De paraíso a cementerio: La ballena gris muere por hambre y calor en México
El cambio climático ha diezmado a la población de ballena gris, que en sólo ocho años pasó de 27 mil a menos de 13 mil ejemplares; hay una mortandad inusual entre adultos y una caída histórica en los nacimientos

MULEGÉ, Baja California.– El cambio climático transformó los santuarios mexicanos de la ballena gris (Eschrichtius robustus), de zonas de apareamiento y salas de parto a cementerios, donde llegan a morir flacas, desnutridas, sin energía, luego de migrar cerca de 10 mil kilómetros, debido a la falta de alimento por el deshielo y los impactos en el Ártico.
Durante un recorrido por Laguna San Ignacio, Excélsior encontró en aguas someras, un ejemplar adulto sin vida, macho, con bajo peso corporal, descomponiéndose bajos los intensos rayos del sol, lo que confirma la grave crisis que enfrenta la especie.
Por segundo año consecutivo, la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno (Laguna Ojo de Liebre y Laguna San Ignacio), y el Complejo Lagunar Bahía Magdalena (Puerto San Carlos, Puerto Adolfo López Mateos y Puerto Chale), registraron alta mortandad de ballena gris y baja tasa de natalidad, reveló Sergio Martinez, líder de monitoreo del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA), de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.
En cuanto a mortandad, tuvimos el año pasado 97 varamientos, este año llevamos poquito más de 50, sin embargo, todavía falta alrededor de un mes para declarar finalizada la temporada de ballena gris”, indicó.
El doctor en Ciencias Marinas y Costeras destacó que al igual que el año pasado, 13% de los ejemplares de ballena gris llegaron flacos, con una condición física pobre.
Muchos de ellos ya no van a regresar a las zonas de alimentación, murieron aquí o van a perder la vida en el trayecto de la migración hacia el norte, tanto en costas mexicanas como de Estados Unidos y Canadá”, pronosticó.
Sergio Martínez detalló que en un año normal, las crías son las que registran mayores varamientos, porque son los ejemplares más vulnerables, pero ahora fueron principalmente machos adultos, caso contrario al año pasado, cuando la mayoría de los decesos fueron de hembras en edad adulta.
DECLIVE
El llamado Evento de Mortalidad Inusual (UME, por sus siglas en inglés), declarado en diciembre de 2018 por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), y que aparentemente concluyó en 2024, tiene hoy a la ballena gris con menos de la mitad de su población.
En los últimos ocho años, la especie, mexicana por nacimiento, pasó de 26 mil 960 ejemplares a 12 mil 950 ballenas, según datos de la temporada 2024-2025.
Los nacimientos en 2026 cayeron a menos de 150, la segunda cifra más baja de la historia, superada únicamente por las 85 crías del año pasado, y muy lejos del récord de los mil 600 nacimientos de 2004.
Serge Dedina, director ejecutivo de Costa Salvaje, alertó, además, que el incremento en la temperatura del agua en Laguna San Ignacio, que pasó de 15-17 grados a 19-20.5 grados en esta temporada, ahuyentó a la ballena gris, que decidió comenzar su migración de regreso al Ártico, por lo menos dos semanas antes de lo previsto en el mes de marzo.
Adelantó que ante el pronóstico de un fenómeno de El Niño recargado para 2026, con un mayor calentamiento del agua en el océano Pacífico, la situación podría ser cada vez más crítica para la especie.
Me asusta la falta de ballenas aquí, la ausencia de ballenas, porque nunca había visto un número tan pequeño de ejemplares en Laguna San Ignacio; realmente la población de ballena gris está impactada por el cambio climático”, advirtió.
UNA ESPECIE RESILIENTE
Serge Dedina llegó a Laguna San Ignacio como estudiante de doctorado hace 33 años, mucho tiempo después de la cacería indiscriminada de la ballena gris para extraer su aceite, que casi la llevó a la extinción y justo cuando se intentaba construir una salinera en la zona núcleo de la reserva que hubiera acabado con el santuario.
Por ello, no pierde la esperanza de que este gigante de los mares sabrá sobreponerse como en el pasado, salir adelante y adaptarse al cambio climático. “Pero claro, para eso hay que ayudarlo”.
Todos podemos utilizar menos combustibles fósiles, podemos buscar la forma de tener autos eléctricos, tomar el metro o el autobús, y encontrar la manera de minimizar nuestro impacto sobre el medio ambiente”, indicó el director ejecutivo de Costa Salvaje.
A su vez, los prestadores de servicios dijeron estar dispuestos a reducir la capacidad de carga turística en Laguna San Ignacio, en beneficio de la ballena gris.
Estamos a tiempo de hacerlo; si el permiso es para que 16 embarcaciones puedan ver a la ballena gris de manera simultánea, podemos bajarle a 10 u ocho embarcaciones, para que en el área se dispersen las lanchas, y la ballena circule con más confianza y sin escuchar tanto ruido”, propuso Daniel Aguilar, capitán de Antonio’s Ecotours.

El también guía de naturaleza señaló que para conservar a la especie, también se puede reducir el número de visitantes en los campamentos, y lo único que tendrían que ajustar son los precios para los visitantes, con el fin de no afectar los ingresos de la población local que vive del aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.
CAMBIO DE ESTATUS
Con 20 años de experiencia en el monitoreo de la ballena gris, el Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA) de la UABCS, solicitó a la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS), de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), elevar el estatus de protección de la especie en la Norma Oficial Mexicana 059.
El objetivo es que la ballena gris pase de la categoría de “Bajo Protección Especial" a especie “Amenazada”, con el fin de que se ponga mayor atención en las actividades de observación, conservación y cuidado.
Sergio Martinez, líder de monitoreo de la ballena gris del PRIMMA, dio a conocer que en la próxima reunión del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), a realizarse del 27 de abril al 8 de mayo en Eslovenia, se propondrá también un cambio en la normatividad internacional para proteger a la especie, con los datos obtenidos este año por México, Estados Unidos y Canadá.

DESTINO LIGADO A LA BALLENA
Inspirado por el deseo de proteger a la ballena gris y tras vivir tres años en Laguna San Ignacio, Serge Dedina decidió fundar en el año dos mil, junto con un par de amigos, la organización internacional WildCoast /Costa Salvaje, dedicada a la conservación de ecosistemas costeros y marinos.
Su experiencia directa con la especie y las comunidades locales lo llevó a escribir el libro Saving the Gray Whale (Salvando a la ballena gris), donde detalla los esfuerzos de conservación, las políticas públicas y la relación entre los humanos y este gigante de los mares.
El trabajo coordinado de Costa Salvaje con otras ONG’s, rindió frutos en 2006, con la creación de una servidumbre ecológica, en 56 mil 655 hectáreas del Ejido Luis Echeverría Álvarez, con el fin de hacer un uso ordenado, racional y sustentable de los recursos naturales en Laguna San Ignacio.
El acuerdo, legalmente vinculante, contempla el pago por los servicios ambientales que prestan las tierras prístinas de la región central de la península de Baja California, a cambio de mantener un Programa de Manejo y Conservación en esta área natural protegida.
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