Jaime Rivera se despide del INE: "El OIC busca amedrentar a los consejeros"

Destaca logros técnicos como la urna electrónica y la simplificación de actas, pero advierte sobre un "asedio institucional" iniciado tras 2018

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Jaime Rivera, consejero electoral del INE. Foto: Daniel Betanzos

Para Jaime Rivera, el próximo 4 de abril no es solo el fin de un periodo legal; es la culminación de una vida dedicada a la arquitectura de las elecciones en México. Quien fuera director de organización electoral y un incansable activista por la democratización, se despide del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) con la satisfacción del deber cumplido, pero con una advertencia severa sobre los riesgos que acechan a la autonomía institucional.Del "idilio democrático" al asedio institucional

Rivera llegó al INE en 2017, respaldado por una mayoría calificada en una Cámara de Diputados plural. En ese momento, sintió que el cargo era la “coronación” de su carrera profesional. Sin embargo, la estabilidad se vio interrumpida por lo que describe como una serie de ataques sistemáticos tras la elección de 2018.

El consejero recuerda con nitidez el primer gran choque con el poder: la investigación sobre el fideicomiso de Morena para los damnificados del sismo de 2017. El INE encontró irregularidades y posibles indicios de financiamiento electoral oculto, lo que desató una “reacción airada” del entonces presidente electo.

A este episodio le siguieron:

  1. Descalificaciones por no reducirse los salarios.
  2. Decisiones legales estrictas, como la cancelación de candidaturas por falta de informes de gastos de precampaña.

Cumplimos con la ley, afirma Rivera con la serenidad de quien no tiene cuentas pendientes con su conciencia, aunque admite que le pesó tomar decisiones contra personajes conocidos.

Fortalezas y riesgos: el factor OIC

Para el consejero, la mayor fortaleza del INE reside en su diseño constitucional y en el Servicio Profesional Electoral, un cuerpo de funcionarios cuya lealtad pertenece a la ley y no a los partidos. No obstante, identifica debilidades crecientes en la designación de nuevos integrantes y la desaparición de otros órganos autónomos como el INAI.

Mención aparte merece el actual procedimiento de responsabilidad administrativa iniciado por el Órgano Interno de Control (OIC) contra él y otros dos colegas. Rivera es tajante al respecto:

Es una represalia por decisiones que hemos tomado”.

Advierte que este proceso, al que considera carente de sustento jurídico, busca amedrentar a quienes permanezcan en el Consejo: “Si esto prospera... estarán pensando: 'si voto así e inconforma a alguien, el Órgano Interno de Control me puede sancionar'”.Un legado más allá de la política

Más allá de las pugnas mediáticas, Rivera deja una huella técnica profunda en el sistema electoral mexicano:

  1. Simplificación de actas: Impulsó formatos de casilla más sencillos para facilitar la labor ciudadana.
  2. Innovación tecnológica: Lideró las pruebas piloto de la urna electrónica.