Julieta Fierro (1948-2025): Al hablar de ciencia, le brillaban los ojos

Julieta Fierro volvía simple la expansión del universo, la velocidad de la luz, lo que fuera, cuenta Michel Olguín, quien entrevistó a la astrónoma durante casi una década

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Julieta Fierro Gossman murió el viernes, a los 77 años.

Julieta Fierro era una rockstar, pero de las que se acercan primero a saludar. “Era brillante, humilde y muy linda. Yo le pedía algo y siempre decía que sí”, recuerda Michel Olguín, reportera de Comunicación Social de la UNAM que la entrevistó durante casi una década y terminó considerándola una amiga.

En el universo académico, Fierro era una celebridad. Donde se presentaba, siempre había gente que quería saludarla, pedirle una foto o escuchar sus explicaciones sobre el cosmos. Sin embargo, Michel guarda una escena distinta. Fue en una premiación, hacia 2024. La astrónoma estaba rodeada de gente cuando, en lugar de esperar a que ella se acercara, salió de entre el tumulto para abrazarla primero. “Ese recuerdo lo voy a atesorar. Ella, con tanta gente buscándola, vino hacia mí. Esa era Julieta: sencilla y cercana.”

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Más allá de los auditorios llenos y las cámaras, Fierro cultivaba hábitos que hablaban de su disciplina. Cuando Michel la invitó a ser sinodal de su tesis de maestría, pensó que no aceptaría. La sorpresa fue doble: no sólo dijo que sí, sino que cada día, a las 7 de la mañana en punto, le mandaba correcciones. “Siempre empezaba sus correos con ‘Querida Michelle’ y me hacía observaciones muy puntuales, además de sumar información valiosa. Era tan humilde que nunca se atribuía nada, pero yo sí puse su nombre en mi tesis. Era suyo, no mío.”

PASIÓN EN LA MIRADA 

Entrevistar a Julieta Fierro era presenciar cómo se le encendía la mirada. “Tú le preguntabas algo y ella se quedaba un segundo en silencio, pensando cómo explicarlo. Y entonces venía la magia. La expansión del universo, la velocidad de la luz, lo que fuera… lo volvía claro, simple, emocionante. Le brillaban los ojos. Le brillaba el alma.”

Esa chispa, dice Michel, fue su mayor legado: la pasión contagiosa con la que convirtió la ciencia en un lenguaje cercano, capaz de inspirar vocaciones. “A mí me decían chicas muy jóvenes que estudiaban física o astronomía porque querían ser como Julieta Fierro. Eso es enorme. Eso sí es dejar huella.”

REBELDE Y FEMINISTA

Para Michel, Fierro fue feminista de su época: rebelde contra un padre que no quería dejarla estudiar y contra una cultura que empujaba a las mujeres a quedarse en casa. “Ella tuvo todo en su contra y salió adelante. Para mí eso sí es feminismo. Fue un ejemplo de resistencia.”

La última vez que platicaron, Julieta le contó que estaba trabajando en un libro sobre astronomía y la época prehispánica. “Me dijo que ya tenía el PDF, que si quería me lo mandaba, pero luego prefirió esperarse hasta que saliera publicado. Yo le dije que sí, que con calma. Me quedé esperando ese correo.”

Michel considera que lo que queda es la inspiración. “Yo alguna vez dije: ‘Quiero ser como ella’. Porque enseñaba con pasión. Porque era buena persona. La vamos a extrañar muchísimo. Para la UNAM, para la ciencia y para la astronomía es una gran pérdida.”

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*mcam