Acusan a México de rendirse ante cárteles por reducción de polígonos de protección de vaquita marina
Organizaciones denuncian que el recorte de polígonos de protección pone a la vaquita marina al borde de la extinción en el Golfo de California.

Organizaciones en pro de la conservación encendieron las señales de alerta ante la determinación del gobierno mexicano de reducir los polígonos de protección de la vaquita marina, al eliminar 86 por ciento de la zona donde se prohíbe el uso de redes de pesca de enmalle o agalleras.
El Centro para la Diversidad Biológica (CDB) y el Instituto de Bienestar Animal (AWI) lamentaron que, en vez de reforzar la inspección y vigilancia en el Alto Golfo de California para retirar las redes tradicionales del agua, México decida ceder a la pesca ribereña la mayor parte del hábitat del mamífero marino más amenazado del mundo.
Si comparamos el mapa presentado por las autoridades mexicanas con el Acuerdo Regulatorio de 2020, se recorta alrededor de 86 por ciento del área donde hasta hoy está prohibido el uso de redes de enmalle. En la práctica, es volver a abrir miles de kilómetros cuadrados a estas artes de pesca que tienen a la vaquita marina al borde de la extinción”, advirtió Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.
Destacó que la vaquita marina no entiende de líneas o coordenadas en un mapa, por lo que no basta con cuidar sólo una porción del Alto Golfo de California o la llamada Zona de Tolerancia Cero. Prueba de ello es que existen múltiples registros de avistamientos fuera de estos límites establecidos.

Reducir los polígonos de protección es un riesgo que la vaquita marina no puede darse el lujo de correr, ya que el último cálculo poblacional establece que sólo quedan entre siete y 10 ejemplares”, manifestó.
Por su parte, DJ Schubert, biólogo senior de vida silvestre del Instituto de Bienestar Animal, consideró que la reducción de los polígonos de protección en el Alto Golfo de California representa “la rendición de México a los cárteles y pescadores furtivos que durante décadas han capturado y traficado ilegalmente el pez totoaba y otras especies, causando prácticamente la desaparición de la vaquita marina”.
Agregó que el fracaso de las autoridades mexicanas para hacer cumplir las regulaciones existentes, “y ahora su idea de revertirlas, está condenando a esta querida marsopa a la extinción”.

Las organizaciones ambientalistas hicieron un llamado al Gobierno de México a reconsiderar su decisión y desechar esta propuesta “potencialmente desastrosa”, que dejaría a la vaquita marina prácticamente en la indefensión.
Mueren ahogadas
De acuerdo con estudios científicos, la vaquita marina, especie endémica en peligro crítico de extinción, muere ahogada al quedar atrapada en redes de enmalle, sin posibilidad de subir a la superficie a respirar.
Las redes tradicionales más peligrosas, con luz de malla superior a 10 pulgadas, son utilizadas principalmente por pescadores furtivos que capturan ilegalmente el pez totoaba, cuya vejiga natatoria, conocida como “buche”, alcanza precios millonarios en el mercado negro de China.
Excélsior reveló el miércoles que el Gobierno de México tuvo que ceder debido a que nunca logró hacer cumplir la prohibición del uso de redes de enmalle en el Alto Golfo de California, por lo que decidió reducir los polígonos de protección de la vaquita marina.
Las modificaciones al Acuerdo Regulatorio de septiembre de 2020 incluyen la creación de una zona libre para la pesca, donde se permitirán las redes tradicionales en un total de 10 mil 032 kilómetros cuadrados.

Esta extensión, equivalente a 6.6 veces la superficie de la Ciudad de México, es resultado de la eliminación de toda el área de prohibición publicada hace seis años en el Diario Oficial de la Federación (DOF), que abarcaba 11 mil 594 kilómetros cuadrados, desde la Ciénega de Santa Clara, Sonora, hasta la isla El Muerto, pasando por San Felipe, Baja California.
Además, se contempla reducir 84.9 por ciento la histórica Área de Refugio de la Vaquita Marina, de mil 841 kilómetros cuadrados, al liberar 277.91 kilómetros cuadrados del polígono en la parte suroeste para permitir redes que hasta ahora eran ilegales.
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