Jalisco: estancamiento social en áreas clave; creció, además, el rezago educativo
En 2016 se estimó que 30.5% de los habitantes de este estado estaban en condiciones de pobreza multidimensional, de acuerdo con cifras del Coneval

El estado de Jalisco es una de las entidades que tendrá elección para la titularidad del Ejecutivo estatal. Se trata de una de las entidades más pobladas de México, y en esa medida, también de uno de los padrones electorales más relevantes, tanto en lo local, como para lo que se disputa en el ámbito federal. Por ello, la discusión en torno a lo social se vuelve de la mayor relevancia.
MENOS POBREZA MULTIDIMENSIONAL, PERO MÁS POBREZA EXTREMA
En las últimas semanas, México Social ha documentado que en prácticamente todas las entidades donde habrá elección de la gubernatura, se repite un escenario lamentable: la pobreza multidimensional ha tenido disminuciones importantes; pero en sentido inverso, la pobreza extrema ha tenido crecimientos relevantes; lo cual no significa otra cosa sino que los más pobres entre los pobres enfrentan peores condiciones que hace al menos seis años.
En efecto, según los datos del Coneval, en el estado de Jalisco se estimó que, en el 2016, había un 30.5% de sus habitantes en condiciones de pobreza multidimensional. De ellos, 29% fue considerado en situación de pobreza moderada, mientras que 1.5% de la población fue ubicado en la pobreza extrema; para 2018, los porcentajes fueron de 27.8% de pobreza total, y de ella, 25.5% fue pobreza moderada pero 2.3% pobreza extrema; en 2020, la cifra se elevó a 31.4% de la población en pobreza multidimensional; 28.4% en pobreza moderada y 3% en pobreza extrema; mientras que en 2022 el porcentaje de personas en pobreza multidimensional fue de 21.8%: 19.7% en pobreza moderada y 2.1% en pobreza extrema.
En cifras absolutas, los datos oficiales indican que en el 2016 las personas en pobreza ascendían a 2.42 millones de personas, y de ellas, 117 mil 300 estaban en condiciones de pobreza extrema; para 2022, las cifras fueron de 1.85 millones en pobreza multidimensional, de los cuales, 180 mil 500 se ubicaron en pobreza extrema.
ESTANCAMIENTOS INJUSTIFICABLES
De acuerdo con el Coneval, el rezago educativo en el estado de Jalisco tuvo un incremento en los últimos años. Lo más preocupante es que ese incremento ha sido sostenido. En efecto, mientras que en 2016 el porcentaje de población en esa circunstancia se ubicó en 17.9%, en el 2018 creció a 19.3%; tuvo un ligero descenso en 2020 a 18.5%; pero en 2022 se incrementó una vez más a 20.4 por ciento.
Por su parte, la carencia por acceso a servicios de salud también tuvo un retroceso muy relevante, pues si en el año 2016 se ubicó en 17.6% de la población, para el 2018 creció a 19.4%; a 32.1% en el 2020 y a la cifra récord de 37.1% en 2022.
Por su parte, la carencia por acceso a la seguridad social tuvo una reducción, pues pasó de 47% en 2016 a 45.5% en 2018; a 44.4% en 2020 y a 42% en 2022. A pesar de ser insuficiente y lenta, esta reducción va en sentido opuesto de lo que ocurre en la mayoría del país, donde se ha incrementado.
Finalmente, se encuentra la carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, la cual ha tenido muy lentos avances, pues pasó de 16% en 2016 a 15.9% en 2018; a 14.8% en 2020 y a 13.8% en 2022.
SÓLO UN TERCIO VIVE BIEN
En Jalisco, según los datos oficiales, sólo una de cada tres personas es considerada como no pobre y no vulnerable. A pesar de la reducción del porcentaje de población en pobreza, las carencias sociales siguen siendo muy amplias y profundas, y en algunas de ellas, que son clave para el desarrollo, como lo es el rezago educativo. Inexplicablemente, pero también de forma injustificada, se registraron retrocesos muy graves en la entidad que limitan los derechos humanos de su población, pero también le restan competitividad en la economía.

LAS CARENCIAS NO CEDEN
La disminución de la pobreza en Jalisco no ha estado acompañada de una reducción de las carencias sociales, las cuales han tenido retrocesos muy considerables en el ámbito de la salud; un estancamiento muy notorio en la reducción del rezago educativo y nulos avances en lo que se refiere a la mejoría de la calidad de los espacios de las viviendas y el acceso a servicios sociales básicos. En materia de acceso a la alimentación, la paradoja es que, siendo una de las potencias agrícolas del país, el avance que se dio sea tan lento que, a ese ritmo, tardaría 30 años más en erradicar la carencia por acceso a una alimentación nutritiva y de calidad.

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