Oaxaca, sin nomenclatura en sus lenguas

Pese a que 65% de la población se adscribe como indígena, las calles siguen rotuladas sólo en español; fallos judiciales y amparos fuerzan a municipios a incluir el zapoteco, mixteco y ixcateco

La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas establece que la señalización vial debe ser bilingüe en los municipios con al menos 20% de población hablante.
La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas establece que la señalización vial debe ser bilingüe en los municipios con al menos 20% de población hablante.Especial

 En una entidad donde las lenguas indígenas siguen vivas en los hogares, los mercados, las festividades y las conversaciones cotidianas, la nomenclatura oficial de las calles continúa apareciendo únicamente en castellano.

A pesar de ser el estado con mayor presencia indígena del país, donde tres de cada 10 habitantes (1.2 millones) hablan una lengua originaria y más de 65% se autoadscribe como indígena (2.7 millones), la señalización pública continúa ignorando a casi un tercio de su población en la vida cotidiana.

Oaxaca es el estado con mayor presencia indígena del país, donde tres de cada 10 habitantes hablan una lengua originaria.
Oaxaca es el estado con mayor presencia indígena del país, donde tres de cada 10 habitantes hablan una lengua originaria.Especial

Además, aunque la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas establece que en los municipios con al menos 20% de población hablante la señalización vial debe ser bilingüe, en la práctica la norma se incumple de manera recurrente.

Para Carlos Morales Sánchez, abogado y fundador de la organización Litigio Estratégico Indígena (LEI), se trata de una contradicción sistemática.

Muchas comunidades y regiones mantienen vivas sus lenguas en el día a día, pero la nomenclatura oficial de sus calles, plazas y mapas las excluye por completo, imponiendo en su lugar nombres en español de figuras coloniales, históricas o políticas”.

La omisión ha comenzado a llegar a los tribunales. Recientemente, el Juzgado Sexto de Distrito en el Estado, con sede en Salina Cruz, ordenó al Ayuntamiento de Juchitán de Zaragoza y al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) colocar en zapoteco y castellano la nomenclatura oficial del municipio, tras resolver un juicio de amparo promovido por María Lubia Santiago Villalobos, mujer zapoteca de la Octava Sección.

Algunas comunidades han logrado sentar precedentes, ya sea por la vía judicial o por decisión comunitaria.
Algunas comunidades han logrado sentar precedentes, ya sea por la vía judicial o por decisión comunitaria.Especial

La quejosa reclamó que la ausencia de su lengua en el entorno urbano vulneraba su derecho a la preservación lingüística y contribuía a su desplazamiento.

Al respecto, la vicepresidenta de LEI, Mariana Yáñez Unda, afirmó que el caso va mucho más allá de cambiar placas, pues durante décadas la discusión sobre la preservación indígena se confinó a las aulas y a los programas públicos. 

Una lengua también vive en la calle, en el nombre de un barrio, en una esquina, en la forma en que una comunidad nombra su propio territorio”, subrayó.

Desde el ámbito gubernamental se impulsan iniciativas como el programa “Oaxaca Políglota”, gestionado por la Secretaría de Interculturalidad, Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (SIPCIA).

El proyecto busca que diversos municipios modifiquen su señalización e incorporen la toponimia originaria en espacios públicos como la Central de Autobuses, el Congreso del Estado y los aeropuertos de Oaxaca y Huatulco.

Especialistas señalan que la nomenclatura oficial de calles, plazas y mapas excluye por completo a comunidades indígenas.
Especialistas señalan que la nomenclatura oficial de calles, plazas y mapas excluye por completo a comunidades indígenas.Especial

“Los nombres indígenas de los lugares suelen describir el entorno natural o eventos sagrados. Al borrarlos, se pierde ese conocimiento ancestral”, reconoce Víctor Vásquez, titular de la SIPCIA, quien advierte que la falta de señalización bilingüe genera una brecha intergeneracional donde las juventudes y los trámites oficiales se ven forzados a adoptar el castellano.

Pese al incumplimiento generalizado, algunas comunidades han logrado sentar precedentes, ya sea por la vía judicial o por decisión comunitaria.

En Santa María la Asunción (ixcateco), Santiago Juxtlahuaca y San Juan Mixtepec (mixteco) han rotulado sus calles en sus lenguas originarias a raíz de fallos judiciales.

En tanto, localidades como San Pedro y San Pablo Ayutla (mixe) han nombrado sus caminos principales en ayuujk por iniciativa propia, identificando parajes como E’py Yukp (cerro de las 20 cumbres) o Jä’äkëpäjkp (lugar de derrumbes); en San Melchor Betaza, nombraron algunos lugares públicos en zapoteco; sin embargo, la deuda social sigue siendo amplia.

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