El mundo está a punto de entrar en llamas. La invasión rusa a Ucrania, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la violencia criminal que incitan los cárteles de las drogas y el ascenso al poder político de facciones derechistas son señas que arrojan pesadumbre. Las perspectivas sobre el futuro de la humanidad, con todo y la hazaña de Artemis II, son las divisiones entre “buenos” y “malos”. El porvenir se mira oscuro.
Sin embargo, entre los educadores no se pierde la esperanza. Su trabajo con infantes, adolescentes y jóvenes les permite luchar contra los quebrantos emocionales. Incluso, buscan alternativas para alcanzar la paz. La semana pasada celebramos en San Francisco, California, el 70 aniversario de la Sociedad de Educación Comparada e Internacional. El tema general de la convocatoria: Un nuevo análisis de la educación y la paz en un mundo dividido. Nuestro distinguido colega, Kazuo Kuroda, profesor de la Universidad de Waseda, junto con el Consejo Directivo y el equipo de profesionales que administran a la sociedad, convocaron a la conferencia.
Hubo más de tres mil participantes de alrededor de 120 países. Intervenimos docentes, investigadores y profesionales de la educación, funcionarios responsables de la toma de decisiones y colegas involucrados en organismos intergubernamentales, que trabajan acorde con los Objetivos del Desarrollo Sustentable y en el Marco Global de Educación para 2030. El propósito de la conferencia fue involucrarnos en la exploración de formas colaborativas, ideas, métodos y prácticas eficaces para fomentar la armonía en diversos contextos geopolíticos. Partimos de que la educación desempeña un papel fundamental en la consolidación de la paz, al fomentar la cohesión social, mitigar las divisiones y promover entendimiento entre grupos diversos.
La convocatoria incluyó otras premisas para abordar las tareas; hubo mesas redondas, presentaciones de libros y simposios especializados. Cito los más importantes: mitigar la división, promover el avance del conocimiento, empoderar a la gente común y dotarla de habilidades de pensamiento crítico, empatía y capacidad de resolver conflictos de forma pacífica para contribuir a una cultura de concordia. Además, buscamos aportar soluciones mediante la investigación, la difusión de prácticas innovadoras y crear redes con el propósito de fomentar la colaboración entre educadores, responsables políticos e investigadores, creando una red global dedicada a impulsar la avenencia entre los diferentes.
La propuesta general partió del convencimiento de que la educación puede ofrecer estrategias viables para construir la tranquilidad mundial adaptadas a contextos geopolíticos específicos. Puede ser una herramienta poderosa para construir la “defensa de la paz” en la mente de la humanidad, como se destaca en la Constitución de la UNESCO: “La educación puede ayudar a salvar las diferencias entre grupos en conflicto al promover el entendimiento mutuo, la tolerancia y el respeto por la diversidad”. Sirve como plataforma para abordar prejuicios y fomentar el diálogo. Al integrar planes de estudio y políticas centrados en la paz, la educación puede fomentar la colaboración y la unidad y ayudar a las comunidades a trabajar juntas hacia objetivos comunes.
No todo el tono de los trabajos presentados fue optimista. También se presentaron puntos de vista críticos de gobiernos y sus funcionarios; se documentaron fallas en la educación, como financiamiento deficiente, falta de comprensión de los gobernantes hacia los docentes, división entre clases favorecidas y vulnerables, fisuras de aprendizaje y brechas en el uso de tecnologías modernas e inteligencia artificial. También se tocó el resurgimiento del nacionalismo.
Riho Sakurai, de la Universidad de Hiroshima, y yo presentamos el primer borrador de un ensayo en construcción. Haremos una comparación de lo que enseñan los maestros de primero de primaria a los niños en Japón y México y de qué es lo que esperan de ellos. Ya les platicaré detalles.
RETAZOS
Sangeeta Kamat, profesora de la Universidad de Massachusetts, liderará la conferencia anual 71, en Madison, Wisconsin.
