Inzunza cobra $132 mil por leer en su escaño; arranca periodo ordinario
EL legislador, acusado por EU de nexos con el crimen organizado, ignoró la sesión del Senado; afirma que la Presidenta no le ha solicitado que pida licencia

Aunque asistió a la primera sesión ordinaria del Senado, Enrique Inzunza ignoró la discusión y ratificación de Cristina Planter como subsecretaria para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y prefirió leer el libro El lawfare. Golpes de Estado en nombre de la ley.
Criticado en redes sociales porque a pesar de tener bloqueadas sus cuentas bancarias, el Senado mantuvo el pago de sus 132 mil 900 pesos mensuales de dieta, aun cuando jamás fue convocado a las sesiones de la Comisión Permanente, de la que formó parte, el sinaloense permaneció en su escaño atento a su lectura y a su teléfono celular.
El pasado 29 de abril, el gobierno de Estados Unidos señaló a Inzunza de estar involucrado con el Cártel de Sinaloa y pidió su detención para que enfrente dichas acusaciones en tribunales.
Ayer, interrogado sobre las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum, respecto a que él debe pedir licencia, Inzunza respondió que la mandataria no le ha solicitado nada directamente.
A mí, la Presidenta, a quien yo respeto profundamente como jefa del Estado mexicano, no me comunicó nada, no me solicitó nada... dije desde un principio que ejercería desde la rectitud de mi cargo de senador de la República, la defensa ante las que considero, y creo que a todo mundo le queda claro ya, son imputaciones dolosas, parte de un mecanismo de guerra judicial que en su día se demostrará, más pronto que tarde, que carecen de todo sustento”, respondió.

Enrique Inzunza llega a leer y a cobrar en el Senado
Enrique Inzunza registró ayer su día de trabajo en la primera sesión ordinaria del pleno del Senado, pero prefirió leer el libro El lawfare. Golpes de Estado en nombre de la ley, e ignorar la discusión y ratificación de Cristina Planter como subsecretaria para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Criticado en redes sociales durante cuatro meses, porque a pesar de tener bloqueadas sus cuentas bancarias, el Senado mantuvo el pago de sus 132 mil 900 pesos mensuales de dieta, aún cuando jamás fue convocado a las sesiones de la Comisión Permanente de la que formó parte, Enrique Inzunza cubrió ayer las tres horas de sesión del pleno del Senado, pero en la lectura de su libro y en abrazar a sus compañeros de Morena.
El senador Inzunza llegó ayer a la primera sesión ordinaria y, aunque dijo que no se va de licencia porque ejercerá con “rectitud mi cargo” y actuará “con estricta responsabilidad”, lo cierto es que sólo fue a sentarse en su escañó a leer el libro de Arantxa Tirado Sánchez, mientras tuvo todo el tiempo a su lado el libro de Las Obras Completas de Ignacio Manuel Altamirano, Tomo I, mientras el pleno ratificó a Planter.
Desde su escaño, que está justo enfrente de la tribuna del Senado, Inzunza leía su libro mientras el morenista Alejandro Murat, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, presentó el dictamen para la ratificación de Planter.
Luego fue el turno de la senadora emecista Alejandra Barrales para hablar en favor de la ratificación y explicar que Planter tiene las credenciales suficientes para ocupar el cargo. Inzunza mantuvo su atención en la lectura de su libro.
La petista Geovanna Bañuelos también subió a tribuna para expresar su respaldo a la ratificación. Inzunza seguía con su lectura.

Maki Ortiz (PVEM) también fue a la tribuna, pero Inzunza mantuvo su atención en la lectura del libro y, por unos momentos, en unos mensajes que le llegaron a su teléfono.
Sólo dejó el libro cuando el morenista Manuel Huerta llegó a tribuna a respaldar la ratificación de Cristina Panter, pero en varios momentos su atención se quedó en el teléfono.
Salió un momento del salón de plenos. Regresó y durante la presentación de iniciativas, ronda que abrió la panista Guadalupe Murguía, él mantuvo su lectura.
El abrazo a Adán
Adán Augusto López Hernández cruzó prácticamente toda la bancada de Morena para acercarse a Enrique Inzunza, quien dejó de platicar con Heriberto Aguilar para estrechar la mano y abrazar a quien fuera su coordinador parlamentario en Morena y con quien ahora comparte el peso del escándalo político por señalamientos de relacionarse con grupos criminales.
Desde junio del año pasado, Adán Augusto López Hernández enfrenta señalamientos públicos, porque Hernán Bermúdez Requena, quien fuera su secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Tabasco, resultó ser el líder del grupo criminal La Barredora y está en la cárcel. Pero él niega cualquier involucramiento.
Y Enrique Inzunza, a quien el 29 de abril el gobierno de EU señaló de estar involucrado con el Cártel de Sinaloa y pidió su detención para que enfrente judicialmente estas acusaciones en los tribunales, está convertido en el primer senador en activo, en 200 años de historia del Poder Legislativo mexicano, señalado de vínculos con el crimen organizado.
Interrogado sobre las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre que él debe solicitar licencia, Inzunza dijo que ella no le ha dicho algo de eso a él.
A mí la Presidenta, a quien yo respeto profundamente como jefa del Estado mexicano, no me comunicó nada, no me solicitó nada y creo que una característica que debe primar en caso de los ejercicios de quienes tenemos representación popular directa, las y los legisladores, es actuar con estricta responsabilidad.
“En mi caso, yo lo dije desde un principio, que ejercería desde la rectitud de mi cargo de senador, la defensa ante las que considero, y creo que a todo mundo le queda claro ya, son imputaciones dolosas, son parte de un mecanismo de guerra judicial que en su día se demostrará, más pronto que tarde, que carecen de todo sustento”, respondió.
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