Héctor Yunes rompe con el PRI; acusa a Alejandro Moreno de intentar bloquear su carrera
Tras más de 40 años de militancia, el legislador veracruzano se declaró ahora como diputado independiente, sin definir aún su futuro en otras plataformas políticas.

La posibilidad de una presunta inhabilitación política fue, según Héctor Yunes Landa, el factor decisivo para presentar su renuncia al PRI antes de que se concretara un proceso interno de expulsión desde el comité nacional. El diputado local explicó que decidió hacer pública su salida el 3 de mayo, luego de enterarse de que sería anunciada una expulsión el 5 de mayo, lo que —afirmó— podía impedirle competir por cargos de elección popular en el corto plazo.
Pero el legislador enmarcó esa decisión en una ruptura prolongada con Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, marcada por episodios que, dijo, evidenciaron un uso faccioso del partido. Entre ellos destacó uno de los señalamientos más delicados: la invitación a una cena con la entonces secretaria de Energía y hoy gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, que —según su testimonio— le propuso el propio Moreno en noviembre del año pasado.
De acuerdo con Yunes, el dirigente priista le planteó reunirse ambos con Nahle para acordar su voto a favor del presupuesto federal y garantizar un trato político favorable hacia la administración estatal. El diputado aseguró que rechazó cualquier compromiso previo a conocer el contenido del proyecto y que, tras su negativa, la cena fue cancelada. Ese episodio, dijo, confirmó que la dirigencia nacional operaba acuerdos ajenos a la línea opositora que él mantenía en el Congreso.
Yunes sostuvo que sus diferencias con Moreno se remontan a la elección de la dirigencia nacional, cuando optó por no respaldarlo debido a un compromiso previo con René Juárez Cisneros. A partir de entonces, afirmó, comenzó una cadena de represalias que alcanzó a gobernadores, cuadros históricos y dirigencias estatales. En su recuento, acusó a Moreno de concentrar el control interno del PRI, tanto en los comités estatales como en el Consejo Político Nacional, donde —según dijo— fueron desplazados quienes no eran cercanos a la dirigencia.
El legislador recordó también otros momentos de confrontación, como su exigencia de renuncia al Auditor Superior de la Federación en medio de investigaciones sobre la gestión de Moreno en Campeche, lo que generó un reclamo directo del dirigente. Añadió que estuvo a punto de renunciar cuando Moreno excluyó a Manlio Fabio Beltrones del grupo parlamentario del Senado, aunque el propio Beltrones lo convenció de no hacerlo entonces.
El detonante final, afirmó, fue enterarse de que su expulsión estaba programada para el 5 de mayo. Tras revisar la legislación, dijo haber confirmado que una expulsión posterior a la mitad de la legislatura podría impedirle competir por cargos de elección popular en el corto plazo, tanto por el PRI como por cualquier otro partido. “Les gané el brinco”, expresó al explicar por qué decidió renunciar antes de esa fecha.
Yunes defendió su trayectoria dentro del PRI y rechazó que deba devolver la curul, argumentando que su candidatura derivó de su posición en encuestas para la gubernatura y no de un favor otorgado por la dirigencia. Aseguró que ha sido una voz opositora constante en el Congreso y que su trabajo electoral ha aportado millones de votos al partido en distintas campañas.
El diputado no definió su futuro político inmediato. Señaló que incluso enfrentó obstáculos para que su renuncia fuera aceptada formalmente y que su salida marca el fin de una etapa de más de 40 años dentro del partido en el que construyó su carrera política.