Inicia la carrera hacia Rectoría; UNAM lanza hoy su convocatoria

Con el antecedente de los intentos políticos recientes para incidir en su vida interna, la comunidad universitaria conocerá hoy los cuándos y los cómos sobre el proceso para elegir al relevo de Enrique Graue

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Foto: Especial

Para evitar la intervención del partido en el gobierno en el relevo en la UNAM, la Junta de Gobierno adelantó el proceso de sucesión a la Rectoría en la máxima casa de estudios.

Por primera vez en este siglo, el órgano encargado de nombrar al jefe nato de la institución da este lunes el banderazo de salida para la sucesión rectoral en agosto, al menos un mes antes de la fecha en la que tradicionalmente lanza la convocatoria, como lo adelantó Excélsior hace una semana.

De acuerdo con información obtenida con personas cercanas al proceso, la decisión de la Junta se motiva, principalmente, en poder anticiparse a la posible presentación de una iniciativa morenista, o incluso de otro partido, para modificar la Ley Orgánica de la UNAM, que podría ser cambiada por mayoría simple en tan sólo una semana.

Y tienen los votos”, destacó uno de los universitarios que habló con este diario.

Así que, tomando en cuenta las alertas que se han prendido en parte de la comunidad universitaria por el miedo a que regresen los tiempos priistas, en los que se buscaba incidir en las decisiones de la Universidad Nacional, la Junta optó por adelantarse a fin de reducir las posibilidades de que se intenten “cambiar las reglas del juego”, una vez ya iniciado el proceso.

En marzo de este año, con el pretexto de “democratizar” a la Universidad, un grupo de políticos morenistas, encabezados por el diputado Armando Contreras, intentó violar la autonomía de la máxima casa de estudios, al proponer quitar a la Junta de Gobierno la facultad exclusiva de elegir al rector de la institución y cambiar a un método de elección mediante voto libre y secreto.

Pero no fue la primera vez que se intenta incidir en la vida interna de la Universidad. Hace tres años, en 2020, también diputados de Morena impulsaron una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la UNAM, para que la designación del rector se hiciera mediante elecciones universales.

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Sin embargo, el diputado morenista, Miguel Ángel Jáuregui Montes de Oca, solicitó una semana después el retiro de su iniciativa, ante el repudio que despertó entre los universitarios.

Un año después, en el artículo 2 de la Ley General de Educación Superior quedó incluido que: “Ningún acto legislativo podrá contravenir lo establecido en la fracción VII del artículo 3º constitucional. Cualquier iniciativa o reforma a las leyes orgánicas referidas en este artículo deberá contar con los resultados de una consulta previa, libre e informada a su comunidad universitaria, a los órganos de gobierno competentes de la universidad o institución de educación superior a la que la ley otorga autonomía, y deberá contar con una respuesta explícita de su máximo órgano de gobierno colegiado”.

En este contexto, desde finales de marzo, en diversos foros, el rector de la UNAM, Enrique Graue, comenzó a hablar de que su mayor compromiso está en defender la autonomía universitaria y evitar que haya intromisiones en el proceso de sucesión.

El pasado viernes 11 de agosto, al presidir su última sesión de Consejo Universitario, lanzó la advertencia de que en los tiempos que están por venir es posible que personajes con intereses ajenos intenten vulnerar la autonomía de la máxima casa de estudios para moldear a su manera la forma en la que la Universidad Nacional toma sus decisiones y se gobierna a sí misma.

A tres meses del final de su gestión, Graue, quien ha estado al frente de la UNAM por ocho años, infirió que a veces es incómodo el ejercicio pleno de la libertad en la Universidad Nacional, pero que no por eso se va desviar de su actuar.

Ahí destacó que, en tiempos recientes, la máxima casa de estudios ha sido víctima de descalificaciones que él mismo ha sufrido.

Apenas el martes pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que la UNAM es autónoma; no obstante, instó a la Junta de Gobierno a dejar atrás los cacicazgos.

Durante los últimos dos años, el mandatario federal ha criticado a la UNAM en diversas ocasiones, acusándola de que se “cundió de derechismo”; que durante la pandemia no cumplió su papel y que dentro de ella existe mafias académicas que tienen el propósito de defender el statu quo.

Estos señalamientos significan, para la comunidad universitaria al menos, la percepción de un peligro real de injerencia gubernamental.

Las tentaciones para tratar de meter la mano en la Universidad no son inéditas, sin embargo, ahora las formas no son sutiles, sino más frontales.

En este escenario sui géneris, marcado además por el arranque del proceso electoral para elegir al nuevo Presidente de la República, el retorno de una pandemia y la agenda de violencia contra las mujeres que ha trastocado la vida universitaria, comienza la carrera para elegir a la persona que regirá los destinos de la UNAM por los próximos cuatro años.

Como en 1999, el calendario político juega su papel, pues en pleno proceso de sucesión, el próximo 6 de septiembre habrá candidato de Morena para las elecciones de 2024.

En noviembre de 1999, la Junta de Gobierno de la UNAM designó como rector de la institución a Juan Ramón de la Fuente, tras la renuncia de Francisco Barnés de Castro luego de un conflicto que duró diez meses,  por el intento de la modificación del Reglamento General de Pagos.

En aquel entonces ya se habían definido a los candidatos para las elecciones del año 2000 que pondrían fin a los 71 años de hegemonía del PRI, con el triunfo de Vicente Fox.

Además, los actuales rectorables también se suman a la defensa de la autonomía.

El pasado 22 de mayo, Excélsior inició una serie de entrevistas con académicos que desde hace meses suenan, en conversaciones internas de la comunidad, para ocupar la Rectoría.

En las pláticas con este diario, los rectorables compartieron la visión de que la UNAM mantiene su fortaleza histórica para gobernarse a sí misma, conservar su libertad de cátedra y decidir sobre su vida interna.

Entre los posibles aspirantes que a partir de hoy podrían levantar la mano de manera pública para sustituir a Graue se encuentran Luis Álvarez Icaza, secretario administrativo de la UNAM; Raúl Contreras, director de la Facultad de Derecho; Patricia Dávila, secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM; William Lee, quien coordina la Investigación Científica de la Universidad.

También, Leonardo Lomelí, secretario general de la UNAM; Imanol Ordorika, histórico dirigente del Consejo Estudiantil Universitario y hoy director de Evaluación de la UNAM; Guadalupe Valencia, coordinadora de Humanidades de la institución.

A ellos se suman la directora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Mónica González Contró; el director de Facultad de Medicina, Germán Fajardo; Tomás Rubio, director de la Facultad de Contaduría y Administración.

Héctor Hernández Bringas, investigador titular C del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, ha sido el único universitario en levantar la mano para externar su intención de ser el rector número 35 de la Universidad Nacional.

cva

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