Gobierno de Nayarit arrastra deudas laborales y conflicto social
Trabajadores acusan al gobernador Miguel Ángel Navarro de mantener rezagos salariales, congelar prestaciones y postergar compromisos firmados en convenio colectivo, sin ofrecer explicaciones

La tensión social volvió a escalar en Nayarit. Esta vez, desde el corazón del sindicalismo burocrático, donde trabajadores acusan al gobierno estatal de acumular deudas laborales mientras responde con amenazas en lugar de soluciones.
El señalamiento apunta directo al gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, a quien responsabilizan de mantener rezagos salariales, congelar prestaciones y postergar compromisos firmados en convenio colectivo, sin ofrecer explicaciones claras sobre el destino de los recursos públicos.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Tres Poderes del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal en Nayarit, la inconformidad ya no es solo verbal. Su dirigente, Oscar Flavio Cedano Saucedo, aseguró que la unidad de los trabajadores está más firme que nunca y que la lucha se abrirá en frentes administrativos, civiles y penales.
El diagnóstico interno es severo: un gobierno de acuerdo con los burócratas, se encuentra rebasado, incapaz de responder a obligaciones básicas con quienes sostienen la operación diaria del estado.
En vez de resolver pagos pendientes, es la estrategia ha sido el amedrentamiento, buscando sembrar miedo para desactivar cualquier protesta”, aseguró Cedano Saucedo.
Destacó que las denuncias presentadas contra dirigentes sindicales son calificadas como inconstitucionales y carentes de sustento jurídico, agregó que fueron construidas desde una fiscalía que actúa como instrumento político más que como órgano autónomo, por lo que piden a los tribunales terminarán que sean desechadas.
Resaltó que mientras tanto las deudas siguen creciendo. No hay incrementos salariales reales, numerosas recategorizaciones continúan congeladas y diversas prestaciones simplemente dejaron de pagarse. Para los trabajadores, el problema no es falta de dinero, sino falta de voluntad.
Esto no es una crisis financiera, es una crisis de prioridades, la administración estatal ha optado por invertir en obras costosas y de beneficio limitado, en lugar de cumplir con compromisos laborales y fortalecer servicios públicos básicos”.
Ahora los sindicalistas exigen transparencia: cifras abiertas, datos verificables y cuentas claras. Hasta ahora, dicen, solo han recibido discursos, y el paro estatal no está fuera del escenario. Lo consideran un último recurso, pero real, capaz de paralizar dependencias si el gobierno mantiene su cerrazón.
En Nayarit, el conflicto dejó de ser únicamente laboral, hoy se perfila como un problema político y social, alimentado por deudas que el gobierno no explica y compromisos que no cumplen.
jcp
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