Mérida: Atrapada entre los mosquitos y la omisión municipal
Mérida vive una crisis por mosquitos sin una estrategia clara del gobierno municipal. Vecinos enfrentan brotes de dengue y altos gastos en repelentes.

La capital yucateca enfrenta una crisis silenciosa que golpea directamente a los bolsillos y a la salud de miles de familias. Con la llegada de las lluvias y las temperaturas extremas, los mosquitos se multiplican, mientras el Ayuntamiento de Mérida, encabezado por Cecilia Anunciación Patrón Laviada, permanece sin una estrategia clara de prevención, dejando a la ciudadanía prácticamente a su suerte.
En colonias cercanas a cuerpos de agua, así como en fraccionamientos con sistemas de drenaje deficientes, los enjambres de mosquitos han aumentado en las últimas semanas, generando un ambiente de preocupación entre vecinos que temen brotes de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
Infecciones que, en el peor de los escenarios, pueden traducirse en gastos médicos de hasta mil pesos por paciente, en un estado donde no todas las familias tienen acceso a servicios de salud de calidad.
La falta de campañas efectivas de fumigación, descacharrización y control de criaderos ha empujado a los ciudadanos a recurrir a farmacias y supermercados, donde los repelentes se han convertido en un producto de primera necesidad.
Estos artículos registran un repunte en ventas, con precios que oscilan entre 65 y 160 pesos por frasco. Para una familia de cuatro integrantes, esto representa un gasto mensual superior a los 500 pesos, considerando que cada miembro requiere su propio envase para las actividades cotidianas y que, dentro del hogar, deben rociar constantemente patios, terrazas, ventanas y habitaciones.
El problema se agrava porque, en plena temporada de lluvias, los vientos han arrastrado nubes de mosquitos provenientes de zonas costeras, capaces de desplazarse hasta 50 kilómetros. Aunque especialistas advierten que su reproducción está limitada a ciertos ecosistemas, la realidad es que su presencia en la ciudad se ha vuelto insoportable, especialmente durante las primeras horas del día y al anochecer.
Frente a la inacción gubernamental, muchos ciudadanos han optado por alternativas caseras para combatir la plaga: mezclas de alcohol, agua purificada, glicerina y aceite de citronela, que aplican sobre la piel, la ropa o las cortinas.
Estos remedios, aunque más económicos, son soluciones improvisadas que reflejan la ausencia de un plan integral de salud pública en el municipio.
En una ciudad como Mérida, donde el calor y la humedad son permanentes, la falta de una política preventiva se traduce en un doble castigo: el gasto constante en repelentes y la exposición a enfermedades que podrían evitarse con acciones simples de control sanitario.
Sin embargo, la administración municipal parece más concentrada en el discurso político que en atender una problemática que afecta a todos los hogares. Mientras los mosquitos se apoderan de los espacios públicos y privados, los meridanos se preguntan:
¿Hasta cuándo tendrán que protegerse solos?
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*brc
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