Modelo de Desarrollo Inclusivo: la persona al centro

Armando Zúñiga Salinas —presidente de Coparmex Ciudad de México, Grupo IPS y ASUME— reflexiona sobre las directrices que ha impulsado desde sus empresas, especialmente el incremento del salario mínimo y la línea de bienestar

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Personas ante una computadora

Hace casi 30 años comencé con mi aventura empresarial y nunca pensé que sería tan difícil. No me arrepiento, porque a pesar de lo complicado, han valido completamente la pena todos los momentos, buenos y malos.

Además, hace poco más de 20 años participo en COPARMEX y sin duda ha sido, también, una gran decisión.

De Coparmex he aprendido el compañerismo, la solidaridad, el trabajo en equipo y los valores. Y, sin duda, lo que más me ha identificado con la filosofía de la Confederación Patronal de la República Mexicana, es poner a la persona al centro de los ejes empresariales, lo que definimos como Modelo de Desarrollo Inclusivo (MDI).

Y las acciones que conlleva este MDI son estandartes claros de lo que somos y cómo actuamos en nuestra querida COPARMEX. Y para ponerlo en contexto, quiero escribir sobre un par de términos que debemos tener en claro y por los que nuestra organización ha trabajado para mejorar: salario mínimo y línea de bienestar.

Una de las directrices que hemos seguido, impulsado desde hace años, es el incremento del salario mínimo desde hace décadas, reconociendo que quienes hacen mayor esfuerzo son las minipymes y pymes, que además son las que generan más del 90% del empleo en México.

El salario es la remuneración económica que una persona recibe a cambio de su trabajo y puede ser establecido por un contrato laboral o por la legislación laboral vigente en cada país.

Éste puede ser mensual, quincenal, semanal o por hora y puede variar dependiendo del tipo de trabajo, experiencia, ubicación geográfica, entre otros factores.

En tanto, la línea del bienestar es una medida que busca establecer el monto mínimo necesario para que una persona o una familia pueda cubrir sus necesidades básicas y tener una vida digna.

Esta medida considera gastos como alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, entre otros y puede variar en cada país y región, ya que los costos de vida y las necesidades básicas pueden ser diferentes.

En resumen, el salario es la cantidad de dinero que una persona recibe por su trabajo, mientras que la línea del bienestar es el monto mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas y vivir de manera digna.

En la seguridad privada tenemos una gran tarea para que nuestro personal tenga un salario que le permita, a la vez, alcanzar la línea del bienestar, porque, seamos francos y realistas, hoy persisten los sueldos bajos, falta de prestaciones y capacitación, en empresas de nuestra industria, generado por una competencia desleal terrible.

Tan solo ejemplificar que más de 90% del sector vende sus servicios por debajo del costo, lo que genera la informalidad, la competencia desleal, las malas condiciones de los colaboradores, la falta de prestaciones, por mencionar solo algunos.

Tengo la certeza que tenemos que romper este círculo vicioso en donde nuestros usuarios buscan el precio más bajo a costa de este terrible mal que ocasiona afectaciones a los guardias y que genera que las empresas informales den esas condiciones.

Estoy seguro, también, que el sol sale para todos. Pero debemos dejar en claro que con las mismas reglas que beneficien a las personas, con un piso parejo, en primer plano; que beneficie a todos, incluidas las empresas que contratan los servicios, las empresas que los brindamos y el entorno que conforma toda esta gran industria.

Necesitamos que las grandes empresas, nacionales e internacionales, nos ayuden a romper este círculo vicioso, como ya lo hacen, pagando los servicios a precio justo y auditando horas de trabajo, condiciones, salarios, prestaciones y, afortunadamente, las empresas que impulsan proyectos Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG), que son punta de lanza para apoyar a nuestra industria.

En Grupo IPS implementamos políticas de trabajo encaminadas a utilizar la tecnología más avanzada y, con ello, eficientar costos y mejorar los niveles de seguridad. Tengo la certeza que el trabajo en equipo, desde las empresas que damos calidad y certeza a nuestros colaboradores, pero también a nuestros socios estratégicos y, desde las empresas que deciden darnos su confianza, pondremos a las personas (como ya lo hacemos desde hace años) en el centro de todas las organizaciones.

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Armando Zúñiga Salinas, Presidente de Coparmex Ciudad de México, con las manos cruzadas y sonriendo

Armando Zúñiga Salinas, Presidente de Coparmex Ciudad de México, Grupo IPS y ASUME.

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