por el presunto fraude cometido durante el examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Miriam Flores García, psicóloga y cofundadora de aquel proyecto, asegura que la academia nació con una idea muy distinta a la que hoy se encuentra bajo cuestionamiento: ayudar a otros jóvenes a superar el proceso de admisión a las universidades públicas. En aquel momento, Flores García daba asesorías de matemáticas, cálculo y física. Edgar “N”, quien entonces era su pareja sentimental, estudiaba Ingeniería en Sistemas Computacionales. Hoy es uno de los detenidos por el caso de los exámenes en línea de la UNAM
Comenzamos con ocho alumnos y sacábamos copias”, recuerda Flores García.


La idea surgió después de acompañar a Edgar durante su proceso de admisión al Instituto Politécnico Nacional (IPN). Una solicitud de inscripción que actualmente conserva Flores García y que fue entregada a este diario documenta que Edgar fue aceptado para el ciclo escolar 2011-2012 en la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM), para cursar Ingeniería en Sistemas Computacionales. El documento está fechado el 26 de julio de 2011.
Mientras esperaba a que Edgar terminara su examen, Miriam observó a los jóvenes que acudían al proceso de admisión y pensó que los conocimientos que tenían podían servir para preparar a otros aspirantes. Así nació Preparación IPN, hoy Más Preparación.
El proyecto comenzó pequeño. Con el tiempo, la demanda creció y pasaron de las asesorías a rentar un inmueble en Wilfrido Massieu 310, en Lindavista, que se convirtió en la primera sede del negocio.
Los estudiantes que se convirtieron en instructores
Una de las características del proyecto, de acuerdo con Miriam, era que buena parte de quienes impartían las clases eran jóvenes estudiantes del propio IPN. La intención, explica, era que los instructores conocieran de primera mano las dificultades que enfrentaban los aspirantes y pudieran enseñarles desde una experiencia cercana.

Con el crecimiento de la empresa comenzaron también los conflictos entre los fundadores. Flores García relata que tuvo desacuerdos con Edgar “N” por el trato a los colaboradores y las condiciones laborales. Afirma que en 2015, tras ser diagnosticada con cáncer de ovario y comenzar un tratamiento de quimioterapia, quedó fuera de la gestión del negocio y perdió el control de la empresa mientras ésta continuaba su expansión. A partir de entonces, sostiene, comenzó una nueva etapa de la academia.
De los manuales caseros a un negocio de millones
Esta versión es respaldada por un excolaborador que operaba en el área administrativa de la empresa entre 2013 y 2016. En un principio, relata, el proyecto mantuvo una intención genuina, donde los primeros manuales de estudio se elaboraban recopilando las preguntas que los propios alumnos recordaban al salir de sus evaluaciones.
Sin embargo, el esquema se distorsionó cuando se dimensionó el volumen del negocio. El exadministrador asegura haber presenciado el momento en que se adquirieron los primeros lentes con cámara oculta para enviar a personal a registrar las pruebas completas de forma ilegal.


Según su testimonio, la mayor concentración de ingresos ocurría durante la temporada alta de cursos, entre enero y mayo de cada año, periodo en el que la academia comenzó a generar ingresos de varios millones de pesos. Este flujo de efectivo, señala, transformó el estilo de vida de Edgar “N”, quien en poco tiempo pasó de conducir un vehículo sedán de gama media a adquirir automóviles deportivos, mientras el personal operativo continuaba bajo esquemas de sobreexplotación y bajos salarios.
Los lentes con cámaras ocultas
En entrevista con Excélsior, la cofundadora acusa a la empresa de haber utilizado dispositivos ocultos durante exámenes presenciales para obtener los reactivos de las pruebas. Refiere que algunos instructores habrían ingresado a los exámenes utilizando lentes con cámaras integradas para registrar las preguntas y posteriormente utilizar esa información en sus cursos.
También dice que se recurrió a la suplantación de identidad, enviando a instructores a presentar evaluaciones en lugar de aspirantes.
Los laboratorios para burlar el examen en línea
Con la llegada de las pruebas a distancia, la operación también se transformó. Al ser cuestionada sobre la reciente indagatoria en la que se detectó la resolución de pruebas desde un mismo punto de red, Flores García confirmó la práctica con base en lo que le reportaron colaboradores que aún tienen contacto con la empresa.

Según cuenta, la academia utilizaba las instalaciones de sus propias sedes físicas como laboratorios de cómputo donde se resolvían los exámenes de los aspirantes, intentando evadir los sistemas de vigilancia remota (proctoring) de las universidades.
Estructura marcada por denuncias de abuso
Las acusaciones de Flores García no se limitan a los exámenes. La cofundadora también advierte que dentro de la empresa existieron denuncias de acoso hacia jóvenes y que algunas personas intentaron organizarse para denunciarlo.
Acosaron sexualmente a jóvenes y señoritas. Muchas trataron de organizarse para denunciar de manera colectiva, pero las silenciaban por el poder económico que llegaron a tener”, afirma.
También acusa a la empresa de mantener a sus instructores bajo esquemas laborales sin prestaciones ni seguridad social. De acuerdo con su versión, algunos colaboradores eran obligados a firmar documentos que les impedían trabajar durante tres años en otras academias del mismo ramo. Entre los jóvenes que, afirma, fueron sometidos a estas condiciones se encontraba Luis Salomón, otro de los integrantes del proyecto original, quien murió el año pasado.
Tras el avance de las indagatorias y la aprehensión de Edgar y David “N”, personal de la Fiscalía capitalina se puso en contacto con la cofundadora, quien podrá fungir como testigo.
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